‘Entrevista con el vampiro’: Narración acerca de una maldad bella, cruel e inmortal

Las críticas de Carlos Cuesta: Entrevista con el vampiro: Crónicas vampíricas (Interview with the vampire: The vampire chronicles)

Pocas películas como Entrevista con el vampiro retratan el pesar de un inmortal por el paso de los años, su desapego por el mundo, la crueldad, la maldad y la sed mortífera que les corroe. La transformación de Louis (Brad Pitt), un terrateniente de Nueva Orleans desesperado por la muerte de su mujer y su hijo, su paso al mundo de las tinieblas y su supervivencia guiado por un seductor e inhumano mentor (Lestat, Tom Cruise), son los acontecimientos de una película de poderosa imagen, de conmovedor y dramático argumento que es, para mí, la mejor de su género hecha hasta el momento.
Louis tratará de obtener de su “maestro” las respuestas que necesita sobre su nueva existencia pero sólo obtendrá de él una compañía torturadora y un silencio hermético acerca de su trascendencia. Conforme comparten su no vida, el recién convertido vampiro intuirá que la existencia, incluso como ser inmortal, no es más que un enigma insondable de desesperación, dolor y muerte que él deberá compartir junto a un ser despiadado y manipulador que pretende inculcarle su nuevo estatus de depredador. Su repentino cambio levantará sospechas en la plantación que regenta y por ello se verá obligado, junto a Lestat, a abandonar sus posesiones, puesto que sus criados conocen que su amo es ahora una criatura de las tinieblas, siempre joven, pero maldita.
Entrevista con el vampiro deja patente en su adaptación cinematográfico dirigida por Neil Jordan el pesar que inspiró las novelas de Anne Rice y que ella escribió como terapia tras la muerte de su hija con tan solo cinco años. En el relato los personajes manifiestan su profundo lejanía respecto al mundo que pasa ante ellos y en el que se suceden épocas con las que ya no son capaces de conectar. Quizá por eso las continuadas muertes que provocan se muestran como un acto casi natural, mundano e insignificante. La historia contada por el propio Louis a un periodista (Christian Slater) en la época actual, nos narra este sanguinario periplo de él junto a Lestat por América y Europa.
En el transcurso de dos siglos se nos muestra la pérdida de humanidad de un neonato cuyo rasgo más representativo es su inicial respeto por la vida humana; de hecho pretenderá subsistir a base de sangre animal mientras su mentor se empeña en hacerle entender su nueva naturaleza. El punto de mayor desavenencia entre ambos llegará con la primera víctima humana de Louis, una niña (Kirsten Dunst) a la que casi matará accidentalmente y que Lestat tomará como parte de su progenie, para evitar que Louis se marche de su lado y seguir mitigando así su soledad.
La niña pronto se mostrará como una asesina sin piedad que hará lo posible por poner a ambos vampiros en contra. El desenlace de sus enemistades, chantajes emocionales y luchas de poder en el seno del grupo es algo que dejo que descubráis los que no habéis visto la película ambientada por una sensacional banda sonora nominada al Oscar de la mano de Elliot Goldenthal.
La película está repleta de poderosas escenas cargadas de dramática teatralidad; todas aquellas en las que se alimentan, diezmando a la población y acabando con familias enteras; Louis arrodillado alimentándose de palomas con la boca llena de sangre; el terrateniente vampiro saliendo de la mansión frente a una turba armada con antorchas mientras sostiene el cuerpo desmayado de una doncella. Todas ellas, todo el metraje, nos cautiva con un sublime aura de seducción, maldad refinada en unas ocasiones y grotesca y evidente en otras. El vampiro, como figura inmortal y poderosa, pero perdida, vulnerable y plagada de dudas, nunca estuvo tan bien representada y en pocas ocasiones tan bien caracterizada.
El papel de Armand, en su día nueva confirmación de que Antonio Banderas era ya una gran estrella del cine, nos da un impresión de lo que es mostrar en la pantalla a un vampiro antiguo con presencia, estilo y dignidad (algo poco habitual en el cine de vampiros). Su papel es discreto y breve, pero fundamental para el recorrido vital de Louis. Pero el vampiro, la auténtica joya de esta película (más allá de la fabulosa interpretación de Brad Pitt) es el protagonista de este ciclo. Lestat ha sido llevado al cine en las siguientes adaptaciones de otros volúmenes de la saga, pero el listón ha sido inalcanzable. Aquí debo decir sin complejos que la belleza, la presencia, el rostro malvado, diabólico, pícaro y cruel de Lestat toman vida gracias a una caracterización y una interpretación excepcional de Cruise. El actor borda un papel creíble, sorprendente, sublime hasta el final, que suda la maldad suficiente para que Louis se vea obligado a decir, pese a su fascinación: “Y pensar que todo lo voy a tener que aprender de ti”.

También te puede interesar

Un comentario sobre “‘Entrevista con el vampiro’: Narración acerca de una maldad bella, cruel e inmortal

  • el 12 marzo, 2012 a las 9:28 pm
    Permalink

    No se porque, llevo poco tiempo aquí, pero algo me dice que te gusta Tom Cruise… De las diez críticas que he leído, Cruise es protagonista de más de la mitad. Supongo que para gustos colores ja, ja, ja. Esta película me pareció algo floja con respecto a otras similares. Técnicamente muy correcta, pero le faltaba algo más a mi entender, algo que la hiciera más inolvidable. Pero en fin, no todos los filmes son obras maestras (ojalá)

    Respuesta

Deja un comentario