Crítica de ‘Robocop’: Cómo rehacer y no fracasar en el intento

Las críticas de Óscar M.: Robocop
Es difícil que el espectador no vaya con una idea preconcebida cuando entra en una sala a ver un remake, un reinicio, una renarración o actualización de una historia ya contada con anterioridad. Robocop, como muchas otras películas rehechas en los últimos años, tampoco se libra.
Y tras intentar engañarnos con La cosa, destrozar vilmente la obra maestra de la ciencia ficción que es Desafío total (otra de Paul Verhoeven) o pisotear el legado de Brian de Palma con el remake insulso y sangriento de Carrie, ahora se atreven con un icono del cine de acción de los años ochenta como Rocobop, pensará el lector.

Antes de que el añorado espectador se arranque los ojos para no ver qué han hecho con su ídolo, Robocop ofrece una introducción que deja claras sus intenciones: sumergir al espectador en un mundo futuro al que le faltan dos días por llegar: la manipulación de los medios de comunicación, la corrupción política y policial y el poder del dinero provocarán un estado policial, totalitario y abusivo (siempre, por supuesto, por el bien común). Y después es cuando donde aparece el título.
Por suerte, la película desarrolla mucho más esta base que ha sentado en apenas diez minutos de metraje y también se recrea en el paso del hombre a la máquina sin abusar de la velocidad narrativa, el guión desarrolla con lentitud estas ideas para (afortunadamente) no arrollar al espectador.
Una vez pasada la primera hora, la acción predomina y, si exceptuamos las escenas en “modo videojuego” (literalmente y las de pantalla verde con la moto), el conjunto es bastante entretenido y demuestra que ha habido algo más de interés en actualizar la historia para una nueva generación sedienta de 3D.
El trabajo de los actores es difícilmente valorable: Joel Kinnaman es altamente inexpresivo (su única forma de diferenciar cuando tiene conciencia y cuando no es por su mirada fija al frente y separar más los brazos del cuerpo mientras anda) y tampoco ayuda que (tanto él como Abbie Cornish) sea capaz de llorar por un solo ojo.
Samuel L. Jackson borda el papel de desalmado que se considera por encima del bien y del mal y dueño de la verdad absoluta (debe haber tenido asesoriamiento de cierto canal televisivo económico español), y ayuda a dar un toque de humor (aunque el personaje no lo pretenda) que hace más soportable los tiroreos múltiples.
Pero quien se lleva el premio a mejor villano de la película (porque hay muchos, como en la original) es, sin duda, la cara nueva de Michael Keaton, a medio camino entre convertirse en la nueva versión de El Joker (toma nota Zack Snyder) y la constante sensación de estar asustado (demasiado botox y tanta depilación de cejas no han sido una buena combinación).
Es cierto que la película parece una mezcla de Iron man, Terminator, Juez Dredd y a veces incluso de Matrix, pero la película de 1987 ya era un mejunje parecido y ha sobrevivido casi treinta años. Por fortuna, han sabido hábilmente recuperar la esencia, eliminar la redundancia de la original y (lamentablemente) hacerla menos sangrienta (ya se sabe, hay que llegar a todos los públicos posibles).

Robocop no será la obra maestra de José Padilha, pero al menos consigue entretener durante dos horas, cerrar perfectamente las tramas y no dejar cabos sueltos para la secuela.

2 comentarios en «Crítica de ‘Robocop’: Cómo rehacer y no fracasar en el intento»

  • el 14 febrero, 2014 a las 14:28
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    Buena crítica. Sin embargo discrepo en lo del "mejunje". Si´la robocop clásica es totalmente válida hoy en día y ha envejecido muy bien, se debe a que Verhoeven filmó una cinta casi de culto que auna crítica social, humor y acción a partes iguales, junto a unos efectos especiales que siguen impactando hoy en día para el año que corría. Este remake seguramente no le hará justicia, pero para eso tendré que verla.

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  • el 18 febrero, 2014 a las 18:02
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    Coincido bastante con la critica, afortuandamente la película más que un reemake es una revisión del mito de Robocop, tomando algunos de sus elementos, aunque en general la película es bastante floja, quizá por el malo no llegue a convencer, y ¿Por qué Batman está tan presente en la película? O sere yo.
    La mejor escena sin duda, cuando Murhpy se despierta y le enseñan en que se ha convertido, impresionante.

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