‘Tropic Thunder: Una guerra muy perra’: ¿Genial o absurdo? Quizá las dos cosas

Las críticas de Carlos Cuesta: ‘Tropic Thunder’

Tropic Thunder: ¡Una guerra muy perra! es una particular mofa que la industria de Hollywood hace de sí misma, de los egos de las estrellas, sus manías y caprichos, y lo concreta en la tortura de un director (Steve Coogan) en su intento de controlar a cuatro celebridades en el rodaje de un biopic bélico. Todo el mundo del espectáculo está pendiente del siguiente fracaso de esta filmación en Vietnam y el productor aparece para dar un ultimátum. El personaje “real” en el que está inspirada esta trama (Nick Nolte) induce entonces al realizador a tomar medidas extremas para salvar la filmación.
Una explosión de cuatro millones no grabada por las cámaras es la gota que colma el vaso, así que el director decide llevar a los actores a un auténtico infierno en la selva, y tomar las escenas de sus reacciones ante un entorno que no pueden controlar. Sin embargo, la jungla tiene peligros que ni él había previsto y las estrellas quedarán desvalidas en un escenario que sacará a flote sus fobias y su flaqueza mental, llevándoles hasta el delirio.
Tropic Thunder es una película mezcla de comedia y acción que coquetea con el esperpento y se abraza con lo absurdo. Uno tiene la duda de si está ante una genialidad o ante un absoluto descabalgue mental llevado demasiado lejos. La producción es tremendamente irónica, divertida en muchos pasajes, pero no asume el típico perfil de gag y carcajada, te revuelve en el asiento, y a veces es incómoda, de tan arriesgada. La cuestión es que después de verla tres veces el arranque me sigue resultando fabuloso, y ciertas escenas muy buenas (la presentación de los personajes a modo de trailers de sus películas es fantástica), pero dudo de saber responder a la preguntar. ¿Genial o ridícula?
La respuesta puede venir en uno de los objetivos del film, que es que los actores se rían de ellos mismos y nos hablen del auténtico zoológico que es la industria del cine en el que están inmersos. Quizá lo ridículo y lo absurdo sean el éxito de todo esto.
Ben Stiller afronta este reto como director, pero también como uno de los actores protagonistas. Su alter ego es Tugg Speedman, un actor de acción acostumbrado al estrellato y al éxito en taquilla tras varias secuelas de un mismo film. Venido a menos tras sus intentos por reivindicarse como actor dramático, este rdoaje es fundamental para su carrera; Robert Downey Jr. representa al intérprete de método, profesional, meticuloso (que llega a operarse para encarnar a un personaje negro), de ego hinchado por los galardones y el prestigio, que no considera a Speedman un verdadero actor, provocando el choque de personalidades que amenaza con destrozar el rodaje.
Como coprotagonista, Jack Black asume el papel de un adicto a las drogas cuyo máximo exponente son las comedias flatulentas de pedo y humor barato. No consagrado aún en la gran pantalla, (tanto en la vida real como en esta ficción) pero incluido entre el grupo de actores principales (Brandon T. Jackson) encarnará a una estrella de la música obsesionada con el merchandising y las acciones publicitarias y que esconde una dudosa identidad sexual. Junto a Jay Baruchel (quien interpreta a un actor principiante que todavía no se ha vuelto estúpido por la fama), consiguen parodiar un abanico de perfiles que abarcan buena parte de la desmadrada industria audiovisual americana.
En lo organizativo, desde luego que la producción de este barullo es una cosa bastante más seria. Muchísimos minutos de rodaje en exteriores, espectaculares escenas de vehículos aéreos y explosiones, simulación de heridas y mutilaciones. Todo ello hace que el apartado de efectos especiales sea muy pero que muy destacado.
Por otro lado, la evolución mental de los personajes durante la película es tan patética que llega a resultar complicada de desarrollar. Grabarla sin reírse, o incluso verla sin caer ante las caras de póker de Stiller o Downey Junior diciendo lo que dicen sin troncharse es absolutamente imposible. No sé cuántos minutos de tomas falsas habrá grabados, pero supongo que darían para el metraje de otra película. Cameos como el de Tobey Maguire y los guiños a Platoon y a Apocalypse Now llaman a la complicidad del sector y son bien recibidos y apropiados para este film.
En esta perra guerra que son los rodajes no se salva nadie, y el rol del representante, al que se le inyecta una buena dosis de locura, frivolidad y carencia de escrúpulos, también se ve retratado en la persona de Matthew McConaughey.
También lo está el productor de todo este lío, en las manos de un casi irreconocible Tom Cruise transformado en el odioso, faltón, violento y tacaño Les Grossman, por si alguien se pregunta qué pinta este título en un ciclo sobre Cruise. En esta película nos demuestra que sí es capaz de reírse del estrellato y que es capaz de figurar calvo, gordo y bailando de formas absolutamente ridículas para meterse en la piel de un personaje tan impactante que ya se espera un spin off de él, en la que conoceremos el motivo de su ira constante.
Aunque su presencia no se publicitara especialmente, ni aparezca su nombre en las carátulas de la película, esta sátira le permite a Cruise hacer algo inédito en su carrera, y creo que importante. Además, su reaparición en los MTV Awards de 2010 en un desternillante baile junto a Jennifer López le permitió confirmar su éxito en esta actuación y la potencialidad del éxito de una película con Les Grossman como protagonista. La esperamos.

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2 comentarios sobre “‘Tropic Thunder: Una guerra muy perra’: ¿Genial o absurdo? Quizá las dos cosas

  • el 31 julio, 2012 a las 6:06 pm
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    Para mí no hay duda: peliculón. Por más que la veo no paro de desternillarme. Nunca he ido a ver una película a un cine donde todo el mundo no paraba de mondarse de risa sin parar. Épico.

    Grandes Stiller y Downey Jr., y enorme Cruise.

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  • el 31 julio, 2012 a las 8:19 pm
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    La premisa es buena, la primera media hora está bien y el resto es basura. Pelicula vulgar, al nivel del cine de Ben Stiller.
    Algún momento bueno rodeado de mucha paja.

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