John Williams: El maestro. Capítulo 2

John Williams: El maestro.
Capítulo 2

A comienzos de la década de los 70, John Williams se acerca a las grandes superproducciones de la época, concretamente en 1972, en La Aventura del Poseidón. Williams construye un sólido score que rezuma catastrofismo y agobio y que sirve de compañía perfecta al dispar grupo de supervivientes atrapados en las entrañas del transatlántico medio hundido.

The Long Goodbye y Tom Sawyer, ambas en 1973, nos devuelven al Williams más clásico en melodías donde la estructura narrativa nos recuerda a composiciones de la década anterior en lo que podría considerarse un homenaje a otra forma de hacer cine.

Para The Sugarland Express, en 1974, nos presenta un score con todo el sabor del western pero con una orquestación más clásica lo que, si bien le resta algo de lustre desde el punto de vista formal del subgénero del oeste, le permite incluir más matices y elementos identificativos de un estilo que logra empaparse de las características de la historia que ayuda a narrar.

Tiburón, en 1975, supuso un rotundo éxito de crítica y público. En este score, electrizante, y superlativamente agobiante, Williams se vale de la simpleza compositiva para crear una etiqueta sonora que en unos pocos acordes nos transmite todo lo necesario para temer mojar los pies en el mar. En 1977 John Williams entrará en el universo de millones de personas al componer el score de una de las mayores aventuras cinematográficas de todos los tiempos: Star War. Williams nos regala aquí todo su saber hacer en un tema principal que nos hace volar a una galaxia muy, muy lejana. Aprovechando al máximo la mencionada técnica del leit motif, seguimos la historia sin apenas necesidad de mirar a la pantalla. Nos sumergimos en personajes, situaciones y sentimientos de la mano de uno de los socres más sólidos e inspirados de la historia del cine y que merecerá un especial propio en el futuro.

Encuentros en la Tercera Fase, también en 1977, quedó eclipsado por el enorme éxito de Star Wars pero no por ello debiera pasar inadvertido. De nuevo John Williams pone de manifiesto su talento para mantener la intriga de lo desconocido, elemento en torno al cual giran la película y su score. Tiburón 2 supone una continuación en cuanto al tono sonoro pero con suficientes elementos de renovación para merecer ser mencionada. La Furia nos transmite el caos y lo desatado de su protagonista en un score muy bien construido.

Superman en 1978 supone un nuevo éxito para un Williams que vive una primera época durada durante los últimos años del a década de los 70. Un tema que combina la épica y el triunfalismo más puro, muy acorde con el aire de los tiempos que de jaron su impronta en el hombre de acero. De nuevo encontramos temas de amor que destilan la sensibilidad de los clásicos y que inevitablemente nos emocionan. La década se cierra en 1979 con dos composiciones dispares pero igualmente brillantes: 1941 nos presenta a John Williams disfrutando como nadie de los ritmos militares y el aire swing que tanto gusta de incluir en sus obras siempre que le es posible. Nadie como él es capaz de mantener el tono sonoro de cómica militaridad que convirtió a la película en un referente dentro de dos géneros totalmente opuestos como son el bélico y la comedia.

En Drácula, Williams retrata el alma torturada de su protagonista cuando se intenta agarrara sus últimos vestigios de humanidad, la bestia interior que pugna por tomar el control absoluto y,ante todo, el fatalismo resignado del vampiro más famoso de la historia del cine

Aún quedan cosas por decir de este genial compositor.
¡Hasta pronto!

Leer John Williams: El maestro. Capítulo 1.

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2 comentarios sobre “John Williams: El maestro. Capítulo 2

  • el 25 abril, 2011 a las 4:18 pm
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    Qué grande Williams!! Sólo el pensar en el momento de los dos soles de Tatooine con esa melodía me emociona.

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