58 SEMINCI. Sección oficial. ‘Tots Volem el Millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella)’: La vida continúa, si te dejan

Las críticas de Carlos Cuesta en la 58 Seminci: Tots Volem el Millor per a ella (Todos queremos lo mejor para ella)
Primera escena que veo en la Seminci y primer chispazo directo al corazón. Una mujer acude a una consulta en la que se la ve nerviosamente jovial. Ha tenido un accidente de tráfico hace un año y eso le ha dejado daños neurológicos y secuelas en una rodilla. Coge un taxi para regresar a casa y descubre que se ha olvidado del dinero, que no puede pagar, así que deja su anillo de boda como fianza a un enfadado taxista que espera. En casa no sabe de dónde sacar los 12 euros que vale el taxi. El espectador comparte su angustia como si tuviera que bajar él a pagar y sólo le falta echar la mano al bolsillo para ayudarla y que termine de pasar aquello. Nora Navas (Pa negre) interpreta a esa mujer y protagoniza una historia que, desgraciadamente, no recupera esa intensidad en ningún otro instante. Esa emoción que salta fuera de la pantalla no la volveremos a sentir durante la película.
Tots Vlem el Millor per a ella sólo peca de eso, de ser demasiado contenida incluso en los momentos en los que la situación merece una explosión, un desahogo, un dramatismo que expulse fuera tantas cosas que los personajes quieren decir y se callan. Es la historia de esa mujer y lo que le rodea, que ofrece lo que promete el título de forma explícita (un grupo de personas que buscan lo mejor para ella), e implícita, (sin tenerla en cuenta). Cuando la accidentalidad obliga a cambiar los roles de las relaciones y la mujer, la amante, la hermana o la hija se convierte sólo en paciente la persona queda anulada. Geni (Nora Navas) también empieza a darse cuenta que la vida que tenía no es la que quería y que quizá tampoco lo era incluso antes del accidente.

Cuando hablo de esa carencia inconcreta la señalo como la única falta porque esta película está muy bien en todo lo demás. Todos las actuaciones están muy bien logradas y desprenden ese aroma cotidiano y realista que permite entrar en escena al humor mundano de las conversaciones sin tener que acudir al sketch. Geni nos llega a través de una actuación sobresaliente, humana y tierna, con toques de hilaridad pero también con detalles de angustiosa dependencia. La despistada y acelerada hermana, (Àgata Roca) que ve como la hermana predilecta se ha convertido en una gris versión de si misma, pese a ser la más extraña es la única que trata a la protagonista como una persona normal y que parece estar dispuesta a continuar su existencia colectiva sostenida en una pausa. El padre (Jordi Costa) se nos muestra también como una pincelada natural y maravillosa.
Valeria Bertuccelli encarna a Mariana, una inseparable amiga de tiempos pasados con la que se reencuentra durante una penosa entrevista de trabajo, ya que Geni ha perdido el empleo de abogada que había desempeñado durante los últimos 15 años. Ese personaje funciona como desencadenante perfecto. Geni quiere regresar al momento en que vivían a su aire sin importarle nada más que ellas mismas y hacer ese viaje que ambas tenían programado y que ella tuvo que cancelar debido a la muerte de su madre; incluso tratará de forzar una reconciliación para imponer el estatus precedente en el presente. La triste forma en que las personas separan sus caminos vitales y se cruzan en un momento en el que ya son irreconocibles son lo más parecido a esa emoción de la que hablaba, a ese punto en el que el espectador se reconoce en la vida de otros hasta el punto de sentir que él mismo puede aparecer dentro de la escena o cambiar los nombres de los personajes por otros existentes en su vida. Tampoco podemos olvidar a Pau Durà, al marido, que materializa en su papel una agobiante formalidad, un intento de pasar de puntillas por el hecho de que la víctima del accidente quiere dejar atrás esa condición para volver a ser ella misma.
El relato es interesante y ameno y Mar Coll lo dirige con estilo. Sobrio, pero estilo, y culmina de una forma razonable, aunque un tanto artificiosa. La conclusión te deja esa idea de que en esta película ha quedado algo sin atar, alguna costura sin coser por la que se ha escapado el punto de intensidad que tiene la producción, o tuvo, y que se ha quedado en alguna otra parte.

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