‘Django desencadenado’: Cuando Tarantino reinventó el spaguetti western

Las críticas de David Pérez “Davicine”: Django desencadenado


Django desencadenado entra en la filmografía de Quentin Tarantino para claramente “explotar”. Es la mezcla perfecta de locura, exageración, homenaje, originalidad, y genio, sobre todo genio, que ese es el único calificativo que se puede dar a un director que coge lo mejor (o peor, según se mire) del ‘spaghetti western’ y del ‘blaxploitation’, y lo mezcla aderezandolo con su toque personal e intransferible, tratando con ironía y mucho humor un tema tan serio como el esclavismo.
La película, un sueño del cineasta, es una relectura del género que se hizo grande gracias a personas como Sergio Corbucci o Sergio Leone, de quienes hemos visto referencias en todas las anteriores películas de Tarantino, como Kill Bill o Malditos Bastardos, pero ahora realmente es un auténtico ‘spaghetti’, tanto en continente como en contenido. 

Django desencadenado nos cuenta una historia vista mil y una veces, un esclavo liberado (Jamie Foxx) que cambia su estilo de vida. En el sur de Estados Unidos (antes de la Guerra Civil), el Dr. King Schultz (Christoph Waltz), un cazarecompensas alemán que sigue la pista de unos asesinos, solicita la ayuda de un esclavo llamado Django. Schultz promete dejar en libertad a Django una vez que hayan capturado a los asesinos, pero tras capturar a los delincuentes, deciden seguir juntos y rescatar a Broomhilda, la esposa de Django que fue secuestrada años antes.Y cierto es que todo eso es lo hemos visto en cualquier película del género ‘western’, pero Leone rompió las reglas conocidas para apropiarse de un nuevo subgénero, el ‘spaghetti’, que llevó la esencia de ese cine hasta su lado más salvaje, conocido por su ultraviolencia, sadismo, puesta en escena operística, colores vivos, enormes primeros planos y la música enfática, eliminando cualquier pausa o momento dramático, algo fácil de lograr con grandes dosis de sangre, que ni faltaban en sus películas, ni faltan en las de Tarantino.
La obra de Corbucci, cineasta italiano de serie B, está claro que ha influenciado en las películas de Tarantino. De este cineasta italiano surgió la película bélica Aquel maldito tren blindado (Inglorious Bastards en USA) que ya influenció a Tarantino,  y Django (1966), un western protagonizado por Franco Nero, que influencia esta película. Obviamente, no se queda tan sólo en los titulos las referencias de estas películas en la obra de Tarantino, pues desde los créditos iniciales de Django desencadenado se usa el tema compuesto por Luis Bacalov para la película de Corbucci, sin olvidarse de la icónica tipografía en los créditos iniciales y rótulos. Y si eso no fuera suficiente, el propio Franco Nero realiza un pequeño, aunque forzado, cameo.
Ahora bien, no sólo de esa película de Corbucci tenemos referencias en Django desencadenado, pues -a mi parecer- el personaje más representativo de la película, el interpretado por Christoph Waltz, es un exdentista convertido en  cazarecompensas. Dentista como Bob Hope en Rostro pálido, y cazarecompensas como Klaus Kinski en El gran silencio, de Corbucci.
Pero las referencias al cine de Corbucci no se quedan sólo ahí, pues Minnesota Clay, el saloon donde nuestros protagonistas empiezan sus andanzas, tiene el mismo nombre que una película del cineasta en 1964.
Y si en Waltz hemos encontrado referencias al ‘spaguetti western’, en Jamie Foxx en su rol de Django también tenemos muchas referencias. Por ejemplo, la primera vez que Django puede escoger con libertad (nunca mejor dicho) la indumentario que quiere vestir, se decanta por un pintoresco traje de raso azul, para el cual la diseñadora de vestuario Sharen Davis se basó en el cuadro The Blue Boy, del pintor Thomas Gainsborough, el cual inspiró la primera peícula de F. W. Murnau.
Ahora que estamos de lleno en el vestuario, mención especial tiene la escena donde Don Johnson, Jonah Hill y el resto de componentes del Klu Klux Klan cabalgan con sus “sacos con agujeros” en las cabezas, discutiendo sobre si es necesario ir así como consecuencia de la mala visibilidad que tienen. Dicha mala visibilidad ya se trató entre los fans del ‘spaguetti western’ tras el estreno del Django original, donde el protagonista se enfrentaba al Klu Klux Klan con unas capuchas similares. En Django desencadenado estamos ante, posiblemente, una de las escenas más memorables, pues Tarantino trata con humor, y nos saca más de una sonrisa, una cabalgata de cazadores de hombres, de los orígenes del Klu Klux Klan, que a pesar de no haberse fundado realmente hasta después de la Guerra de Secesión, en ella hay un claro homenaje a la mítica cabalgata vista en la película de D. W. Griffith El nacimiento de una nación
En la mayoría de los ‘westerns’ el héroe permanece fijo y la acción llega a él (como John Wayne como el sheriff de Río Bravo) o se embarca en un viaje de transformación de algún tipo (como Wayne hace en Centauros del desierto). Django es  más de este último tipo, y hay referencias específicas a Centauros del desierto, pues Tarantino lleva a Schultz y Django a un viaje físico, moral y psicológico sobre una variedad de terrenos evocadoras, durante el cual se forja el vínculo entre ellos y la violencia crece de manera exponencial. Combina dos temas típicos de los ‘westerns’: la alianza entre estafadores y el papel de los afroamericanos en el oeste.
El viaje de los protagonistas les lleva a CandyLand, el mundo de Calvin Candie (Leonardo DiCaprio), el encantador aristócrata de Mississippi convencido de la supremacía racial. Su feudo personal de Candyland se convierte en un símbolo para el sadismo, la opresión, el robo de identidad, la falsa afirmación de la superioridad permanente y la corrupción del espíritu humano oculta tras la esclavitud. Representa con gran maestría el autoengaño y la maldad subyacente de la gran hospitalidad tan aireada en el sur, así como la caballerosidad que durante tanto tiempo ha sido objeto de celebración, sobre todo por las películas de Hollywood.
La fascinación de Tarantino con el lenguaje pasa a primer plano en el conflicto verbal entre DiCaprio, el villano locuaz, y Schultz, el demócrata elocuente. Ambos dan paso al preludio violento del clímax de la película, de la misma forma que los debates sobre la abolición fueron el preludio de la guerra civil. 
Además de los protagonistas de la cinta, Waltz, Foxx y DiCaprio, todos ellos magistrales, la película está repleta de apariciones estelares, como la citada de Franco Nero, pero aún así hay más. La más obvia y esperada, la del propio Tarantino en el papel de un negrero tonto, con acento australiano y poco habilidoso con la dinamita; Zoe Bell regresa a una película de Tarantino irreconocible tras un pañuelo que tapa su rostro como secuaz de DiCaprio; Amber Tamblyn, quien tan sólo se deja ver detrás de una ventana, y que en los créditos (que ya os avisamos que hay que aguantar hasta el final) aparece como ‘La hija del hijo de un pistolero’, en clara referencia a su padre, Russ Tamblyn, quien protagonizó el western El hijo del pistolero; y como ha hecho antes, Tarantino salpica el gran reparto con actores cuyo apogeo se remonta hasta los años 60, en su mayoría en papeles de cretinos y se muestran sólo el tiempo suficiente para ser reconocidos antes de perder la vida, como  Bruce Dern, Russ Tamblyn, James Remar, Dennis Christopher, James Russo, Don Stroud, Tom Wopat, M.C. Gainey, Robert Carradine, Ted Neeley, Tom Savini y Michael Parks. Jonah Hill, que también hace un pequeño papel, parece estar fuera de lugar durante sus pocos segundos de tiempo en pantalla.
¿Y qué sería de una película de este género sin una gran banda sonora? Tarantino ofrece un repertorio de temas que van desde el clásico homenaje de Ennio Morricone como por ejemplo, “The Braying Mule”, hasta temas como el principal, “Django es su nombre” (de Luis Bacalov), que recuerdan a los temas de algunas producciones de películas del Oeste americano, todos ello mezclado con música moderna, que van del pop al funky.
Django desencadenado es una película larga, de gran alcance, con amplias y coloridas pinceladas dramáticas, donde sus puntos psicológicos son realizados con considerable sutileza e ingenio. 
Según el propio Tarantino estamos ante la segunda entrega de una trilogía, pero está claro que podríamos decir que esto es una precuela, pues la amada de Django, a quien debe rescatar, se llama Broomhilda Von Shaft y no es una referencia casual, pues se trataría de un antepasado de John Shaft, el detective negro al que pudimos ver en Las noches rojas de Harlem y Shaft en África interpretadas por Richard Roundtree, y en el menos agraciado remake del 2000 con Samuel L. Jackson, que también está presente en Django desencadenado. Sea como sea, con películas como ésta deseamos más entregas.

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16 comentarios sobre “‘Django desencadenado’: Cuando Tarantino reinventó el spaguetti western

  • el 3 febrero, 2013 a las 9:43 am
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    Aun no la he visto. Soy un fan, que coño un GRAN FAN, del western(del de Leone, del de ford, del crepúscular y del de pin pan pum a malvados indios) Me mola.

    Ahora bien, me anticipo y me arriesgo a pensar que Tarantino ya no homenajea a nadie salvo a si mismo, me temo que la película será una sucesión de escenas larguísimas con un planteamiento en cada una de ellas, tratando de sorprender, de ser avispado y gracioso. Me temo que los actores sobreactuarán. Me temo que la violencia exagerada estará presente, metida con calzador, me temo que el mayor problema de una película que pudiera estar bien sea el sr. que está detrás de la cámara y todos aquellos que le ríen sus gracias….pero eso si, antes de sentenciar todo esto(todavía prejuicios) tengo que verla. Igual me equivoco, pero me gusta jugar a brujo obispo.

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  • el 3 febrero, 2013 a las 4:49 pm
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    no te equivocas en gran parte de los puntos: mucha violencia, actores sobreactuados, escenas largas… y aún así es fantástica. Los actores están tremendos, destacando Waltz; la violencia es genial, sobre todo homenajeando al 'spaguetti wastern'; y las escenas largas están llevadas con maestría. A pesar de la larga duración de la cineta se hace corta, y las escenas de humor desahogan mucho. Tarantino se ha currado mucho que la película sea un homenaje del mejor cine de Leone y Corbucci.

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  • el 3 febrero, 2013 a las 6:53 pm
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    La vi el viernes y me encantó. Aunque no hay película de Tarantino que no me haya gustado, todo hay que decirlo.

    La crítica excelente, muy trabajada y documentada.

    Un saludo

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  • el 3 febrero, 2013 a las 6:55 pm
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    Muchas gracias CreatiBea!!! Siempre es agradable que a los lectores les guste nuestro "trabajo".

    Y Obispo, me gustó mucho el trabajo de Waltz como el cazajudíos Hans Landa de 'Malditos bastardos', aunque aquí creo que ha conseguido dotar a su personaje de tantos matices que ahora sí que ha hecho uno de los papeles de su vida y memorable.

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  • el 3 febrero, 2013 a las 7:15 pm
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    Bien, a mi el papel de Waltz en M.B me parece un ejercicio absoluto de sobreactuación, insoportable la primera escena, insoportable la escenita del pastel, insoportables sus dialogos, caras….además la tengo fresca porque la revisé hace unas semanas.

    Veré Django pero ya sé a que atenerme

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  • el 3 febrero, 2013 a las 8:53 pm
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    jajaja, pues sobreactúa, pero dentro de los límites y consiguiendo gran trabajo. De hecho llama la atención lo peculiar que es su personaje.

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  • el 4 febrero, 2013 a las 4:59 am
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    Buena crítica Davicine. Como ya hemos hablado, me falta complementar el sadismo con masoquismo, martirio, para ser un homenaje pleno, pero la película es una gozada.

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  • el 4 febrero, 2013 a las 10:50 am
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    Muchas gracias Javi_gala. La verdad es que el detalle que comentaste del sufrimiento del protagonista es cierto que no está tan patente en esta entrega, siendo ese normalmente el punto de inflexión de su "venganza".

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  • el 4 febrero, 2013 a las 4:28 pm
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    Aún no la he visto pero después de leer tu crítica tengo más ganas todavía. Gracias!!!

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