‘La tapadera’: Una oferta demasiado buena como para ser honesta

Las críticas de Carlos Cuesta: La tapadera (The Firm)

Las historias de temática judicial son un campo abonado para el cine a las que John Grisham ha sabido sacar rentabilidad en sus libros. Sydney Pollak (Memorias de África) supo llevar con acierto a la gran pantalla una de ellas,  La tapadera, en 1993. Con ella logró dos nominaciones a los Oscar y Tom Cruise conseguir un doblete exitoso con papeles de abogado, tras bordar Algunos hombres Buenos. En esta ocasión interpreta a Mitch McDeere, un prometedor letrado a punto de colegiarse que recibirá la oferta de un bufete, una demasiado buena como para rechazarla.
Mitch es el abogado que todos los despachos desean y termina seducido por un elevado sueldo, un coche de empresa, ventajosas condiciones para un préstamo hipotecario… Pese al agobiante ambiente de familiaridad que los responsables del bufete pretenden imponer, el joven termina aceptando. Su mujer (Jeanne Triplehorn) sospecha que hay algo un tanto siniestro en la forma en que la compañía trata de dirigir la vida privada de los asociados. Que están implicados en asuntos delictivos que el FBI pretende esclarecer se volverá pronto una cuestión evidente.

Esta propuesta de cine negro basa su éxito en una fórmula sencilla, aunque nada barata. Si tomas una buena historia novelada, la colocas en manos de un director de prestigio, ponemos a sus órdenes a Tom Cruise, Gene Hackman, Ed Harris y Holly Hunter (entre otros destacados actores) y conseguimos una buena banda sonora (David Grusin) sofocante y omnipresente para lograr meternos en la angustiada piel de los personajes, algo tiene que salir. En lo que se refiere al estilo de la película, en mi opinión la factura es demasiado sobria y densa, pero si te gusta el buen cine ocurre lo mismo que con la oferta de McDeere: no te puedes negar.
Argumentalmente, la dificultad viene dada por la forma en la que el protagonista debe resolver un dilema. Desea abandonar el bufete en cuanto se da cuenta de su errónea decisión de incoporarse a él, pero todos los que lo han intentado han acabado muertos. Para más complicación, el FBI quiere usarle para poder detener a los responsables de la empresa, de tal manera que puede quedar expulsado del colegio de abogados por desvelar secretos abogado cliente. Para forzarle, el Estado le amenazará con impedir que su hermano, que se encuentra en prisión, consiga la libertad condicional. Ed Harris interpreta con mucha solvencia el agente que tratará de captar a McDeere, mientras éste busca la fórmula para exponer la verdad del bufete sin quedar inhabilitado profesionalmente.
En este laberinto, Gene Hackman representará a su mentor. Su papel es una exitosa mezcla de corrupción, ternura y penoso abatimiento. La atracción que este mujeriego mantiene por la mujer de McDeere será un elemento clave en la resolución de la trama, como también lo será la trampa que el bufete tienda al joven abogado para que le sea infiel a su cónyuge para poder tener material con el que estorsionarlo.
Este tipo de Thriller suele ser atractivo si la trama está bien compuesta, y éste es el caso. No sólo cuenta con el juego de inteligencia del abogado para salir del atolladero sino también con las escenas de acción justas y necesarias para que el riesgo de su vida sea lo bastante palpable y real como para ser emocionante. A estas alturas, nadie puede negar ya que Tom Cruise había llegado a la primera división del cine y aunque en esta ocasión encarna un papel un tanto estereotipado procedente de un best seller novelesco, tampoco se puede dudar que había superado ya su inicial limitación de registros.

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