‘Mission: Impossible’: Difícil es sencillo para Hunt

Las críticas de Carlos Cuesta: Mission: Impossible

Tom Cruise continuaba aumentando su leyenda colocando su nombre junto al de directores como Brian de Palma (Scarface, Los intocables de Eliot Ness) y lo hacía lanzando a la cartelera una divertida adaptación de la popular serie de los 60, Mission: Impossible. Él le devolvió el favor poniendo su trabajo al servicio del inicio de una de las series de películas más taquilleras de la historia. Al margen de los ingresos o el nivel de efectos especiales, este primer título es sin duda el mejor como película.

Quizá su argumento y puesta en escena también sean los más sólidos de las cuatro hasta el momento, aunque como film al servicio del protagonista y de la acción sin límites todas sigan un esquema similar. Un archivo, bomba, virus a punto de caer en malos manos que un grupo de agentes especiales deben recuperar. En esta ocasión lo que está en juego es la identidad de todos los agentes del grupo Mission Impossible y por tanto sus vidas. Mientras un topo de la organización parece estar dispuesto a vender la lista NOC, Ethan Hunt (Tom Cruise), uno de sus mejores agentes, deberá demostrar que él no es el topo mientras alista su propio grupo para evitar un desastre.

Mission: Impossible tiene muchas virtudes para atraer al público, y desde luego la primera de ellas es el plantel de actores (Cruise, Jon Voight (Heat), Emmanuelle Beart, Jean Reno), una trama relativamente complicada pero capaz de seguir para cualquier espectador, explosiones, conspiraciones, alta tecnología y escenas imposibles como la ya mítica en la que Hunt accede al edificio de la CIA y manipula un ordenador sujeto tan solo por un cable. Una secuencia que la serie de películas reproducirá en diferentes versiones como sello propio. La inolvidable y absolutamente reconocible banda sonora de Lalo Schifrin redondea el conjunto y apuntilla el valor de marca de la franquicia.

Con un poco más en profundidad, quizá uno de los grandes intereses de Mission: Impossible es que aporta una dinámica de grupo a historias del más puro estilo James Bond y permite enriquecer la película con la evolución de la relación entre los miembros del equipo, sus tiras y aflojas, gags propios para resolver las conversaciones, mientras que en las narraciones de 007 todo el peso de la película recaía sobre los hombros de un único personaje y su antagonista y los argumentos eran mucho más lineales incluso.

En este caso, las dudas de Ethan Hunt sobre quiénes son sus auténticos aliados y quién un posible traidor, serán los ejes de la interacción entre los personajes. El agente se verá obligado a contratar a agentes especiales apartados del servicio y operar al margen de la organización para salvarla. Para mantener a salvo la lista NOC deberá robarla, y de esa manera comienza el espectáculo.

Quizá a día de hoy películas como la que comentamos no sea especialmente impresionantes, pero en su día recuerdo que las escenas de acción, sobre todo la relatada anteriormente y una encarnizada pelea sobre un tren bala tuvieron especial impacto en el público.

También te puede interesar

Deja un comentario