Jerry Goldsmith: El gran talento. Capítulo 1

Jerry Goldsmith: El gran talento.
Capítulo 1

Bienvenidos de nuevo a la serie de especiales dedicados a grandes compositores de la música del cine. En esta ocasión hablaremos del genial compositor Jerry Goldsmith, un nombre fundamental para entender el género compositivo del cine del último tercio del siglo XX.

Ya desde sus inicios, Jerry Goldsmith demostró poseer una inusual cualidad para interpretar personajes y situaciones y su ritmo dentro de la pantalla. Sin embargo, quizá sea su mayor talento su capacidad de crear etiquetas sonoras identificativas no sólo de personajes sino de películas enteras. Todo ello a una visión innovadora de la composición lírica lo han convertido por derecho propio en una de las figuras más influyentes del universo sonoro del cine.

Entre sus primeros trabajos de cierta entidad, a principios de los 60, encontramos Freud, Pasión Secreta que le valdría la primera de sus diecisiete nominaciones a los Oscar y Nido de Águilas, ambas en 1962. Su gusto por las melodías intimistas queda patente en la primera y su don para orquestar musicalmente la acción y la intriga se adivina de manera evidente en la segunda. Ésto último también se aprecia en El Yang-Tsé en Llamas donde aparecen ciertos elementos de drama muy bien hilados en el score.

Un año después nos encontramos con El Planeta de los Simios, película de culto donde Goldsmith nos regala un score austero en la forma pero muy intenso y bien estructurado que le vale una nueva nominación a los Oscar. Melodías con momentos de orquestación casi hiriente y pasajes de velado romanticismo nos transportan a un planeta no tan lejano y acompañan la huida del protagonista a un lugar que no existe.

Jerry Goldsmith también aporta su granito de arena al cine bélico de la época en Patton y Tora! Tora! Tora! En ambos casos con un resultado más que satisfactorio. Río Lobo le acerca al western, género en el que no se prodigará excesivamente pero en el que deja una buena impresión. Tras su trabajo continuísta, que no continuado, en Huida del Planeta de los Simios, Goldsmith logra dos nominaciones consecutivas a los Oscar en 1974 por el score de la película de Roman Polanski China Town y en 1975 por El Viento y el León, de John Milius.

Sin embargo, será al año siguiente cuando su impresionante trabajo para la película de Richard Donner La Profecía tendría su dorada recompensa. En un score que ya forma parte del universo cinéfilo sonoro, Jerry Goldsmith construye una estructura narrativa sonora apoyada en una cuidada y oscura orquestación que recoge con precisión todos los matices de la maldad y la locura que inundan la mente del espectador al contemplar al mal hecho carne.

En ese mismo año encontramos la primera de una serie de incursiones en la ciencia-ficción que granjearán mucha fama a Goldsmith. La primera de ellas es la malograda La Fuga de Logan. De nuevo Goldsmith se mueve como pez en el agua en la fantasía futurista de un mundo utópico. Capricornio Uno se mueve en los mismos parámetros compositivos que la anterior pero es en Star Trek donde Jerry Goldsmith alcanzará el reconocimiento de todos los públicos. y una nueva nominación a los Oscar. Tomando como base la composición que realizara en 1967 Alexander Courage para la serie de televisión original, Goldsmith crea un universo sonoro que invita a viajar entre las estrellas a través de melodías icónicas y el uso valiente de sonidos electrónicos. Su tema principal sería la seña de identidad de muchas de las películas e incluso de una serie de televisión.

Dos años después, en 1981, Goldsmith firma uno de sus mejores scores de ciencia-ficción en Alien. Su apuesta por melodías oscuras, tempos pausados y tensos con abruptos y estridentes cortes logran sobrecogernos tanto como la presencia del asesino alienígena definitivo tras cada esquina de la Nostromo.

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