La música de los Oscar. Capítulo 3: Años 70 y 80

La música de los Oscar.
Capítulo 3: Años 70 y 80

La década de los 70 comienza con el Oscar a Francis Lai por su inolvidable trabajo en Love Story. En 1973, Marvin Hamslich logra pleno de premios al obtener el Oscar a mejor canción por Tal Como Éramos y a mejor musica por El Golpe, cuyo tema principal extraído de la obra de 1902 The Entertainer y compuesto por el genial pianista y compositor Scott Joplin nos traslada inmediatamente a destilerías y casas de apuestas ilegales de los suburbios americanos de principios de siglo.

1975 supone, en mi humilde opinión, la consagración en la industria de un cambio de tercio en el mundo de la composición de la música de cine. John Williams se hace con el Oscar por Tiburón. Esta efectista y tremendamente descriptiva composición se aleja de los patrones de composición imperantes en décadas anteriores en favor de un uso más descriptivo y menos sinfónico de las secciones de la orquesta. Si bien este cambio había sido progresivo y paulatino durante los años precedentes y ya se había manifestado en forma de nominaciones a trabajos en esta línea, es en este año cuando la industria se hace definitiva y oficialmente eco de él y lo admite como opción de futuro.

Un año después, Jerry Goldsmith lograba el reconocimiento de la academia por su terrorífico trabajo en La Profecía. 1977 será un año recordado por millones de cinéfilos en general y amantes de la música del cine en particular como el año de Star Wars. John Williams lograba su segundo Oscar por un score que cambió la forma de entender la música de la ciencia-ficción.

La década de los 80 se inicia con el reconocimiento a la música que inspiraría a una generación de bailarines que perseguían sus sueños: el score de Michael Gore para Fama cuyo tema principal cantado de Irene Cara sigue figurando entre las canciones del cine más recordadas.

En 1981, Vangelis obtuvo el Oscar por Carros de Fuego, un score con más concesiones a la electrónica de lo habitual pero que transmite toda la fuerza y el sacrificio de la competición, en dura pugna con otro gran score como el de En Busca del Arca Perdida.

1982 supuso el tercer Oscar para John Williams por E.T. con Jerry Goldsmith entre los nominados por Poltergeist. En 1984, Maurice Jarre gana un nuevo Oscar por Pasaje a la India a John Williams por Indiana Jones y el Templo Maldito y, un año después, John Barry obtiene el reconocimiento de la academia por Memorias de África.

En 1987 la academia reconoce al gran Ryuichi Sakamoto junto con David Byrne y Cong Su por El Último emperador, obra que se aleja de los cánones de composición más tradicionales y que resulta una delicia sonora más que recomendable tanto para los melómanos cinéfilos como para los amantes de la música orquestal en general.

Cerrando la década, Alan Menken y Disney se llevan el gato al agua en 1989, y nunca mejor dicho, por su deliciosa y emocionante orquestación para La Sirenita recuperando la mejor tradición clásica de Disney en pasajes de corte clásico que se combinan con deliciosas concesiones a los ritmos latinos..

Aún queda mucho que contar hasta llegar a nuestros días. La música del cine ha seguido evolucionando.

¡Hasta pronto!


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