57 SEMINCI. Sección oficial: ‘Undeva la Palilula’ (‘En algún lugar de Palilula’). De ser tan surrealista llega a gustar

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 57 SEMINCI
Undeva la Palilula (En algún lugar de Palilula)
En una época en la que la globalización está a la orden del día, siempre es de agradecer descubrir en pantalla grande propuestas cinematográficas de países como Rumania, del que habitualmente llegan a España pocas producciones.
Silviu Purcărete es el responsable de crear Undeva la Palilula (En algún lugar de Palilula), su primer largometraje como director de cine., y una película surrealista fuera de los cánones del séptimo arte, más cercana al teatro y a la obra experimental, que nos recuerda por momentos al humor de “Monty Python”, con toques de la escenografía vista en la obra de Buster Keaton.

La película nos traslada a la Rumanía de los años 60, y nos presenta a Serafim, un joven médico destinado al hospital de Palilula, una pequeña localidad de una remota comarca rural, tras la muerte del pediatra titular del centro, el señor Pantelică. En el hospital los pacientes están sanos como robles y uno de sus pasatiempos favoritos es ayudar en las autopsias que tienen lugar en el depósito de cadáveres. El resto de los habitantes de Palilula oscilan entre la cordialidad y la debilidad mental, y están aislados de la realidad por su afición a la embriaguez, los festines y las orgías. Los cambios políticos, los fallecimientos, los incendios, las inundaciones…, ninguno de los cataclismos que aquejan al mundo perturba a los habitantes de Palilula.
Es una película que podría rozar lo brillante y lo grotesco, una mezcla de comedia negra y teatro absurdo, lleno de símbolos que representan un universo caído. De alguna manera podría decirse que represente un paraíso en el infierno comunista.
La fotografía acorde a lo narrado, es un tanto extraña, con paisajes que nos llevan del sueño a la realidad y de nuevo a soñar, con planos realmente buenos ayudados de infografía, mezclados con auténticos decorados de teatro, donde no se preocupan en ocultar la simplicidad, por no decir cutreza, de los mismos.
Y qué decir de los personajes, antihéroes ocupados sólo en disfrutar de todo lo que se puede disfrutar de la vida en un lugar olvidado del mundo, por la gente y por la historia. Actores realmente buenos, que dentro del género que esta película puede incluirse cumplen perfectamente, y ninguno destaca pero tampoco desmerece la obra teatral. 
Una película que puede ser vista con malos ojos, y que eche hacia atrás al espectador, pero dándole una oportunidad a esta historia de un pediatra que llega a trabajar por algunas semanas y permanece de por vida, se las arregla para mantener al público sentado durante 140 minutos, aderezado todo ello con un toque a Emir Kusturica, por su fuerte sabor balcánico.

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