Crítica de ‘Expediente Warren: The Conjuring’: Cuando la formula de siempre sigue funcionando

Las críticas de David P. “Davicine”: Expediente Warren: The Conjuring.
James Wan, que ha sorprendido con Insidious tras el espectacular arranque de Saw, que derivó en muchas secuelas, nos plantea una pregunta ¿Puede una película de casas embrujadas ser todavía aterradora? Para responder a esta pregunta aplica todo su talento a una historia real de fantasmas.
Aquí deja a un lado las tripas y las sierras para crear una historia con mucho más clase basada en hechos de la vida real que trae la claustrofobia, el miedo y el pánico a la gran pantalla.

Expediente Warren: The Conjuring cuenta la escalofriante historia de cómo Ed y Lorraine Warren (Patrick Wilson y Vera Farmiga), renombrados investigadores de fenómenos paranormales, fueron requeridos por los Perron, una familia aterrorizada por una presencia oscura en una aislada granja. Obligados a enfrentarse a una poderosa entidad demoníaca, los Warren se encontraron atrapados en el caso más terrorífico de sus vidas. 
La familia Perron, formada por el padre Roger (Ron Livingston), la madre Carolyn (Lili Taylor) y sus cinco hijas, se ven afectadas por los golpes habituales y sonidos extraños de su casa. Poco después se hace evidente que la paranoia de la familia está bien fundada. Pero estas personas están obsesionados por algo más que los malos espíritus: Roger está preocupado de que la nueva casa es una carga financiera que no pueden pagar, mientras que Carolyn piensa en su alejamiento de la iglesia y Dios.
Los fans del horror reconoceran los nombres de los Warren, pues curiosamente, más adelante en su carrera, investigaron acontecimientos terribles en un lugar llamado Amityville, hechos que dieron origen a varias películas de terror que han tenido secuelas y remakes. Los guionistas Chad y Carey W. Hayes decidieron contar esta historia anterior desde dos puntos de vista muy diferentes: los Warren, y los Perron.
La idea de narrar la película desde esos puntos de vista disminuye ligeramente la sensación típica de películas de este género, pero también hay que admitir que ese planteamiento incrementa la sensación de realismo documental y la falta de artificio.
Si has visto alguna película de terror estadounidense producida entre 1960 y 1980, el impacto de la película se reduce drásticamente. Cuando una paloma se precipita sin previo aviso en una ventana, se saborea la referencia de Hitchcock, pero una vez que lo ha hecho uno, el momento para el otro ha pasado. Sigmund Freud dijo que el miedo se basa en lo extraño, y Expediente Warren: The Conjuring es lo que sucede cuando lo extraño se convierte en familiar, y puede que por eso nos deje aterrorizados.
Vera Farmiga, en el rol de la Lorraine Warren, nos ofrece un gran trabajo mostrando su ansiedad apenas controlada que recuerda el increíble papel de Belén Rueda en El Orfanato. Lili Taylor es otro extraordinario pero infrautilizado talento interpretativo.
Puede que no intenten revolucionar el género ni tampoco usan recursos actuales de gore y violencia extrema tan usados, pero asusta y nos deja una sensación extraña atípica en las películas de terror. Wan sabe cómo usar puertas que crujen, sótanos espeluznantes y la sensación de que puede haber algo escondido en el armario, y aunque todo esto ha sido visto mil y una veces, el director sabe que aún nos puede desestabilizar y aterrorizar.
Lo que está claro es que a partir de ahora me pensaré bien jugar al escondite.

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