Las locuras “no tan ficticias” de ‘El dictador’

Llega a nuestras pantallas mañana, 13 de julio, una de las cintas más esperadas por los fans de Sacha Baron Cohen, El dictador. Una sátira a la política que desde sus principios ha causado polémica. Si algo curioso nos ha dado este último siglo, ha sido un sinfín de dictadores a cada cual más excéntrico, lo que inspiró al actor y director de la película para crear a su Shabazz Aladeen, glorioso y eterno líder supremo de Wadiya.
Las excentricidades de El Dictador, megalomanía, derroche, aniquilación de libertades  que muchas veces nos parecen tan inverosímiles que nos dejan con la boca abierta están basadas en la realidad. Si bien nos parecen casi imposibles, son tan ciertas como la vida misma. Aquí os hacemos una recopilación de las principales extravagancias de alguno de ellos, que fueron base para la creación de El Dictador:

El líder de Wadiya, viaja siempre con su guardia personal formada por guapas modelos uniformadas. Al igual que él, Muamar Gadafi llevaba siempre consigo a un ejército de bellas vírgenes guerreras que sin duda estaban entrenadas para dar su vida por él. 

Además de contratar en cada país al que iba un séquito de más de 200 chicas de compañía VIP, para realizar trabajos de lo más variopinto. No pongáis esa cara, ya que por ejemplo, en la última convención de la ONU hizo que el nuevo harén le leyera durante horas el Corán.

En cuanto a la estética, el general Aladeen siempre tapa su cara con unas grandes gafas de sol, al igual que el desparecido dictador de Corea Kim Jon Il. Un hombre tan extraño que podría haber salido de las páginas de cualquier cómic. Aficionado a la pornografía (llenó una habitación de su palacio con más de 22.000 cintas para adultos) se dedicaba a coleccionar regalos de otros dignatarios, los cuales iban desde limusinas, y trenes hasta los objetos más extravagantes.
Por supuesto la imagen del líder supremo es más que importante, por ello en Wadiya pueden verse retratos y estatuas de su persona. Pero todo esto no es comparable al dictador Saparmuarat Niyázov de Turkmenistán desde 1991 hasta 2006, el cual aparte de proclamarse a si mismo Padre supremo de los Turcomanos, estableció medidas para reforzar el culto hacia su propia persona. Mandó cambiar el nombre de las calles por el de miembros de su propia familia y llenó el país de estatuas suyas. Inclusive una confeccionada completamente de oro que está en giro perpetuo para situarla siempre de cara al sol. Además escribió la Biblia de los Turcomanos, de estudio obligatorio en las escuelas. Incluso envió un ejemplar al espacio en un cohete ruso para que los extraterrestres pudieran compartir su sabiduría.
Los opositores del gran Líder saben que el pronunciar una palabra que vaya en contra de su soberanía puede ser fatal para su existencia. La facilidad con la que el señor de Wadiya manda quitar una vida es comparable a la de Ferdinand Marcos, dictador de Filipinas, el cual mandó aniquilar a cientos de miles de personas que se oponían a su mandato. Algunos eran brutalmente asesinados y otros simplemente “desaparecían”.
Ideas raras pero que han tenido hueco en nuestro mundo. Como reza la famosa frase, la vida real supera la ficción… pero seguro que pasamos un buen rato viendo todas estas excentricidades en pantalla grande.

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