Crítica de ‘The Grandmaster’: La pretensión artística engulle un fascinante relato sobre la devoción a las artes marciales

Las críticas de Carlos Cuesta: The Grandmaster

Wong Kar Wai ha logrado transferir a una película la esencia de las artes marciales chinas con su último estreno The Grandmaster. Esta frase es un cumplido sólo en parte (suponiendo que los halagos que yo pueda hacerle a alguien de la talla profesional de este director tenga alguna trascendencia). Si por un lado este título tiene la elegancia, contundencia y trascendencia de estas disciplinas centenarias, en lo argumental me es tan inaccesible como pudieron serlo las artes marciales chinas en tiempos pasados. 
The Grandmaster es una producción visualmente portentosa, cargada de una sensibilidad difícil de alcanzar, engrosada por escenas de duelos (mucho más que peleas) sonoras, potentes, de puro lujo y con una intensidad narrativa que coloca a los personajes a la altura de sus logros personales y de su legado. Por contra, la cronología por la que el realizador nos hace caminar es confusa, elimina fragmentos biográficos necesarios para comprender el devenir de los acontecimientos y lega demasiada responsabilidad a las sensaciones sin atarlas a un texto y a una acción que pueda darles sentido. La grandilocuencia manifiesta de esta película nos hace sospechar que Wong Kar Wai se ha preocupado más de la posteridad de su obra que del público del presente que debiera disfrutarla en los cines.

Aunque los sucesos que narra la película se sitúan en una fecha concreta que se comunica al espectador a través de voz en off y rótulos, el carácter histórico de la película queda sometido a su pretensión legendaria, a su afán por transmitir la relevancia casi religiosa de las artes marciales que trascienden a las personas que las practican. Sin llegar en absoluto a conferir habilidades sobrenaturales a los protagonistas, algunos movimientos imposibles (innecesarios a mi parecer) como parte de coreografías fabulosas contribuyen a disipar el realismo de la acción (nunca pretendida, sospecho). Vivimos las escenas como un recuerdo sobredimensionado por el respeto y la devoción, como una manifestación literaria de fragmentos de un pasado tan lejano y simbólico que es imposible de relatar tal cual ocurrió sin perder su significado.

El contexto que envuelve la trama es la sucesión del gran maestro Gong y los enfrentamientos para liderar la permanencia de su estilo, a lo que se une la ocupación japonesa de parte del territorio de China al final de los años 30. Las enseñanzas de Gong han calado hondo en su hija (Ziyi Zhang, Hero, Tigre y Dragón) y en su alumno aventajado Ip Man (Tony Leung Chiu Wai, Acantilado Rojo) futuro maestro de Bruce Lee. Los caminos de él y ella se cruzarán y ambos tendrán la oportunidad de medir sus fuerzas como partícipes de un compleja red de acontecimientos que determinarán qué estilos perviven, qué técnicas sucumbirán al olvido y qué nombres serán recordados en el futuro.

La elección de los actores es magnífica puesto que todos ellos son capaces de mantener la prestancia que se le exige a sus personajes y son capaces de revivir a grandes figuras de las artes marciales dentro de un escenario fabulosamente recreado, barnizado de una exquisita seducción oriental. Es una lástima que la sobrecargada realización repleta de planos a cámara lenta robe parte del protagonismo a los intérpretes.

Cabe preguntarse si esta película aporta algo nuevo aparte del lícito deseo de Wong Kar Wai de honrar al cine de artes marciales con su obra y rendir homenaje a los maestros a los que menciona. Para responder a esa cuestión hay que visitar las recientes producciones en torno a la figura de Ip Man (las dos películas homónimas dirigidas por Wilson Yip y la más reciente de Herman Yau). De la última, The Grandmaster, sólo me queda concluir que se trata de una obra visual y musicalmente fantástica (las composiciones que acompañan a los combates son una maravilla de la percusión) pero demasiado opaca en lo argumental y donde un denso espíritu artístico ahoga la capacidad de los personajes para expresarse más allá del impacto de sus puños.

2 comentarios en «Crítica de ‘The Grandmaster’: La pretensión artística engulle un fascinante relato sobre la devoción a las artes marciales»

  • el 14 enero, 2014 a las 17:32
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    Una crítica excelente, yo no lo habría hecho mejor.

    Tal vez destacaría que el conjunto artístico está demasiado influido por otras películas del género de acción occidental que han incluido detalles orientales, como la saga Matrix o Kill Bill.

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  • el 14 enero, 2014 a las 22:38
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    Caray, no quise decir que las peleas bajo la lluvia me recordaban muchísimo al duelo final entre Neo y el Agente Smith, pero parece que hay más gente que piensa como yo.

    Muchas gracias.

    Respuesta

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