Sitges 2012 – ‘¡Que pelo más guay!’: La metaficción más allá de Woody Allen

Las críticas de Agustín Olivares: ¡Que pelo más guay!


Era sábado. No estaba cansado. No. Cansado no es la palabra. Quizá no necesite una palabra, quizá necesite una expresión. Estaba hasta los mismisimos. Si, eso es. Estaba hasta las mismísimas protuberancias que se expanden desde mi bajo vientre. Llevaba nueves días durmiendo poco y mal, por decirlo de alguna forma. Más de treinta películas visionadas y muy pocas que realmente valieran la pena. Quería una cerveza, pero se me había acabado el presupuesto en aquella maldita figura de  30cm. de Miquelangelo, la tortuga ninja naranja, que me estaba seduciendo desde el inicio del festival de Sitges 2012, mirándome con ojitos picarones desde el estante del tenderete, lanzándome señales sonoras y segregando hormonas que tan solo los frikis podemos captar. Así, con este pesar en el cuerpo, me dispuse a entrar al Cine Prado, donde se iba a presentar una película cuyo título me guiñaba el ojo y se humedecía los labios, lascivo (interactuar con palabras sobre el papel es otro de los poderes que tenemos los frikis): ¡Que pelos más guay!

Puedo decir con certeza que ir a ver esta película fue la mejor decisión que he tomado en toda mi vida: me reí como nunca, entrevisté al equipo técnico/artístico de la película y, atención, (esto es lo más importante), ¡me invitaron a tres tercios! Estos chicos y chicas si que se lo montan bien.


La película cuenta le historia de Fran y Eddie, dos gangsters de medio pelo que tienen la ocasión de sus vidas tras hacerse con una maleta cargada de droga y preparar el encuentro con un comprador en una peluquería abandonada a las afueras de la ciudad.

Un argumento a priori tan simple se va complicando sorprendentemente, propiciando situaciones totalmente delirantes, cómicas, que funcionan a la perfección. A medida que avanza la trama conceptos como la metaficción van tomando protagonismo, maravillando a un servidor.

La película es divertidísima, tiene un acabado muy profesional (fotografía, decorados, vestuario, dirección…), pero sorprende los medios con los que han contado. Es más, no hace falta saber nada más de la película que lo que se ve en pantalla para que el espectador se sorprenda de lo minimalista que es: dos único actores y una localización. Todo está cuidado al detalle, incluso el maquillaje, hasta el punto de que hasta que no llegan los créditos finales puede que alguien crea que hay más de dos individuos en el film (a esto también ayuda la gran interpretación de Santiago Molero y Rulo Pardo).

Un apartado que llama especialmente la atención es la música. El compositor ha captado perfectamente la esencia de cada escena, dotandola de dramatismo, humor o suspense, según lo que pidiera.

En definitiva, ¡Que pelo más guay! es una comedia divertidísima, que por desgracia puede que nunca podamos disfrutar en cines comerciales (por falta de apoyos, no por que no se lo merezca), lo cual hará que, sin duda, se convierta en una pieza de culto.
  

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Un comentario sobre “Sitges 2012 – ‘¡Que pelo más guay!’: La metaficción más allá de Woody Allen

  • el 15 octubre, 2012 a las 4:28 pm
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    No se si tengo más ganas de saber algo más de esta película, o de tus peripecias allí para llegar en este estado al visionado que aquí nos reúne, jejeje

    confío se mueva por festivales para poder ver esta producción que parece, cuanto menos peculiar.

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