James Horner: Un estilo personal. Capítulo 3: Nuevo milenio, estilo de siempre

James Horner: Un estilo personal.
Capítulo 3: Nuevo milenio, estilo de siempre.


Continuamos con el especial dedicado al compositor americano James Horner. Ya en el nuevo milenio, Enemigo a las Puertas nos presenta un score austero en la forma y preciso como una bala de francotirador en la descripción de personaje y situaciones. La Tormenta Perfecta nos trae pasajes de épica atemporal que tan bien sabe interpretar Horner bien hilados con otros donde la majestuosidad del mar conserva cierta reminiscencia a Titanic.

En el que posiblemente sea uno de los mejores trabajos de su carrera y una nueva nominación a los Oscar en 2001, Una Mente Maravillosa, James Horner es capaz de encandilarnos desde el primer acorde en un score intenso en emociones y vibrante en melodía. La locura, tratada tradicionalmente en el cine como uno de los mayores males del ser humano y cuyo eco musical se manifiesta en melodías estridentes y atemorizantes, se transforma aquí en un torrente de emociones y pensamientos que Horner logra presentarnos en todo su desorden vital.

Si bien sus apariciones en los títulos de crédito durante estos años disminuyen en número ciertamente no lo hacen en calidad; Casa de Arena y Niebla es un score intimista con ciertos elementos que ya aparecían en su anterior trabajo y que le valió una nueva nominación a los Oscar en 2003. Troya nos devuelve la épica de los 90 sin elementos innovadores pero con el efectismo de un Horner que se mueve como pez en el agua entre grandes batallas. La Leyenda del Zorro permite al compositor americano encontrarse nuevamente en terreno conocido aunque en esta ocasión no llegue a sorprender como en otras continuaciones en su carrera.

Apocalypto le permite demostrar su maestría en la evocación de lo épico y sienta las bases compositivas para un trabajo posterior, el score de la película Avatar. El Niño con el Pijama de Rayas alcanza momentos de emoción contenida que interpretan perfectamente la relación entre los dos protagonistas, ajenos a la barbarie que los rodea.

Avatar ha sido su último gran score hasta la fecha y desde luego su propuesta para el planeta Pandora está a la altura de la imaginación de James Cameron. La sabia mezcla de líneas melódicas de vaga inspiración étnica y cortes épicos de puro estilo aventurero se alternan con pasajes donde el lirismo instrumental nos sumerge en el corazón del planeta y de sus pobladores Na’vi. Una nominación más a los Oscar, la última hasta la fecha, avala la opinión de la crítica y la de este humilde colaborador sobre este trabajo. Por último, podemos mencionar su participación en el remake de The Karate Kid donde firma pasajes efectivos aunque sin el lustre de otros trabajos.

Si de algo puede presumir James Horner es de haber llenado nuestros oídos con melodías inolvidables. El cine es la historia de las secuencias de las películas y muchas de ellas llevan asociada la épica y la sensibilidad de un estilo propio.


Leer James Horner: Un estilo personal. Capítulo 2: Los 90.

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