57 SEMINCI. Sección oficial (corto): ‘Le Grand ailleurs et le petit ici’ (‘El gran allí y el pequeño aquí’). Cuidada animación con agujas

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 57 SEMINCI
Le Grand ailleurs et le petit ici (El gran allí y el pequeño aquí)
La directora Michèle Lemieux explora a través de cuatro retablos los pensamientos de sus personajes, proyectando una mirada traviesa sobre los pensamientos profundos de un representante del género humano cuyos interrogantes reflejan la eterna búsqueda de significado del hombre.
La autora, licenciada por la Escuela de las Artes Visuales, ha logrado que sus libros infantiles se hayan traducido a una veintena de idiomas y han cosechado numerosos galardones, y tras adentrarse en el mundo de la animación en el año 2000 logró grandes éxitos, como el Oso de Cristal del Festival de Berlín. Pero no es hasta el año 2008 en el que descubre la técnica de ‘Pinscreen’ (pantalla de agujas) de Alexeïeff-Parker, que ha utilizado en El gran allí y el pequeño aquí, su segundo trabajo de animación, y con el cual consigue sorprendernos, tanto por la fluidez de sus movimientos como por lo original y llamativo de su desarrollo.

‘Pinscreen’ es una institución en la animación, una de las técnicas de animación más originales, un objeto raro y poco común que proporciona una técnica de movimiento excepcional y bello, pero de difícil manejo. Se ha utilizado por dos líderes: el inventor en la década de 1930, Alexander Alexeieff (y su ayudante Claire Parker) y Jacques Drouin que le sucedió. Drouin se retiró y pasó la antorcha a Michèle Lemieux.
Pero no sólo se logra un gran corto animado por la técnica empleada, sino que a mayores Lemieux tiene un estilo peculiar, en el que se nota la influencia de Goya, entre otros.
Un interesante trabajo que nos muestra los átomos que forman la materia y el desarrollo de la vida, entre el misterio y la memoria de los muertos, tratando de comprender el significado del mundo en el que opera. El protagonista es a la vez único y similar a todos los demás, incapaces de encontrar la clave de acceso que da la configuración de grandes lugares. Cuatro retablos y el ritmo de los pensamientos del personaje. Una mirada pícara en cuestiones de este “hombre sin cualidades”, uniéndose a la búsqueda eterna de la humanidad.
Olivier Calvert es el encargado del diseño de sonido, ofreciendo la idea de que las partículas iniciales y el sonido reflejan al ser tratados, pero también logran llevarnos a la parte abstracta del mundo con sonido desorganizado, el cual se organiza en alguna de las partes. La música se ha recreado a partir de un Vals de Armand Amar, un compositor de música de cine. 
Un refinado cuento filosófico para una metáfora del universo y de sus átomos, y la incomprensión de las cosas básicas de la vida. 

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