‘La era del rock’: No diga rock, diga Stacee Jaxx

Las críticas de Carlos Cuesta: La era del rock (Rock of Ages)

No me ha gustado. Así podría terminar, pero voy a justificar lo que digo después de hablar sobre el argumento de la película. Rock of Ages es un relato musical ambientado en Sunset Strip en el que una joven chica de pueblo (Julianne Hough) se muda a Los Angeles para vivir una vida emocionante, ser cantante y disfrutar de una época apasionante en el que el rock está en todo su apogeo. Allí conoce a un chico honesto y sincero (Diego Boneta) del que se enamora y con el que quiere compartir esa experiencia. Trabajando junto a él en un popular bar de conciertos tendrá la oportunidad de toparse con una gran estrella a la que admira, Stacee Jaxx (Tom Cruise). En este punto, todo se complicará.
Stacee Jaxx es uno de los artistas musicales más famosos del momento, también una de las más polémicas e irresponsables. Su trayectoria con el grupo de rock Arsenal terminará en un gran concierto en el que dará por iniciada su carrera en solitario. Él es un hombre mujeriego y autodestructivo que cabalga alcoholizado hacia un destino incierto dirigido por su agente Paul Gill (Paul Giamatti). Una entrevista con una atractiva y apasionada periodista de Rolling Stone (Malin Akerman) justo antes del concierto trastocará su vida y sus prioridades. Lo que le ocurre a este músico es lo único interesante del film.
La película dirigida por Adam Shankman (Hairspray) arranca con fuerza y energía pese a lo repetitivo de la historia (que nos recuerda al Bar Coyote) con una mezcla de temas como son Sister Christian, Just like paradise y Nothin’ but a good time.  Sin embargo demasiado pronto pasa de lo común, que podía derivar a algo más pasable, al cliché repetitivo. La narración se convierte en una sucesión de escenas de ritmo desigual y en una historia de un tono entre cómico y parodiante que terminó por descolocarme, incluso por incomodarme. Nunca me salgo de la sala de un cine, pero hubo fragmentos en los que me aburrí tanto que llegué a preguntarme qué es lo que estaba haciendo allí.
También hay que ser justo y decir que algunos de los momentos musicales son de auténtico disfrute, y que varios de los temas musicales consiguen levantar el ánimo de verdad, aunque son sólo espejismos en un desierto de desinterés y falta de energía. La mayoría de esos momentos cumbre coinciden con la aparición de Stacee Jaxx (mientras interpreta los temas Wanted dead or alive de Bon Jovi o el Pour sugar on me de Def Leppard, en escenas bastante decentes, o indecentes, según se mire). El estilo apático, abandonado y lascivo que Tom Cruise le imprime a su personaje, aunque un poco facilón, es divertido y tiene mucho gancho (y nos recuerda al mítico Axl Rose). Su mascota, Ey tío, así se llama, deja también momentos para el recuerdo, quizá en el estilo del humor que le convenía a la película.
Pero ni siquiera él se libra de momentos en los que uno no acaba de entender bien el sentido que se les da a las escenas. Es como si realmente se trascendiera el estilo cómico-festivo de un musical y se llegara a la parodia, como si se estuvieran riendo de los personajes a los que representan. Así ocurre durante el tema I want to know what love is, en el que el músico desvela parte de sus anhelos. Pese a ellos, las apariciones de Cruise son de lo poco que tiene verdadera fuerza e interés en este batiburrillo de grandes canciones a los que se les saca realmente poco provecho.
Ambientando o completando todo aquello, la absurda cruzada del alcalde y su mujer (Catherine Zeta-Jones) contra la mala influencia que el rock supone para la juventud, y que oculta intereses más personales, profundos y secretos. Su “momentazo” con Hit me with your best shot (con su no sé si decir estúpida coreografía) remata una absurda escena en la que se nos ridiculiza el espíritu mojigato que mueve la protesta y se nos ofrece a su marido como un botarate de extrañas tendencias sexuales, en una “compleja” metáfora de la hipocresía que los conduce.
Paralela a la de Stacee Jaxx corre la historia de su agente. Paul Giamati interpreta un personaje poco original que sólo sirve de catalizador de la ambición del chico bueno de la película (Diego Boneta, una especie de Matthew MacConaghey en pequeño) para intentar convertirle en una marioneta al servicio de intereses comerciales. Pese al escaso interés que estos personajes despiertan, la verdad es que Boneta interpreta un par de temas musicales que nos hacen volver a creer en la posibilidad de que la película se reconduzca, pero no. La forma en que la historia idílica de él y su novia se pervierten hacia una realidad hostil sí que interesa, pero como esos momentos fugaces de buen rock, también son una falsa alarma. No había ya quien salvara a Rock of Ages de su estridencia inducida.
Capítulo aparte merecen Alec Baldwin y Russell Brand como cabezas visibles de la sala de conciertos en que transcurren las escenas más importantes de la película. Dos hombres de distintas edades con el propósito común de vivir a tope una vida llena de rock & roll. Desde luego que Baldwin se lo habrá pasado muy bien, pero ni él ni Brand tienen personajes que despierten el menor interés. Tampoco su ambigua relación consigue despertarnos los sentimientos de ternura y camaradería que la película pretende (que yo supongo que pretende).
La verdad es que esperaba mucho rock (y algo hay, con temas míticos) y el comienzo del film parecía darme la razón, pero la deriva que toma la historia y lo previsible de todo lo que ocurre desactiva el interés por una historia que tendría mucha más chispa si restáramos ciertas dosis de ridículo y la convirtiéramos en algo más serio. Esta es la película que parecía querer Shankman, o la que cuenta el musical teatral del mismo nombre. Con los mismos actores, y el mismo relato, casi tal cual, pero con otro tono, se podía hacer una gran película, o al menos una mejor. De ella me llevo un sólo personaje, pese a sus carencias, y ya sabéis cuál es.

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Un comentario sobre “‘La era del rock’: No diga rock, diga Stacee Jaxx

  • el 4 mayo, 2013 a las 3:38 am
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    yo pienso que te equibocas porque en mi punto de vis ta es una pelicula muy divertida e interesante

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