‘Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas’: Una película que se conforma con brujería barata

Las críticas de Carlos Cuesta: Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas

Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas es una película de esas de las que se dice que son “para pasar el rato”. El relato de cómo podría haber sido la vida adulta de los personajes del cuento popular se apunta a la moda de la fantasía, los vampiros, la magia y las brujas adaptados convenientemente para adolescentes poco exigentes. Lo que podría ser un puntito diferente en esta película es que se dedica muy poco tiempo a los enamoramientos y se reparten mamporros y tiros sin contemplaciones, con contundencia, violencia y hasta un poquito de tortura.
El argumento de la película trata de cómo los hermanos Hansel y Gretel, convertidos en populares cazadores de brujas, son contratados en un pueblo azotado por una oleada de secuestros. En el transcurso de este trabajo un documento conseguido en la morada de uno de estos seres malignos les hace sospechar que alguien está preparando un complejo ritual que precisa de muchos niños para ser completado. Durante su enfrentamiento con un grupo de poderosas brujas empiezan a sospechar que su propio pasado familiar tiene algo que ver con todo lo ocurre y con lo que está por venir.

Esta película es una de tantas a las que se da un voto de confianza pero luego y desgraciadamente nos recompensa tan solo con lo que prometía el tráiler. La primera parte de la película nos obsequia con entretenidas escenas de acción con buenos efectos especiales y una estética interesante para los escenarios y la caracterización de las brujas. La escena de los niños en la casa de caramelo nos hace plantearnos que la revisión del cuento que todos conocemos quizá pueda merecer la pena; los primeros enfrentamientos con las brujas nos hacen disfrutar y albergar esperanzas respecto a las sorpresas del misterio que esconde su plan.

Nada más lejos de la verdad. Si hay un misterio es lo suficientemente simple como para anticiparlo en las primeras escenas. Si los personajes protagonistas lo descubren es debido a la tendencia incomprensible que tienen  los antagonistas de desvelar sus propios planes en un intento paradójico de demostrar lo inteligentes y poderosos que son. La idea que no parecía tan mala se empieza a malograr según va completando su colección de absurdos, tópicos y situaciones carentes de ingenio.
Es difícilmente explicable la cantidad de armas complejas de munición casi infinita con la que cuentan Hansel (Jeremy Renner, En tierra hostil) y Gretel (Gemma Anterton, Príncipe de Persia). Habrá a quien este arsenal le parezca algo muy “molón” pero a mí lo que me parece es un exceso macarra para satisfacer algún tipo de fantasía de un loco por las armas o de un insaciable jugador de rol. Habrá a quien le encanta la forma en que los créditos nos explican cómo adquieren ellos su fama como cazadores de brujas, pero a mí no; habrá a quien le parezca oportuno el joven personaje admirador de los cazadores que guarda recortes de cada una de sus hazañas (los “recortes” de periódicos parecen sacados de una imprenta moderna, quedan muy horteras y poco convincentes). Los sorprendentes e injustificables conocimientos sobre brujería que tiene el chaval, aunque ciertos, no sirven para nada. Sí será útil su oportuna y fabulosa puntería, aunque esta es sólo una de esas oportunas y fabulosas cosas sin las que Hansel y Gretel no llegarían vivos al final de la película. 
No voy a intentar explicar la relación entre el pueblo en el que transcurre la acción y la aldea en la que ellos vivían de niños. Si el director y guionista Tommy Wirkola tiene una convincente debería incluirla impresa en la versión en DVD. No voy a intentar comprender tampoco los repetidos intentos de darnos a entender que Hansel padece algo parecido a la diabetes como consecuencia del atracón en la casa de caramelo (la cantidad de planos y explicaciones a lo largo de la película no justifican el peso que al final esta cuestión tiene en la trama). 
Framke Janssen (X-Men) da una imagen de presencia y maldad bastante conseguida en su papel de bruja poderosa. La carencia de desarrollo de los personajes, las prisas por finalizar la película y la falta de coherencia que se va acumulando como una bola de nieve durante hora y media acaban por desbaratarlo todo; a su personaje y al plan que ella misma nos desvela en un momento en el que estaba tan cerca de conseguirlo que le pareció oportuno sabotearse a sí misma.
Pese al buen comienzo,  la película termina por decepcionar porque se lo juega todo a los efectos y la acción espectacular irreflexiva. Uno llega a disfrutar con esas escenas en las que Hansel y Gretel se muestran especialmente crueles y violentos con las brujas y la verdad es que las primeras escenas están bien conseguidas, parecen originales y seguro gustarán a los que aprecien las historias fantásticas, siempre que se relajen y no reflexionen mucho sobre el argumento. Esta película podría haber sido mejor si alguien hubiera tenido interés en desarrollar más la historia. Quizá no interesara porque así ya es muy rentable y porque al público al que va dirigida quizá le guste más de esta manera. Pues chitón el que quiera más de lo que hay.

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