La música de los Oscar. Capítulo 1: Años 30 y 40.

La música de los Oscar.
Capítulo 1: Años 30 y 40

Bienvenidos a una nuevo especial dedicado a la música del cine. Durante las próximas semanas vamos a hacer un recorrido a los títulos más destacados que resultaron premiados en los Oscar, desde su creación hasta nuestros días.

Sin duda hay muchas maneras de reconocer el trabajo de un compositor, siendo la más bonita y emocionante el reconocimiento del público. Al fin y al cabo este reconocimiento el que ha hecho perdurar melodías a través del tiempo convirtiéndolas en iconos míticos que han llegado a formar parte de la banda sonora de generaciones enteras. Sin embargo, pocos pueden negar el glamour y el reconocimiento dentro de la industria que proporciona el hacerse con una de las doradas estatuillas.

Por ello, vamos a recorrer las distintas décadas analizando también la evolución de la música orquestal para el cine pasando de ser una categoría menor hasta convertirse en uno de los aspectos más cuidados de cualquier producción que se precie. También nos detendremos en sus figuras más destacadas y comentaremos anécdotas y sucesos históricos como la decisión de la academia de separar la categoría de bandas sonoras en drama y comedia entre los años 1995 y 1998. Por último, cabe puntualizar que este especial está dedicado a la música orquestal del cine, al score, y que no trata de los temas musicales que hayan podido alzarse con el Oscar en al categoría creada a tal efecto.

Nuestra historia comienza en 1934, año en que se constituyó oficialmente la categoría de banda sonora original. Samuel Hoffenstein y Kenneth Webb fueron los primeros ganadores por Una Noche de Amor. Este score formalmente sencillo y de inspiración clásica fue un claro exponente de la forma en que se entendía el romanticismo en el cine de la época.

Un año después encontramos a Max Steiner por El Delator (The Informer), que le arrebato la estatuilla a la gran composición de Herbert Stothart en El Motín del Bounty.

En 1938, el maestro Alfred Newman consigue su primera estatuilla por el score de Alexander’s Ragtime Band en dura pugna con Fraz Waxman por The Young in Heart. Ambos scores son joyas de la época y relevantes exponentes de un estilo compositivo que influyó no sólo las composiciones de las décadas de los 40 y 50 sino también el aprendizaje de maestros de épocas más modernas.

1939 sería el año de Herbert Stothart por El Mago de Oz. Su deliciosa composición, rebosante de energía y de lirismo y heredera de las grandes composiciones líricas de principios de siglo, resuena aún en los oídos de cinéfilos y sentó cátedra en el estilo compositivo de musicales tanto para cine como para teatro durante las décadas siguientes.

Un año después, Disney arrasa con los scores de Pinocho y Dumbo en las dos categorías de la época, orquestación y música original. La primera época dorada de la factoría de los sueños, que tendrá su propio especial próximamente, bebe de las fuentes de creación de la época, entre el formalismo clásico y la renovación del swing y el blues que permeaba la sociedad americana.

En la década de los 40 se cimenta la leyenda de nombres imprescindibles en el panorama compositivo como Alfred Newman, Max Steiner y Miklos Rozsa.
Newman obtuvo los oscar de 1943 en la categoría de drama por La Canción de Bernadette (The Song of Bernadette) y en 1947 en la categoría de musical por Siempre en tus Brazos (Mother Wore Tights). Ese mismo año, Miklos Rozsa se llevó el Oscar en la categoría de drama por Doble Vida (A Double Life) repitiendo el éxito cosechado en 1945 por Spellbound.
Max Steiner logró el Oscar en 1944 por Desde que Te Fuiste (Since You Went Away) y se quedaría a las puertas por su genial trabajo para Casablanca en 1943.

Aún nos queda mucha historia que repasar y grandes momentos que rememorar. En las siguientes décadas podremos disfrutar de clásicos de nuestro tiempo y joyas que, sin obtener el dorado reconocimiento, forman parte de la historia de la música del cine por derecho propio.

¡Hasta pronto!

También te puede interesar

Deja un comentario