Crítica de ‘Godzilla’: Una versión fiel, pero excesivamente típica

Las críticas de Óscar M.: Godzilla
Poco puedo comparar con la saga original japonesa de Godzilla, sólo puedo tomar como punto de referencia la versión americana de Roland Emmerich de 1998 (que no es poca comparación), y mientras que aquella era excesivamente cómica y paródica (y en ocasiones estúpida), esta nueva versión se toma demasiado en serio a sí misma, aunque es más fiel al espíritu original.
Antes de asistir al cine a ver Godzilla, el espectador tal vez debería saber que el monstruo apareció por primera vez en Japón bajo el terror del monstruo, la película original de 1954 que fue llamada originalmente Gojira, y que los americanos hicieron una traducción fonética directa (creando el nombre de Godzilla), posteriormente se han hecho 27 secuelas, además de series y videojuegos derivados, y homenajes ocultos del tipo Pacific rim.
Y, aunque toda esta información no sea imprescindible ni obligatoria para ver la nueva película, tener algo de trasfondo argumental no vendrá mal al espectador, que así disfrutará más de las referencias japonesas (como las peleas monstruosas en segundo plano en el barrio japonés-chino o el póster del niño), entenderá mejor el origen del monstruo protagonista (las pruebas nucleares de los cincuenta) o el giro argumental del cambio de bando de Godzilla (un clásico en las secuelas).
El aspecto del monstruo del título (a pesar del misterio impuesto durante la promoción) es poco novedoso, pero no por ello es menos fiel al original (sigue siendo un dinosaurio pasado de esteróides) y los parásitos (unas cucarachas gigantes) son en esta ocasión los bichos anabolizados con radiación de las películas japonesas.
La acción comienza situándose en 1999, por lo que esta versión podría entenderse como una secuela de la entrega de 1998, para luego dar un salto temporal hasta el momento actual, teniendo como nexo de unión la familia de Juliette Binoche y Bryan Cranston (cuyos papeles son casi anecdóticos y sólo aparecen como reclamo para la taquilla), y cuya trama destaca como la parte más floja y aburrida de la película.
Algo de lo que el director de Monsters (un gran fichaje por parte del estudio) se ha percatado, y aprovecha para mostrar las luchas de los monstruos en monitores y televisiones dentro del arco familiar, un recurso muy valorable teniendo en cuenta que el drama roza peligrosamente a Lo imposible, que la química entre Elizabeth Olsen (más perdida con el croma que Britney Spears en el videoclip de Los pitufos 2) y Aaron Taylor-Johnson es inexistente (esperemos que mejoren siendo hermanos en Avengers: Age of Ultron) y que están incluidos la típica niña anónima testigo del ataque del monstruo y el típico niño anónimo que se pierde de sus padres y al que el protagonista ayuda.
Pero, además, tenemos la archiconocida trama militar aburrida, plagada de frases cliché como “Plan B, señor”, “¿Qué podemos hacer?” o “Corred, corred” (un clásico junto a los gritos de “Vamos, vamos”) y en ella están los personajes arquetípicos de este tipo de películas: el científico al que nadie hace caso (Ken Watanabe), el militar al que sólo le importa salvar a la población (David Strathaim) o el científico loco (Bryan Cranston) y todo aderezado con una inexplicable persecución de los protagonistas por parte de los bichos, cuando (por lógica) debería ser al revés.
Y, por si fuera poco, Godzilla vuelve a ejemplificar perfectamente que los norteamericanos son unos negados para gestionar la evacuación de una ciudad (cualquier ciudad): son incapaces de prever la destrucción de Hawaii o Las Vegas (a pesar de estar monitorizando a los monstruos) y eligen el puente del Golden Gate como lugar más seguro para abandonar la ciudad de San Francisco. Y así veremos las típicas escenas de la población mirando hasta el último segundo cómo se le viene encima el bicho y después no tiene un lugar donde esconderse. Un clásico.
El compositor Alexandre Desplat ha tenido momentos brillantes en Argo o El gran hotel Budapest y soporíferas composiciones para Monuments men, La noche más oscura o Godzilla, dado que la música de esta última es poco diferenciable (excepto la escena de los paracaidistas) y excesivamente intercambiable con la composición de cualquier película de acción con monstruos, con los típicos silencios y ruidos ensordecedores (que casi hacen explotar los altavoces) de la saga Transformers.
El resultado final, a pesar de todo, es más solvente que la anterior versión americana y es muy recomendable para los seguidores del monstruo. Tiene (dentro de lo que cabe) más base científica que la anterior y un posible futuro como saga. A pesar que el argumento vuelva a ser el punto débil, las (escuetas) batallas (por ordenador) de los monstruos son impresionantes en el tramo final.

¿Me he olvidado del 3D? No, es inexistente, poco efectivo o destacable y nada recomendable. Ahorrad la diferencia.

4 comentarios en “Crítica de ‘Godzilla’: Una versión fiel, pero excesivamente típica

  • el 16 mayo, 2014 a las 04:04
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    Muy buena crítica, quizá me esperaba demasiado y el hype estaba por las nubes, pero al menos cumple con su función y como espectáculo parece que funciona y al menos supera a la de 1998, algo es algo!

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  • el 17 mayo, 2014 a las 07:16
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    Decepción para lo que uno esperaba de este director que nos asombró a algunos con la calidad de la película "Monsters" (2010), ahora conocida por muchos. En aquella había un drama humano, personajes y sus correspondientes historias, desarrolladas en, prácticamente la totalidad del metraje. Y sí, aparecían extraterrestres casi de incógnito, pero estaban muy bien realizados. En este "Godzilla" es al revés, mucho monstruo (lógicamente tiene que aparecer, para eso trata sobre la criatura) que no sería malo si no fuese por la manía del Hollywood actual, de introducir FX de destrucciones innecesarios, escenas excesivas, etc…; por el otro lado, las escenas de drama profundo, no son tanto. Mejor que Godzilla (1998) sí, pero porque aquí se lo toman más en serio que en aquél film. Por cierto, Godzilla (1998) aquél film que vió todo el mundo en 1998, que lo compró todo el mundo en 1998, y ahora denostado…como sucedió con Independence Day (1996) del mismo director.

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  • el 17 mayo, 2014 a las 15:08
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    ¡Gracias RafaOnFire!

    Anónimo, tienes toda la razón, las películas de Emmerich son supravaloradas hasta que poco a poco la expectación se va desinflando y el público descubre que detrás de los efectos visuales no hay nada de guión sólido.

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  • el 21 mayo, 2014 a las 02:28
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    No me gusto esta version, parece que veo aquellas peliculas japonesas de la TV, para eso mejor veo esas. Godzila de 1998 mil veces mejor, le duela a quien le duela. Ademas este Godzila gordito y casi casi con traje de hule. =)

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