‘Días de trueno’: La velocidad como forma de vida

Las críticas de Carlos Cuesta: Días de trueno (Days of thunder)

Después de dos películas dramáticas e intensas vuelve el Cruise más arquetípico cuando Jerry Bruckheimer vuelve a poner a funcionar la máquina de hacer billetes. Lo hace colocando al actor dentro de un coche en las carreras de Daytona 500. Bajo la dirección de Tonny Scott (Top Gun) se transforma en Cole Trickle, un piloto ambicioso, atrevido y bocazas obsesionado con la velocidad y con la victoria, capaz de lo mejor con las manos en el volante.
Días de trueno es una historia lineal y palomitera, pero pura diversión, que comienza cuando un embaucador vendedor de coches (Randy Quaid, Independece day) decide crear una escudería para competir en la Nascar. El primer paso es recuperar al mejor constructor de coches (Robert Duvall) para que diseñe un vehículo ganador para un piloto que funciona por instinto. Trickle no sólo deberá dominar su coche en una categoría nueva para él, necesitará dominar su carácter y su ego para lograr un éxito de equipo y superar a un piloto con el que vivirá desde el principio una intensa relación de rivalidad (Rowdy Burns, encarnado por Michael Rocker, El sexto día).

Desde luego que el atronador sonido de los coches merece el Oscar logrado y todo lo que le quieras echar encima. La película lo apuesta casi todo al ritmo trepidante de las escenas de carreras en un calco de la estructura de Top Gun: velocidad, dinamismo, atronadores vehículos hipnotizando nuestras miradas; mientras, en lo narrativo, un carismático y rebelde protagonista sube a lo más alto para luego verse enfrentando a su propia confianza y a sus miedos después de sufrir un terrible accidente.
Salvando la distancia, Cruise es partícipe en esta producción de dos divertidos duelos, primero con su jefe de equipo (Robert Duvall), en lo que será una lucha del ímpetu contra la experiencia, y otra pugna, pero de ego y habilidad, con el piloto con el que se disputa la victoria (Michael Rocker). La forma en que resuelve sus diferencias con cada uno de ellos marcará el escasa recorrido evolutivo de un personaje sin embargo interesante pese a sus simplezas, enriquecido por la veteranía y el talento de Duvall y engrandecido por la presencia de un duro rival de su talla, representado en el personaje de Burns.
Durante el rodaje de esta película, Cruise conoció a la que se convertiría en su segunda esposa. Nicole Kidman (Los otros, Un horizonte muy lejano) representará a la doctora Claire Lewicki que tratará a Burns y Trickle tras el espantoso accidente en el que los dos se verán envueltos al chocar el uno contra el otro. Como era de esperar ella y el piloto vivirá un intenso romance que el gusto por la velocidad y el riesgo de las carreras pondrán en peligro. Actuación discreta de Kidman, quien nos tiene acostumbrada a papeles más interesantes, aunque todo queda justificado por las limitaciones de un papel al servicio del protagonista.
En lo argumental, Días de Trueno no es muy distinta a muchas películas de competición que hayamos vivido antes, pero es magistral en la realización de las carreras y todo un postre para el que le guste la acción y/o las carreras de coches. Sin duda, cine concebido como diversión sin pretensiones, impactante en lo visual y entretenido en lo narrativo. Cruise encaja como un guante en la pel de Trickle en una película que (además de revelar el interés de Cruise por la velocidad, la acción y la automoción) sigue siendo capaz de divertirme cada vez que vuelvo a verla. Incluso podemos llevar un mensaje de cierta profundidad: ¿hasta dónde merece la pena arriesgar para conservar la única forma de vida que nos hace felices?

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