‘Collateral’: La noche en la que Tom Cruise fue el villano

Las críticas de Carlos Cuesta: ‘Collateral’

Tom Cruise afrontó su primer papel como antagonista en Collateral, una película en la que encarnó a un asesino a sueldo encargado de liquidar a los testigos clave de un caso por narcotráfico. Llevará a cabo su trabajo en la noche previa al juicio y para ello se hará con los servicios de un taxista (Jamie Foxx) quien por accidente se verá envuelto en el trance más peligoso de su vida, ya que se verá obligado a cooperar para no convertirse en otra de las víctimas.
La mano experta de Michel Mann (Ali) está presente en una emocionate película que nos sumerge en la noche fría y oscura de Los Angeles y nos conduce con una realización elegante, fluida e impactante para acompañar a los dos personajes en el tiempo que dura el macabro encargo de Vincent. Desde el primer momento el estílo del director se manifiesta en una presentación de los personajes directa, concisa y profunda. Dos hombre minuciosos en su trabajo, que cruzan sus destinos por puro azar.

Pese al papel de villano que le toca representar, Cruise no pierde el protagonismo a la hora de bordar a Vincent, un hombre frío, eficiente, dotado de tanto carisma como falta de escrúpulos que deja en un segundo plano al del héroe involuntario, Foxx, quien también hace un buen trabajo, pero recibe para esta producción una labor menos agradecida de lo habitual para el que se supone el papel principal.
Egos a parte, los personajes del thriller están al servicio de una atmósfera y una historia, de una sensación desprendida por una ciudad deshumanizada, en una acción que comienza, pese a la bondad del personaje de Foxx, debido a un acto impulsivo de codicia. Él no es capaz de negarse a una importante cantidad de dinero por transportar a su pasajero una noche entera. El taxista, un hombre estricto y sujeto siempre a las normas y la pulcritud, toma en el peor momento la peor decisión. Cuando por accidente descubra quién es su cliente, será demasiado tarde para volver atrás.
La película no puede escapar al aire un tanto pretencioso que despiden muchas de las películas de Mann. Aparte, algunos intentos del guión por dotar de trascendencia y profundidad a las palabras de los personajes son un tanto forzados, como también puede llegar a serlo el cambio repentino de actitud y aptitud del protagonista en algunos de los pasajes finales. Son los peros escasos a un film de imagen impecable, completamente digital, de ritmo sin tropiezos y acción dura y sin adornos inútiles.
Cruise da el perfil ideal a la hora de encarnar al malvado de turno, le aporta mucha presencia y verosimilitud gracias a su caracterización y a sus movimientos contenidos. Junto a él en el cartel como secundarios un Javier Bardem bastante creíble en su intervención como el narcotraficante que contrata a Vincent y Mark Ruffalo muy solvente como agente que descubre que los asesinatos de la noche que nos ocupan están relacionados con el caso que inculpa a ese delincuente.
No han querido la casualidad, la oportunidad o el propio Cruise volver a colocar al actor de villano en otra producción, pero no me cabe duda de que estos son el tipo de papeles que le permitirían dar un paso más en su trayectoria. Pese a este opinión, algunos de los siguiente títulos que nos quedan por ver todavía aportarán a su carrera personajes ciertamente diferentes a los que nos tenía acostumbrados.

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