Mis mejores películas de 2013 (por Carlos Cuesta)

A las puertas del 2014 apetece hacer repaso de las cosas que uno ha hecho y de las que se olvidó de hacer. Con las películas pasa lo mismo y a veces nos parece que los títulos que no fuimos a ver al cine son irrecuperables (por suerte no es así del todo) y algunos de los que sí disfrutamos se nos presentan como insustituibles. Algunas producciones geniales nos dejan la sensación de que ya nada las podrá superar pero también la esperanza de que otra sea capaz de volver a ofrecernos lo nunca visto. 

La mía es una selección visceral, surgida de la emoción, del entusiasmo y del disfrute que me han provocado las películas. Eso deja fuera de la lista por un solo puesto (y puede parecer extraño) a Blue Jasmine en beneficio de otras que quizá no lleguen a su nivel artístico pero que me dejaron una mejor sensación global; también excluye una maravillosa historia como es The Rocket, que sin embargo os recomiendo a todos, porque mis favoritas expuestas aquí las he escogido entre aquellas que he reseñado en el blog. Ésta es mi selección, mis doce películas del año.

1. Trance, de Danny Boyle

La complejidad del subconsciente y el peso de las obsesiones y los miedos se mezclan en esta oscura historia de robos, traiciones, deseo y ambición. Ninguna película ha captado mi atención de esta manera este año, haciéndome recordar la impresionante Origen. Pese a las coincidencias con este título, se trata de una película original, de una enorme potencia visual para presentar un relato absorbente que me dejó absolutamente fascinado, atrapado en mi butaca, esperando el siguiente giro argumental en una vertiginosa persecución por los laberintos de la mente.
2. Django desencadenado, de Quentin Tarantino
El maestro del descontexto nos transporta al salvaje Oeste como excusa para denunciar las barbaridades del esclavismo y en esa cruzada se atreve, por decir sólo un ejemplo, a sostener una de las escenas más violentas de su western con un rap. Esto sólo puede hacerse bien (para hacerlo mal hay muchas maneras) con un dominio absoluto de los códigos audiovisuales y una comprensión muy lúcida de la cultura occidental. Es una película entretenida, muy dura y violenta en algunos momentos, con lustrosos momentos de humor y repleta de los diálogos característicos con los que el director puebla los contactos entre sus personajes. Cristoph Waltz volvió a deslumbrar con un secundario fabuloso. 
3. Matterhorn, de Diederik Ebbinge
Se trata de una película redonda, perfecta tal cual está concebida, desternillante, capaz de descolocar al espectador que a ratos piensa que se ha colado en un camino directo al surrealismo pero termina aplaudiendo una tierna historia sobre la tolerancia sexual y religiosa. Aún sigo escuchando en mi cabeza la canción con la que se cierra la trama, un canto a la libertad personal que es un colosal punto de cierre para una propuesta muy divertida y cargada de mensaje.
4. Blancanieves, de Pablo Berger
Tras la entrega de los premios Goya que la coronaban como mejor película española del año decidí ver esta producción que me recordaba inevitablemente a The artist, puesto que también es muda y en blanco y negro. Me atrevo a decir que Blancanieves es mejor, al menos a mí me ha gustado más, y su propuesta es tanto o más arriesgada y su presentación más exquisita. Entre estupendas interpretaciones, Maribel Verdú despunta con su papel de madrastra. Los temas musicales elevan una historia de estética poderosa y cargada de simbolismo.
5. Omar, de Hany Abu-Assad
Se trata de una mirada al conflicto palestino e israelí que coloca el punto de vista en las milicias que luchan contra la ocupación hebrea. Su fuerza no sólo reside en su capacidad técnica para expresarse o en su argumento bien ligado, está también en su capacidad para humanizar los personajes hasta el punto de conseguir que yo haya empleado la palabra milicia en vez del término grupo terrorista. Su planteamiento es parcial hasta un punto legítimo de tal manera que nos fuerza a replantearnos nuestra concepción de este fenómeno bélico. 
6. Searching for Sugar Man, de Malik Bendjelloul
Sixto Rodríguez es una estrella que no sabía que lo era, un hombre al que se ha comparado con las grandes figuras de la música contemporánea. Con sus temas se convirtió en el artista más popular de Sudáfrica y sólo de Sudáfrica porque en el resto del mundo eran un completo desconocido. El viaje para conocer su trayectoria, su influencia y la forma en que su existencia pareció evaporarse de la tierra es una excelente producción documental (ganadora de un Oscar) que suple con esmerados recursos gráficos la falta de documentación visual con la que vestir esta hermosa historia sobre la fama, la concepción del éxito y la compostura personal.
Si teníamos alguna duda de si los políticos viven en su mundo aparte esta película nos la puede resolver. Con sobriedad calculada nos introduce en una crisis de gobierno en el seno del ministerio de Transportes francés, nos enseña las tripas de un partido, las luchas de intereses en el seno de la formación y nos ofrece una ácida visión del ejercicio del poder, de hombres y mujeres cuyos objetivos y su concepción del éxito o del fracaso está terriblemente alejada de la de los ciudadanos que gobiernan. Fabulosas interpretaciones de Olivier Gourmet y Michel Blanc.
8. La por (El miedo), de Jordi Cadena
El miedo es una escalofriante historia sobre maltrato capaz de mostrarnos este fenómeno en toda su crudeza sin llegar a precipitarse en el morbo. Este durísimo relato cargado de tensión llega hasta donde yo nunca había visto llegar. Las enormes actuaciones de cada uno de los intérpretes consigue la sensación de estar ante un caso real y de empujarnos a gritar que esto no puede seguir así. El planteamiento dirigido a centrar el suceso en las consecuencias del maltrato sobre la vida de las familias es totalmente acertado.

9. Lincoln, de Steven Spielberg
Se trata de una película que uno no puede disfrutarse plenamente sin ser norteamericano, pero la incluyo en mi elección porque jamás había visto resucitar a un presidente para grabar con él una película. El equipo de caracterización borda el parecido de Daniel Day-Lewis con Abraham Lincoln y el actor se encarga de insuflarle vida al personaje. Otro de sus méritos es la manera en que nos acerca la complejidad de la vida política de una época apasionante donde la dimensión de las personalidades que se describen las querríamos ahora (las necesitamos) para salir del fango de la crisis.

10. Mud, de Jeff Nichols
En Mud el ritmo lento de la supervivencia en el sur de los Estados Unidos nos entra en las venas a través de los ojos en un viaje iniciático de dos muchachos a la vida adulta a través de la decepción y la lealtad. Matthew McConaughey nos vuelve a demostrar que es un gran actor cuando se le aleja del virus letal de la comedia romántica. Aquí interpreta de forma majestuosa a un hombre mentiroso, manipulador y destinado al fracaso que abusará de la confianza de los dos chicos para ayudarle en sus planes fugitivos.
11. Oblivion, de Joseph Kosinski
Puede que me haya dejado llevar por mi fanatismo, pero Tom Cruise y la ciencia ficción casan bien cuando la historia la película lo permite. Por encima de los personajes y de casi todo lo demás sobresale la capacidad de Kosinski de crear mundos, de construir la arquitectura de la soledad futurista, de llevarnos a escenarios imposibles donde contarnos el posible devenir del ser humano.

12. Jack Reacher, de Christopher McQuarrie

La película nos involucra en una investigación que parece destinada desde un principio a un callejón sin salida. Acontecimientos poco corrientes empujan a la aparición del investigador militar Jack Reacher, un personaje sacado de una novela que encaja como un guante con un hombre de acción como Tom Cruise. Con todo, la búsqueda de cabos sueltos en un crimen múltiple aparentemente sin sentido tiene tanto peso como la violencia, y Jack Reacher sabe cómo administrarla tanto con sus puños como con una oratoria más que contundente.

3 comentarios en «Mis mejores películas de 2013 (por Carlos Cuesta)»

  • el 26 diciembre, 2013 a las 17:00
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    Wow, jamás pensé que en una lista de éstas alguien se atreviese a incluir películas como Oblivion o Jack Reacher. Sí señor! Jaja.

    Al igual que dije con la lista de David, estoy muy de acuerdo con la tuya, y creo que juntando las películas que he visto de vuestras listas haría la mía propia, y muy posiblemente también incluiría esas dos, porque hago memoria y la verdad es que son dos de las que mejor recuerdo tengo (soy muy de Tom Cruise).

    Me apunto el resto de películas de vuestras listas que aún no he visto.

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  • el 26 diciembre, 2013 a las 17:33
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    ole, ole y oleeeee no se nota que te gusta Cruise, jejejejeje. no me disgustaron ambas películas, pero son las únicas en las que veo extraño encontrarmelas en una lista así.

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  • el 27 diciembre, 2013 a las 00:17
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    Ya dije en la introducción que mi lista era visceral y personal 😉 (Si casi pedí perdón por dejar fuera Blue Jasmine para meter Jack Reacher, pero Woody me lo perdona.

    Respuesta

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