Crítica de ‘Hércules: El origen de la leyenda’: Mitología descafeinada para colegialas

Las críticas de Óscar M.: Hércules: El origen de la leyenda

Cuenta una leyenda que una vez se hizo una película totalmente original (aunque basada en una historia clásica), aunque este no es el caso, lamentablemente el afán por la recaudación en taquilla pesa sobre Hércules: El origen de la leyenda como una losa de manera lapidaria.
Existe otra leyenda urbana que dice que cuando Hollywood encuentra una idea para hacer una película, pueden asociarse varias productoras y hacer un producto decente o bien hacer dos películas deficientes sobre la misma idea. Y aquí tenemos el caso de Hércules, cuya versión protagonizada por el musculado Kellan Lutz se estrena meses antes que la que protagonizará Dwayne Johnson.

La rapidez con la que han despachado esta versión (para intentar conseguir algo más de recaudación que el clon que se estrenará más adelante) es evidente prácticamente desde el inicio: planos y escenas de peleas y batallas plagiadas descaradamente de 300 o de la serie Spartacus dejan al espectador boquiabierto y con deseos de ser abogado para poder demandar a la productora.
No hay casi nada novedoso, todo ha sido visto antes en otro sitio por el espectador: el vestuario, la música, la escenografía, la fotografía, los efectos visuales… quien asista a la sala tendrá la sensación de estar viendo un puzzle de todas y cada una de las películas de acción estrenadas hasta este momento.
Las constantes ralentizaciones de la acción -no sólo de las peleas- (puesto de moda por la saga Matrix) llegan tarde a un público que está aburrido de ver cómo el cine histórico no ha evolucionado. Pero si este detalle no fuera suficiente, lo más triste es que ha eliminado toda la sangre, casquería o contenido sexual (Lutz luce un musculado pecho que hará las delicias de las seguidoras que cosechó en la saga Crepúsculo y es lo único que enseña) que hacía de la película y la serie de la que “se inspira” para las escenas lo más interesante (lógicamente para ampliar la asistencia a las salas de las seguidoras del protagonista).
La reimaginación de la historia de Hércules llena la película de tópicos hasta el punto de enfrentarlo con su hermano Íficles (aquí su no hermano gemelo), ambos representación del bien y el mal (rubio -con mechas teñidas- y moreno -de piel y de cabello- respectivamente) y que podría ser una descarada copia de Thor.
Argumentalmente es bastante pobre, pasa de puntillas por el mito de las doce pruebas, para centrarse en una especie de remake de Gladiator (es hilarante la escena del coliseo donde derrota a seis campeones en menos de un minuto y ni se despeina) con caída a los infiernos como gladiador y resurrección como príncipe repudiado, todo adornado con la (poco deseable) historia de amor con Hebe.

Una lástima que Liam McIntyre esté encasillado haciendo el mismo papel de Spartacus sin llamarse Spartacus y que la película sólo sirva para que Kellan Lutz pueda comprarse más botes de proteínas.

Renny Harlin (que necesita pagar una hipoteca y comer todos los días) deja una película aburrida, manida y soporífera que no aporta nada nuevo ni al mito de Hércules ni al mundo del cine, convirtiendo la historia del semidios en una lenta y plomiza historia de amor para quinceañeras.

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3 comentarios sobre “Crítica de ‘Hércules: El origen de la leyenda’: Mitología descafeinada para colegialas

  • el 29 enero, 2014 a las 23:00
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    En el 2º párrafo he leído en vez de 'estrenar': "el caso de Hércules, cuya versión(…)se ESTRELLA meses antes que la que protagonizará Dwayne Johnson".

    PD: muchas gracias por el enlace en el comentario anterior, impresionante.

    @WhiteThesseion

    Respuesta
  • el 31 enero, 2014 a las 12:14
    Permalink

    Excelente interpretación mitológica, muchas gracias por la recomendación. Parece que se han pasado el mito por "el arco del triunfo".

    Respuesta

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