Crítica de ‘Eyjafjallajökull, o simplemente el volcán’: Disparatada road movie de armas tomar

Las críticas de David Pérez “Davicine”Eyjafjallajökull, o simplemente el volcán

Hablar de Danny Boon es hablar de comedia en estado puro. Sea como director, actor, guionista o en cualquiera de sus facetas, sus películas siempre consiguen amenizarnos durante una buena velada de cine, y Eyjafjallajökull, o simplemente el volcán, a pesar de la dificultad del título, no tiene ninguna dificultad para sacarnos más de una sonrisa.
Se trata de una road movie dirigida por Alexandre Coffre que cuenta en su reparto con Dany Boon y Valérie Bonneton, dos actores conocidos de las comedias francesas, aunque Boon en películas de humor más directo, mientras que Bonneton nos ha deleitado con un humor más sutil, como en la impecable Pequeñas mentiras sin importancia.

Para los viajeros de todo el mundo, la erupción del volcán islandés Eyjafjallajökull supone un duro golpe pero para Alain y Valérie, supone una auténtica catástrofe pues, para llegar a tiempo al pueblecito de Grecia donde se casa su hija, esta pareja de divorciados, que se odia hasta límites insospechados, se verá abocada a viajar junta y a la fuerza, lo que supondrá todo un reto y una auténtica aventura. 
Si mezclamos el humor disparatado de Mejor solo que mal acompañado con un toque de la acidez de La guerra de los Rose y una pizca del uso de armas en pareja de Sr. y Sra. Smith, surge Eyjafjallajökull, o simplemente el volcán. Tras la premisa conocida, y quizás demasiado manida, de personas que se odian entre sí pero deben superar sus diferencias para salir adelante en una aventura a lo largo de un gran viaje, se esconde una comedia sin miramientos, con enfrentamientos verbales, e incluso físicos, que nos dejaran boquiabiertos, y con un humor directo sin concesiones, alejado de muchas de las comedias francesas actuales, pero que hace las delicias de seguidores de películas como Bienvenidos al Norte o Nada que declarar.
Como dictan las normas, Alain y Valérie se abren poco a poco a sus polos opuestos, pero el guión ofrece más bien poco en términos de psicología, pues básicamente él es un hombre familiar y ella es una adicta al trabajo, y sus personajes apenas evolucionan en el viaje. En lugar de ello, la película prefiere ir enlazando un gag tras otro, algunos de ellos muy inteligentes, con algunos diálogos ingeniosos mezclados con un buen repertorio de términos malsonantes, cual episodio de Padre de familia.
A pesar de no hacer apenas acto de presencia el volcán, es el detonante de toda la película, y lo que podría ser una experiencia visual a lo largo de un largo viaje como en La vida secreta de Walter Mitty, aquí prefieren centrarse en los planos cortos de sus protagonistas, a excepción de una gran introducción.
Boon y Bonneton forman una pareja dinámica en pantalla. Él ofrece su particular repertorio de gestos y chascarrillos a la hora de afrontar los problemas y buscar una salida fácil a los mismos, dando vida a un personaje algo tonto, sencillo e inocente -al menos de inicio-. Bonneton, una actriz de comedia de gran versatilidad, se aleja de su habitual humor fino, con el que ha conseguido gran notoriedad en Francia, para dar vida aquí a un personaje con poca profundidad, una harpía viciosa que carece de cualidades.
Curiosamente, nadie en su sano juicio querría ver a estos dos volver juntos, algo que va en contra de las películas de este tipo. Una road movie se alimenta de la química que tengan los espectadores con sus protagonistas, y con Boon y Bonneton peleándose hasta extremos insospechados nadie se pondría en su lugar. La película hábilmente evita que nos pongamos de parte de ninguno de los dos, y sabiamente deja de lado los clichés más predecibles, manteniendo la química romántica puramente al mínimo.
En conclusión, a diferencia del título, Eyjafjallajökull, o simplemente el volcán es muy fácil de seguir si se ha visto básicamente cualquier película de parejas enzarzadas en peleas. Sin buscar tener un guión magnífico para que entre en la historia de las comedias románticas, cumple su cometido de entretenernos durante 90 minutos, y que deseemos no acabar así con nuestras respectivas parejas.

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