Crítica de ‘Cruce de caminos’: Deudas de sangre

Las críticas de Miguel Moreno: Cruce de caminos


Lo nuevo de Derek Cianfrance, que ya destacó exhibiendo su descarnado retrato del amor y el desamor en la notable Blue Valentine, es una historia coral, compleja y profunda (tanto en los personajes como en el tiempo en el que se desarrolla) que vuelve a incluir en su reparto a uno de los intérpretes de su anterior film, Ryan Gosling. Y si bien en un principio puede parecer, tanto en los trailers como en su cartel, que es el personaje principal junto al de Bradley Cooper, esto supone una pequeña bofetada al espectador, pues nada mas lejos de la realidad. La película queda claramente dividida en tres partes, con los respectivos protagonistas de cada una, que irán pasándose el testigo según se desarrollan los acontecimientos que a su vez irán hilando la historia en el tiempo. 

Cianfrance cuenta una historia de deudas personales, de familias rotas, de anhelos y pérdida. La pena es que se le va la mano en algún momento de la narración, y eso le pasa factura a toda la película de manera irremediable. Si bien los primeros 50 minutos son excelentes, con toda la trama que rodea al personaje de Gosling –Lucas la siguiente hora y media restante pierde fuelle por minutos, aunque sin llegar a hacernos perder interés. El personaje de Cooper carga con un bagaje demasiado pesado, que suponen esos primeros momentos con el personaje de Lucas como total protagonista, y que termina por hacer la cinta demasiado larga e inconexa. Si claramente percibimos que la película está desarrollada en tres actos, el primero brilla con luz propia, el segundo nos aparta de ese interés creado, y el tercero termina por desconectarnos casi en su totalidad con el carisma que prometía y anunciaba la historia.

Cruce de caminos (fatalmente rebautizada aquí para no perder costumbre) podría haber sido mejor, de estructurar mejor su desarrollo y equilibrar el peso de los personajes. Lo más reprochable de la cinta es precisamente quitarnos el interés de un golpe seco a partir de cierto momento, por necesidades propias de la historia, para no devolvérnoslo de nuevo con la misma intensidad. Sin embargo, y a pesar de alargar el metraje demasiado hasta un correcto desenlace, no se le pueden negar al director sus buenas intenciones y su habilidad a la hora de crear y desarrollar la historia. Lastima que en este caso el proyecto parece haber querido abarcar demasiado y el equilibrio no sea uniforme tras ese primer potente comienzo para irse diluyendo según aparecen nuevos personajes en la trama. Los convencionalismos se terminan apoderando del film, y son notablemente evidentes una vez pasado el ecuador del mismo.

Del reparto, destacar la magnética interpretación de Gosling, sin duda lo mejor de la cinta y que hace recordar la personalidad del protagonista de esa cinta de culto que es Drive. Este actor posee la habilidad de transmitir mucho con poco, por mucho que se le pueda criticar, y eso es algo de lo que no todos los actores pueden hacer uso. Cooper lamentablemente no está a la altura de las circunstancias como debería, y realiza un trabajo que sin llegar a ser brillante, no pasa de correcto, mientras que los secundarios Eva Mendes y Ben Mendelsohn entregan lo mejor de sí mismos en sus cortos papeles junto a un Ray Liotta que parece haber quedado relegado a este tipo de trabajos sin mayor peso en pantalla, aún ofreciendo una interpretación notable.

Resulta una interesante opción en la actual cartelera, aunque el regusto final es algo amargo junto con el descenso general que se produce después de ese más que interesante primer tercio, y ese es precisamente el lastre que la cinta lleva a sus espaldas, su prólogo y primera parte, junto con un metraje quizá demasiado extenso aunque necesario, y que reafirma a Cianfrance como un director al que seguir los pasos en futuras producciones. Definitivamente uno más que añadir a la lista de talentos de nueva hornada, prometiendo trabajos a tener en cuenta.

Y en su desenlace, todo termina donde se originó, en ese lugar mas allá de los pinos, que hace directa alusión a su titulo original. Donde todos los caminos, finalmente terminan por unirse, como las vidas de todos los personajes. 

Un comentario en «Crítica de ‘Cruce de caminos’: Deudas de sangre»

  • el 7 septiembre, 2013 a las 22:14
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    Para mi gusto, cabe recalcar la interpretación de la joven estrella al alza Dane DeHaan. Ese chico atormentado, confundido y rencoroso lo borda a la perfección.

    Yo pienso que hay que destacar la evolución de la historia de manera magistral y justificando su duración, ya que no sobra una sola escena porque si se quitase, la historia le faltaría un eslabón bastante importante.

    Cruce de caminos hay que verla como un conjunto y la suma de sus elementos, guión, interpretación, personajes, etc.

    Le daría un 3 y medio sobre 5

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