57 SEMINCI. Sección oficial (corto): ‘Kiruna-Kigali’ nos muestra el contraste entre dos mundos

Las críticas de David Pérez “Davicine” en la 57 SEMINCI: Kiruna-Kigali
Goran Kapetanovic dirige esta historia en la que una joven está a punto de dar a luz en Ruanda. El bebé viene mal colocado y las vidas de madre e hijo corren peligro. Al mismo tiempo, en Suecia, una mujer rompe aguas y decide apañárselas sola sin aceptar la ayuda de nadie. Las respectivas historias de dos mujeres en el trance del parto se entrelazan y parecen discurrir simultáneamente en dos lugares del mundo completamente distintos.
El cineasta realiza este cortometraje con la clara intención de mostrarnos que la realidad actual, las noticias que reflejan a diario la violencia que nos rodean, así como nuestra forma de actuar día a día, y la independencia que creemos tener actuando por nuestra cuenta siempre, nos deshumanizan y llegamos a olvidarnos del entorno social. 

Para reflejar ese egoismo personal Kapetanovic enfrenta dos culturas, dos mundos muy distintos, poniendo en contraste la vida de los habitantes de Ruanda con el estilo de vida escandinavo y la visión del mundo que tenemos los occidentales, y para ellos nos narra dos historias paralelas pero con mucha relación: dos mujeres, separadas por miles de kilómetros y unidas por la maternidad inminente. Un momento especial para ambas que las hacen sentir las mismas incertidumbres, independientemente de su cultura. 
Con gran maestría nos descifra lo que conlleva un parto, el dolor y el sufrimiento ante los problemas que pueda tener el mismo, y las diferentes maneras de abordarlo en dos partes del mundo tan distintas, pero donde claramente nosotros, los occidentales, con todo lo que hemos evolucionado, con toda la tecnología que tenemos a nuestro alcance, y todo lo que pensamos saber, desconocemos como actuar ni tenemos inculcada la forma de pedir ayuda.
Kiruna-Kigali nos da que pensar sobre cómo hemos perdido el horizonte en lo que realmente importa, y en cómo hemos dejado de ver lo maravilloso y lo difícil que es traer al mundo un nuevo ser, todo ello con un ritmo pausado, pero repleto de tensión, la tensión de la maternidad.

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