Crítica de ‘Tipos Legales’: ¿Cuál es la edad de jubilación de un asesino? ¿Y de un guionista?

Las críticas de Cristina Pamplona “CrisKittyCris”: Tipos legales
Hay ocasiones en que sólo las interpretaciones de los actores levantan una película que, protagonizada por cualquier otro, posiblemente pasaría desapercibida. Ese es el caso de Tipos legales.

Fisher Stevens, protagonista de Cortocircuito II, se pasa a la dirección con este guión del joven Noah Haidle, que con esta historia se desvirga con el largometraje. 

La premisa es prometedora: Val acaba de salir de prisión tras una condena de veintiocho años por el asesinato del hijo de su jefe, un capo de la mafia. Su mejor amigo Doc va a recogerle y a ayudarle a volver al mundo libre, aunque por poco tiempo, porque Doc tiene un último trabajito antes de jubilarse de la escena criminal, ha de matar a Val. 
El paréntesis de veintiocho años que separan los años mozos y gamberros de la entrada en la ancianidad es la mejor baza que tiene el guión, y es gracias a ella que puede otorgarle algo de humor a una historia que de lo contrario se haría larga y previsible.

En esto casos  la mejor opción es contar con buenos actores que aviven un guión defectuoso. El reparto de Tipos Legales es de lujo. Como protagonistas Al Pacino (Esencia de mujer, El padrino) en el papel de Val, y como mejor amigo y verdugo, Christopher Walken (Pulp Fiction, El cazador). Completa el viejo trío criminal el siempre estupendo Alan Arkin (Pequeña Miss Sunshine, Argo). Entre los secundarios destaca Julianna Margulies, que se vuelve a poner la bata que le hizo famosa en la serie Urgencias, e interpreta a la hija de Arkin. 
Son ellos los que hacen de la película algo destacable. A pesar del acartonamiento inicial de Al Pacino, lo cierto es que ambos protagonistas se van calentando, hasta dar lo mejor de ellos a estos dos personajes, en un pasado sanguinarios, pero que ahora te llevarías al parque a jugar a la petanca. Porque al final el fondo criminal de la historia es lo que menos importa, y nos quedamos con el retrato agridulce de la vejez en soledad, porque estos tipos sólo se tienen el uno al otro, en una ciudad que Noah Haidle decide con lucidez mantener en el anonimato. Son dos hombres sin importancia en una ciudad sin importancia. 
Sí merece la pena destacar la banda sonora que está bañada en soul de mano de Baby Huey and The Babysitters o Wayne Cochran, y en algo de blues con  Elvin Bishop, o el padre del Chicago Blues, Muddy Waters. Y no debemos olvidar que la única nominación a un Golden Globe que recibió este film fue para Bon Jovi, que compuso el tema principal “Not Running Anymore”.
Resumiendo, son noventa y cinco minutos agradables, de sonrisas e incluso alguna carcajada, pero que se queda coja en un argumento que podría haber dado mucho más de sí, pero mucho mucho más de sí. 
Besos de cine…

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