‘Legend’: No habrá otro amanecer

Las críticas de Carlos Cuesta: Legend

La poderosa imagen del advenimiento de la oscuridad, la llegada de una noche sin fin como parte de la manifestación dual de la vida, siempre me ha cautivado. Es por eso, entre otras cosas, que Legend permanece en mi memoria de una forma tan marcada. Ridley Scott se encarga de dirigir un cuento de fantasía en el que la Oscuridad, con nombre propio, pretende sumir al mundo en un invierno infinito, y lo conseguirá si termina con la existencia de los dos últimos unicornios; dos animales sagrados cuyo poder y pureza mantienen al mundo tal cual es.
Jack (Tom Cruise), un risueño habitante del bosque, pretende complacer a la princesa Lili (Mia Sara) regalándole la visión de los dos unicornios. Ella sobrepasará los límites de lo que le está permitido a los mortales al intentar tocarlos y cautivará a estos animales con su candidez y su inocencia, justo lo que necesitan los trasgos como cebo para cazarlos. Herido y sin su cuerno uno de ellos y amenazado por las fuerzas del mal el otro, parece sólo cuestión de tiempo que Oscuridad (Tim Curry) se alce como señor del mundo. Jack deberá entonces ejercer como el paladín de las criaturas de la naturaleza para subsanar el error cometido.

La impresionante demostración visual que conteplamos en Legend, para el tiempo en que fue rodada, sólo queda deslucida por un constante halo de pedante inocencia y, quizá, por los escasos recursos interpretativos que le permite a Tom Cruise el personaje protagonista de un película que repudia. Los escasos atributos que convierten a su alter ego en una criatura del bosque son un pelo revuelto, sus ropajes y caminar forzadamente de cuclillas cada vez que tiene ocasión. Sin embargo, esta fábula que casi coincide en tiempo y estilo con la magistral Dentro del laberinto, no deja de ser un cuento entretenido con interesantes metáforas y algunas escenas más que brillantes.

La oscuridad que se cierne sobre el mundo mientras los unicornios huyen envueltos en una tormenta terrible de lluvia y pétalos es una de ellas; el cortejo del mal a la princesa, en otra secuencia, se manifiesta en un baile entre Lili y una sombra sin rostro, vestida con las galas de unas siniestras nupcias que en el trascurso de la danza se une a la propia muchacha. Simplemente espectacular este fragmento al que le sigue la majestuosa aparición de uno de los demonios mejor caracterizados que haya visto (no por nada Legend estuvo nominada al Oscar al mejor maquillaje. 

Los trasgos, cuya aparición se revela en ocasiones con una distorsión musical que rasga la banda sonora que impera en ese momento, quizá se queden cortos como enemigos en cuanto su presencia y magnanimidad, teniendo en cuenta lo que hay en juego. Pero esa es la apuesta de la película, que tiende más hacia el terreno de una historia de duendes y hadas que hacia una leyenda épica de grandes luchas. Jack cuenta con una buena terna de gnomos, elfos y otros seres que le ayudarán en su misión, lo que sumirá al espectador en una auténtica locura de vocecillas y situaciones presumidamente graciosas.
De esta película me quedo sin duda con el antagonista y su caracterización, con los portentosos paisajes y con el trasfondo de la historia y el deseo obsceno de Oscuridad de retornar al mundo a una fría calma. Tanto los “buenos”, como los “malos” de esta fábula intentan poseer lo imposible, y en ambos casos el único camino es la perversión de lo natural y la infracción de los límites de lo sagrado.
Con esta producción, Tom Cruise suma otro nuevo director de lujo a su propio currículum, a las órdenes de Ridley Scott. Además, creo que podemos hablar de Legend como la frontera entre una primera etapa del actor y una subsiguiente lista de papeles y filmes que realmente son y serán recordados, involucrados en tramas más sólidas o en proyectos mucho más comerciales. De hecho su siguiente título, Top Gun, marcó una generación y una época en Estados Unidos.

También te puede interesar

2 comentarios sobre “‘Legend’: No habrá otro amanecer

Deja un comentario