58 SEMINCI. Sección Oficial. ‘Run & Jump’: Dura historia de adaptación con telón de fondo familiar

Las críticas de David P. “Davicine” en la 58 Seminci: Run & Jump

Run & Jump cuenta como después de que su marido Conor sufra un ictus que lo incapacita mentalmente y lo convierte en una persona distinta, Vanetia, un ama de casa irlandesa de carácter animoso, lucha por mantener unida a su familia a pesar de la tragedia. Gracias a la beca de investigación de un psicólogo americano llamado Ted Fielding, que está interesado en documentar el proceso de recuperación de la familia, consigue apañarse desde el punto de vista económico. Aunque en un principio a Vanetia no le agrada la idea de vivir bajo el microscopio de Ted, pronto hallará alivio en la tranquilizadora presencia del peculiar invitado. Ted, por su parte, sintoniza con la personalidad dinámica e impredecible de Vanetia. En medio de esta singular circunstancia se irá formando un vínculo entre los dos, al tiempo que surge una relación familiar nueva.

Steph Green debuta en el mundo del largometraje con esta película que, tras leer la trama, queda claro no es una comedia, sino un drama en toda regla, pero tendrá momentos de distracción por el mero carisma de sus personajes, por algunas situaciones irreverentes, y, sobre todo, por la hija pequeña, quien nos saca más de una sonrisa con su particular personalidad y divertida forma de vestir con disfraces de animales.
Los daños del lóbulo frontal de Conor inmediatamente nos los manifiestan de forma poco sutil, su habilidad anterior como carpintero desaparece para convertirse en una obsesión por la producción de un sinfín de esferas de madera poco prácticas, en lugar de los muebles bien elaborados que utilizaba para vender. En esta nueva etapa ignora a su esposa e hijos, y deja a un lado el contacto personal, empleando en su lugar un tenedor y una cuchara de madera con la que llegar a la gente y las cosas.
De forma conmovedora nos ofrecen flashbacks para conocer algunos momentos que iluminan brevemente la previa existencia de Conor como un hombre sensible, pero ahora no está solo en su lenta reaparición del aislamiento, pues además de su familia directa, con la que vive, tiene a sus padres, amigos y Dr. Fielding.
Con notable calidez la película captura la belleza de una familia, evidentemente dañada, no demasiado perfecta ni demasiado equilibrada para que parezca real.
Con el tiempo, lo intuido se vuelve evidente, y el puritano académico revela su necesidad de ser querido, haciéndose amigo de los hijos de Conor y Vanetia, una mujer dura que no ve reconocido por su familia política el esfuerzo que hace, ni por los amigos que sospechan que podría estar teniendo una inapropiada relación con el nuevo hombre en la casa. Pero ese juego de calentamiento mutuo entre ambos no tiene un fin sensacionalista. Un argumento secundario implica a Connor y su hijo, lo que permite al guión profundizar e integrar la relación de Ted con la familia sin empujar su relación con Vanetia, mostrando lo que podría ser para él un lugar al que llamar hogar. 
Green ha optado por adoptar un enfoque cinematográfico interesante, rodando todo con cámaras de mano y enlazando con grabaciones digitales tomadas por Ted. Mientras la grabación inestable se usa a menudo para agregar un nivel de aspereza o suspense a las películas, aquí sugiere una intimidad doméstica que nos hace sentir que invadimos a esta familia en sus momentos más íntimos.
La paleta de colores de la película también es algo que hay que destacar, pues comienza principalmente con colores vivos y brillantes y poco a poco se añaden matices hasta acabar apagando la paleta de colores a medida que avanza la película. 
Una película tan íntima depende totalmente de los personajes y, por tanto, de las interpretaciones, que son de gran nivel. Edward MacLaim encuentra el medio perfecto de retratar la disminución de las capacidades mentales de su personaje, y se centra en la forma en la que Conor ya no es capaz de relacionarse con otras personas. Es interesante ver como se obsesiona por la naturaleza animal, y su obsesión por ver documentales de animales refleja de alguna manera los estudios de Ted con él. Brendan Morris destaca como un gran actor adolescente, impresionándonos con su rol de hijo atormentado, de adolescente precoz. 
Maxine Peake como Vanetia y Will Forte como Ted son, en última instancia, los conductores de la película con dos grandes interpretaciones. Ella es la maravillosa y extrovertida madre y esposa, que con su gran sonrisa oculta sus miedos y frustraciones. Forte interpreta a un personaje más reservado e introvertido, aunque con algunos momentos divertidos, y entre ambos hay una gran química.
Los pequeños defectos de Run & Jump son fáciles de pasar por alto a causa de la rapidez con la que nos introducen emocionalmente en la vida de estos personajes, con una experiencia visual muy interesante, una historia agridulce pero cálida de amor y pérdida, impulsada por un excelente reparto. 

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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