Crítica de ‘10.000 km’: La distancia o el virus de las parejas

Las criticas de Fernando Quintero10.000 Km

Una sólida pareja, Alex y Sergio, se ven de repente obligados a afrontar un año de relación a distancia. Dos jóvenes, dos ordenadores y dos ciudades separadas por un océano y 10.000 km: Barcelona y Los Ángeles. ¿Será su amor capaz de superar los kilómetros que se interponen entre ellos?

El ver una película en la que desde la segunda escena hasta la última sus protagonistas no tienen un contacto directo, hace que sea más llamativa de lo que pueda parecer. ¿Y esto por qué? La duración de la película no es que sea demasiado larga, sino que el argumento de la cinta avanza de manera muy lenta, explicando paso a paso y sin dejarse nada, el como conllevar y soportar una relación a una distancia considerable.

Esta manera de contar la historia que a mí personalmente me ha disgustado, puede ser visto por buenos ojos según quien lo mire. Aquellos que han pasado por una relación a kilómetros de su pareja, se verán reflejados en la película de Carlos Marques-Marcet. La inocencia ante lo desconocido que es conllevar una relación a distancia, las esperanzas para que la otra persona se sienta bien, los celos por los amigos nuevos que conoce, la desconfianza ante si te cuenta todo o nada, la monotonía de las conversaciones… Todas esas emociones que tenemos todos cuando la pareja se va. Y aunque reitere que se hace un tanto pesada, también hay que admitir que estas características son dignos de aplaudir, ya que el director ha plasmado a la perfección todos esos sentimientos, alegrías y dudas. 

Pero como siempre, no toda la gloria se la lleva siempre el director de la película. Sus dos protagonistas y únicos actores que aparecen en la 10.000 Km (sin contar aquellos que sólo están en las fotografías), tienen toda la culpa de que el guión creado por Carlos Marques-Marcet y Clara Roquet se haya materializado de una manera tan esplendida. Natalia Tena David Verdaguer cumplen a la perfección con lo requerido y especificado por el director y desde la primera escena, muestran la complicidad única para representar sus papeles. 

Si cabe destacar algo más de esta película, es esa fotografía que que te deja con los ojos abiertos y no te deja parpadear para ver el siguiente plano. Esas videollamadas, la imagen de los protagonistas cada uno haciendo su vida como buenamente pueden y sobre todo, esa pantalla partida en la que nos enseñan Los Ángeles desde el punto de vista de un conductor y desde el punto de vista de una persona que está en su casa y decide hacer el mismo recorrido pero con el latitude del Google Maps. Esto es una obra maestra.

En 10.000 Km podemos comprobar que el amor sirve como argumento principal de la película y demuestra que cualquier acto, suceso o sentimiento que pase por en frente, puede acabar con esa relación tan fuerte y asentada que muestra en sus primeros minutos y enseñando la lucha por ambas partes para que, lo que empezó siendo la pareja perfecta, no acabe siendo una perdida de tiempo.

10.000 Km muestra los errores cometidos y que se pueden evitar en una relación a distancia y aunque el uso de las redes sociales, videochats o aplicaciones para móviles puede hacer que una larga distacia no parezca tan larga, son en verdad una de los motivos por los que la relación se rompa.

Nota: Crítica recuperada y editada de su primera publicación con motivo de su proyección en el 17 Festival de Málaga.

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