Crítica de ‘La noche más oscura’ (‘Zero Dark Thirty’): Dramatismo y crudeza en partes iguales

Las críticas de David Pérez “Davicine”:
La noche más oscura (Zero Dark Thirty)
Los ataques del 11 de Septiembre provocaron un nuevo desorden mundial, cambiando la cara del enemigo de tiranos malhumorados a ascetas apátridas con el sueño de bloquear la infiel América. El ataque de Al-Qaeda también hizo darse cuenta de que era hora de cambiar el obsoleto libro de ética de contrainteligencia. Los sobornos y chantajes se permitían todavía, pero no había nadie que quisiera alistarse en la guerra contra el terror. Los riesgos eran demasiado altos, como Kathryn Bigelow y Mark Boal, directora y guionista de The Hurt Locker, documentan en este thriller, La noche más oscura (Zero Dark Thirty).

El título original de la película – subtítulo de la misma en España -, Zero Dark Thirty, literalmente significa  “Cero oscuro treinta”, un término que procede de la jerga militar e implica las 00:30, hora en la que los SEAL de la Marina (Fuerzas Especiales) atacaron el complejo donde se refugiaba Bin Laden.
Lo que realmente diferencia esta película de todos los demás documentos que se han realizado sobre estos hechos son los preparativos, pues la búsqueda de Bin Laden fue una misión peligrosa en la que no sobrevivieron todos los agentes involucrados. De hecho, muchos expertos de los servicios secretos no creían que fuera posible llevarla a cabo, pero un equipo muy preparado de analistas e interrogadores superó todas las dificultades demostrando que era posible y tenían razón. Gracias a esta película, dentro o no de la veracidad de los hechos que plasman, se nos cuenta detalladamente el esfuerzo por encontrar a Osama Bin Laden. 
En un lugar que no existe, Maya (Jessica Chastain) observa mientras su colega Dan (Jason Clarke) interroga a un prisionero árabe. “Si me mientes, te hago daño”, le dice Dan al prisionero, que está atado, golpeado y no quiere decirle a los estadounidenses lo que necesitan saber. Pronto, el prisionero acaba en el suelo con un paño en la cara y verá como se vierte agua en su boca hasta que está medio ahogado. Esta técnica, conocida como “submarino”, hace que el preso acabe como un pez moribundo, pero no se rinde ni cuenta sus secretos, y no será hasta más tarde cuando entre “en razón”. Las escenas de tortura no son raras en televisión ni en el cine, y no es como en los viejos tiempos, cuando el héroe estaba siempre en el extremo receptor. Puede que se vean esta secuencias como un respaldo a estas técnicas para conseguir información necesaria para el bienestar de nuestra sociedad, pero ese no es el tema que aquí quiero tratar.
La película de la cineasta Bigelow no renuncia a la violencia o el placer indirecto del sadismo, pero eso no es lo mismo que condenarlo. Se filtran escenas de tortura a través de las reacciones de Maya, quien está claramente fuera de lugar e incómoda por tener que ser testigo, aunque también participará en ellos. Y es que está claro que ni Bigelow ni Boal proclaman sus propias opiniones personales sobre el tema. La política de los últimos diez años no se menciona, y ni siquiera hay una referencia a Irak o a la Administración de Bush. Vemos varios actos de violencia terrorista a través de la larga historia de los últimos años. Hay secuencias de suspense y tensión, incluso durante el asalto culminante donde la mayoría de nosotros conocemos los detalles del resultado.
Realmente la película cuenta de forma precisa cómo Maya, analista de la CIA en Pakistán, trabajó durante una década para localizar a Osama Bin Laden, un trabajo que implicó torturas en los años inmediatamente posteriores al 11S, pero Bigelow nos arroja en la parte más profunda, con escenas duras de ver, pero difícil dejar de hacerlo, donde también vemos la importancia de la inteligencia, siendo evidente en la película que no fue una tortura lo que finalmente nos llevó a Bin Laden, sino un pensamiento claro, una moderna y sofisticada técnica de vigilancia y la determinación de una persona que no escatimó recursos ni esfuerzos. De hecho, el resto del equipo de la CIA están representados por gente como Mark Strong, Kyle Chandler, Jennifer Ehle y James Gandolfini, todos representando personas que se muestran como profesionales y ninguno de ellos se agasajado ni villanizado, pues sencillamente es la historia de profesionales que hacen su trabajo.
Bigelow rara vez ha ubicado como protagonista a una mujer, y es significativo que Maya sea una mujer en un mundo predominantemente masculino, obligada a renunciar a su sexualidad para conseguir finalizar su trabajo. La determinación, la profesionalidad, la inteligencia y la convicción de Maya rayan en la obsesión y logran crear un personaje fascinante e impresionante, consiguiendo Chastain una de las mejores actuaciones de la temporada.
Esa profesionalidad se extiende hacia la incursión culminante, el asalto al recinto de Bin Laden que ocupa la última parte de la película, y no es exactamente lo que esperábamos, pues la redada se desarrolla en lo que parece ser tiempo real y es una combinación de alta tensión y grotesca realidad. Un ataque duro, repleto de detalles, y sobre todo con una brutalidad mostrada sin pestañear. La severidad se extiende hasta el final y nos recuerda que lo verdaderamente importante estaba en las etapas de planificación, incluso antes del inesperado “final feliz”.
La noche más oscura es una obra cinematográfica de gran envergadura dramática y emocional de un hecho histórico, donde destaca la fantástica interpretación de Jessica Chastain. Es un thriller, un drama y una reflexión sobre los costes de la violencia, incluso en las circunstancias más aparentemente justificables. Y lo más sorprendente es la ausencia de triunfalismo, sin miedo a mostrar como se trató a las víctimas, terminando con la abrumadora sensación de que esto ha sido un episodio oscuro de nuestra historia, que ha marcado un paso hacia un futuro desconocido, dejando cicatrices que nunca se curaran.

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2 comentarios sobre “Crítica de ‘La noche más oscura’ (‘Zero Dark Thirty’): Dramatismo y crudeza en partes iguales

  • el 5 enero, 2013 a las 7:30 pm
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    Hola, acabo de ver la película y sí que hay una referencia a la administración Bush y la guerra de Irak. Cuando están en el gabinete de crisis uno de los asesores hace referencia a las fotos de armas de destrucción masiva que la CIA enseñó para justificar el inicio de esa contienda.
    Así mismo instantes despues en un pasillo de la casa blanca creo que también hacen referencia a la administración anterior.
    Impecable la interpretación de Jessica Chastain en el papel protagonista.
    Por cierto, es la primera vez que os escribo, así que aprovecho para felicitaros por el blog.

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  • el 6 enero, 2013 a las 4:00 pm
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    Sí que es cierto que comentan el tema de las armas de destrucción masiva, pero no se centran en ese tema más que como anécdota. Imaginaba harían más referencia o darían más relevancia a esos temas y al no hacerlo consiguieron que me atrajera más la película. Me sorprendió la ausencia total de referencias al atentado de Madrid, pues sí que hablan del de Londres, por ejemplo.

    Muchas gracias por tu comentario!!!

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