‘El hombre de los puños de hierro’: Para seguidores de RZA poco exigentes

Las críticas de Óscar M.El hombre de los puños de hierro

El hombre de los puños de hierro es una película escrita por RZA, basada en una idea de RZA, dirigida por RZA, protagonizada por RZA, producida por RZA, con música de RZA y, en definitiva, es una película para RZA (o para sus seguidores).
No se puede exigir nada más, puesto que no hay nada más. El guión es aburrido, predecible, monótono, plano y sin emoción alguna. El espectador sabe en todo momento qué va a suceder y cómo, no hay tensión dramática, ni suspense ni interés en la historia.

Este supuesto homenaje al cine de artes marciales queda como una sucesión de clichés del género con una leve conexión argumental de una historia que se puede resumir en dos líneas. Y quizás ése es el peor defecto de El hombre de los puños de hierro: toda la historia se ha resumido en el argumento de la película, no hay nada que el espectador no sepa si ha visto un tráiler o ha leído la sinopsis.
La espectacularidad de los decorados y de las escenas de lucha no son suficientes para justificar el resto de la película, quedando como un conjunto de algo superfluo, sobre escenificado e inconexo. Con una excesiva recreación en las escenas previas a la aparición del hombre al que hace mención el título, el cual no aparece hasta transcurrida una hora de metraje.
La película mantiene en casi toda su duración una base “real” sobre la que se sustenta, los saltos y acrobacias no dejan de ser fantásticos, pero podrían ser realizables desde una perspectiva deportiva, sin embargo, el guión destroza todo su fundamento cuando introduce al personaje de David Bautista, conocido como “El hombre de latón”, y desmonta toda su verosimilitud.
Sobre las actuaciones tampoco hay mucho que destacar, RZA se pasea como secundario en las sombras en las escenas del resto de personajes durante dos tercios de la película (y su nivel interpretativo deja mucho que desear), Lucy Liu hace de Lucy Liu (y repite el mismo papel que ya explotó en la serie Ally McBeal y en Kill Bill) y el personaje de Russell Crowe brilla por su poca profundidad (y su excesivo e injustificado peso) y el absurdo misterio entorno a él no sorprenderá a nadie.
Lamentablemente (y dado mi desconocimiento sobre las películas de artes marciales) el resto de actores son tan similares físicamente que es imposible diferenciar quién ha muerto y quién sigue vivo, la incesante información sobre nombres, clanes y apodos sobrepasa y satura al espectador, al que no da tiempo a identificar a un personaje en concreto cuando ya lo han asesinado y otro ha ocupado su lugar.
Por si todo lo anterior fuera poco, la película está constantemente plagada de flashbacks, a cada cual más innecesario e inoportuno, incluso llegan a incluir uno al final de la película de escenas que han sucedido menos de media hora antes. Incomprensible.
Es una lástima que un universo tan elaborado y un trabajo de producción tan desarrollado y tan destacable (el vestuario, la decoración, la iluminación y la ambientación son inmejorables) hayan quedado en una película que apenas llega a la hora y media, y que podría haber tenido más repercusión si no se tomara tan en serio a sí misma y se hubiera añadido algo más de humor. Es inevitable compararla con Kill Bill y comprobar que El hombre de los puños de hierro es una copia para alquiler.
Tratándose de RZA, hay que hacer referencia a la música incluida: un compendio absurdo, incoherente y poco elaborado de “samplers” y remix de sus canciones y de las de otros raperos que le gustan a RZA, que convierten a la película en una enorme autopromoción poco justificada.
Si el espectador no es un fiel seguidor del cantante RZA es difícil que pueda gustarle el producto final que verá en la sala de cine (tampoco hay muchas posibilidades de que le guste a los seguidores del cine de artes marciales), excepto si es, claro, el propio RZA.

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