‘La invención de Hugo’: Un bello homenaje a los orígenes del cine

Las críticas de David P. “Davicine”: La invención de Hugo

La invención de Hugo es la primera película de Martin Scorsese en 3D, y qué mejor que tomar como base la fabulosa novela La Invención de Hugo Cabret de Brian Selznick, y usarla para realizar un homenaje a la magia original del cine, aquel que en los primeros días de su historia asombraban a todos con sus “trucos” y su “ilusión”.
Ciertamente podemos ver la película superficialmente, siendo una aventura 3D para niños situada en las calles del Paris de los años 1930, pero es posible que La Invención de Hugo sea una de las películas más personales del director: una carta de amor al cine, a la imperfección mágica del celuloide, que en esa época tenía los días contados.

El joven protagonista de catorce años de edad, Asa Butterfield, tiene exactamente el mismo rostro triste, lleno de sentimiento y la inteligencia para dar vida al huérfano Hugo, que vive en secreto en una estación de París, trabajando en la reparación de los relojes.
Mientras, trata de arreglar un autómata en el que su padre relojero (Jude Law) trabajaba antes de morir, un automata con forma de pequeño hombre mecánico con una pluma estilográfica. Hugo cree que el autómata va a poder funcionar y revelar un mensaje desde el más allá de su padre, para lo que pide ayuda a la entusiasta y marimacho Isabelle (Chloe Grace Moretz).
Pero la historia de Hugo, conduce, en forma de serpentina, al pionero del cine Georges Méliès, interpretado con una actitud sombría por Ben Kingsley. Y la historia de Méliès, que construyó el primer estudio cinematoráfico del mundo, ha permitido a Scorsese reproducir ese estudio, con una atención escrupulosa al detalle histórico, así como para recrear la realización de la primera película de ciencia ficción, Un viaje a la Luna (1902).
Esta parte de la historia está tomada de la vida real, pues Méliès fue un mago pionero convertido en el fundador de los principios del cine. Curiosamente, vemos una similitud en la historia con la propia vida de Scorsese, y el director nos lleva a un viaje relámpago a la historia del cine, que puede dejar a los niños más pequeños aburridos.
Podríamos definirla como una película sobre la fabricación de películas, a través de un brillante cuento de hadas infantil adaptado por John Logan (El aviador), y recurriendo a los gráficos por ordenador (CGI) para representar el París de la época, pero no es un París real, es un París más grande y más mágico que la vida, que tiene su propio protagonismo, como un personaje más.
Realmente la película está repleta de flashbacks del cine de Méliès y de los hermanos Lumière, pero también podemos encontrar muchas coincidencias con el cine actual, el cine 3D, capaz de mostrar imágenes de cine en blanco y negro en maravilloso 3D, y es que en esta producción la tridimensionalidad es verdaderamente relevante, pues desvela cientos de detalles, la complejidad de las maquinarias de los grandes relojes de la estación, y planos satisfactorios centrados en los rostros de sus actores, que iluminan la pantalla con profundidad y belleza.
El reparto, en su mayoría británico, da un toque dickensiano a la obra, que contrastan, pero no chocan, con las bufonadas de las primeras películas del cine mudo, el cual encuentra en Sacha Baron Cohen un personaje similar, caricaturesco, un cruce entre el guardián en Chitty Chitty Bang Bang y el señor Bumble en Oliver.
La invención de Hugo es extravagante pero sin pretensiones, una fábula con un mensaje reflexivo y muy dulce. Uno de los más bellos entretenimientos visibles en el cine, que quizás en conjunto puede saturar, pero es verdaderamente grande y, como diría Méliès, ‘Si alguna vez se preguntó de dónde vienen sus sueños, están hechos aquí”.

Un comentario sobre “‘La invención de Hugo’: Un bello homenaje a los orígenes del cine

  • el 25 febrero, 2012 a las 2:38 pm
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    Me gusta Scorsese, por lo general. Y la idea de esta peli me parece, en principio atractiva…pero hay algo en ella que no me dice "ven a verme" No sé.

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