Festival de Málaga 2014. Sección oficial. ‘Purgatorio’

Las criticas de Fernando Quintero en el Festival de Málaga 2014: Purgatorio
Una hermosa joven se ve obligada a cuidar a Daniel, el hijo de su nueva y estrafalaria vecina. Según pasa la noche se va dando cuenta de que nadie pasa a recogerlo. Mientras, el comportamiento de Daniel se vuelve cada vez más nervioso, empleando grandes dosis de violencia. Daniel asegura que hay otro niño escondido en la casa. Ese niño no hace más que incordiarle, lo peor es que sólo Daniel puede verle…
Pocas películas de suspense psicológico tienen la oportunidad de competir en sección oficial de los festivales, por lo que es más que meritorio el lugar que ocupa Purgatorio en Málaga, quien tiene el privilegio de luchar de tú a tú con cintas de gran éxito como Carmina y Amén o Kamikaze.
Principalmente hay que destacar que esta película, acabada su visualización, nos demuestra que no es una cinta de terror. Los primeros minutos y casi hasta los últimos de Purgatorio pueden causar la idea de que nos adentramos en una película del género y todo apunta a ello con esos argumentos que están acompañados de un sonido que ambientan maravillosamente cada escena.
Esto, junto a la estupenda fotografía que nos hace pensar como se las han ideado para colocar las cámaras en ciertas escenas, hace que la película se llene de una magia especial digna del propio James Wan. El argumento ofrecido, además de todo lo mencionado anterior, nos traslada a esas películas que estamos acostumbrados a ver últimamente y que se están convirtiendo éxitos comerciales a nivel internacional. Sin miedo a mencionar el parecido entre las obras de Wan y Pau Teixidor por la gran semejanza que aporta la película de este último con las cintas del director Malayo. El juego psicológico del director en toda la película es los que ata al espectador a su butaca y lo que mantiene esa extraña atracción por los humanos de querer sentir miedo, aunque los sobresaltos y alguna que otra expresión malsonante sean los efectos secundarios que provocan estos sentimientos.
Gracias a esto, hace que la competencia en el Festival de Málaga se magnifique, colocando una nueva candidatura en el aire ante la posibilidad de un meritorio premio en forma de espiga. 
Otros detalles que esta idea corra como la pólvora es la actuación de sus dos protagonistas principales. Empezando de menor a mayor grado de elogios, la interpretación de Oona Chaplin (nieta de…) es buena, tirando para notable. Su papel de madre atacada por los recuerdos y el dolor de la muerte de su hijo que busca cualquier esperanza para encontrar el mínimo recuerdo que le siga uniendo de por vida con él, es clave para que esta película siga adelante, por lo que ha cumplido en toda regla con lo exigido. Mayor adulación hay que ofrecer sobre la figura de Sergi Méndez, el cual se nos presenta como el típico niño repelente, baboso y demás calificativos despectivos, pero no hace más que actuar en un papel que va subiendo cual burbuja empujada por el aire. Hay que destacar más su actuación física que presencial, refiriéndose en este contexto a sus gestos y su presencia, quien actúa en ocasiones más de protagonista que la misma Oona.
Un hincapié que hay que hacer es para mencionar esos planos fantásticos que provocan la claustrofobia del espectador y casi la demencia por parte de este. Todo un acierto en el trabajo de post-producción con el montaje de la película, haciendo que cada escena nos traslade a otro mundo y poco a poco nos torture mentalmente.
El único fallo que reprochar a Purgatorio, sería el desenlace que no se mencionará por causas obvias y que desde un punto de vista objetivo, no me ha gustado en absoluto. Por esta razón tampoco hay que crucificar una película con la que se ha disfrutado tanto y ha otorgado esos momentos de sobresalto y acongoja.  

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