‘Gnomeo y Julieta’: Shakespeare y Elton John para niños

Las críticas de Óscar M.: Gnomeo y Julieta

La trágica historia de amor entre dos familias rivales escrita por William Shakespeare en 1595 es representanda, en esta ocasión, por dibujos animados en forma de enanos de jardín. Aunque, en realidad, deberían publicitarla como un concierto de grandes éxitos del cantante Elton John, ya que, básicamente, él también produce la cinta y ha encargado de que la historia esté en sintonía con sus canciones de ayer, hoy y siempre. Por suerte para sus seguidores el metraje incluye una canción nueva (que llegan a repetir hasta tres veces).

La historia original ha sido modificada, adulterada, adaptada, descuartizada y destrozada para beneplácito de los productores y su intento de hacer caja. Aunque es cierto que el argumento original pueda ser un poco duro para los niños es inadmisible que se sustituyan las muertes originales de los personajes por simples mutilaciones. Hasta la mala conciencia por semejante despropósito a atacado al guionista y llegado el momento el propio Shakespeare (en forma de estatua) relata que en su historia hay un final mejor: los protagonistas mueren.
Dejando de lado el argumento (su transformación de Montescos y Capuletos en Rojos y Azules, y la transformación de personajes en animales), la animación es absolutamente fantástica; el nivel de recreación de los escenarios llega a altos niveles de realismo (el agua sigue siendo una asignatura pendiente que aquí tampoco superan), pero se han mimado hasta los más mínimos detalles  del mundo de los enanos de jardín (como el sonido de piedras cuando un personaje toca a otro, o los fallos y defectos físicos de los muñecos).
La transformación de la historia en comedia da lugar a una continua acumulación de gags, chistes y referencias a objetos, personajes y situaciones reales que siguen la estela marcada por las sagas de Toy story o Shrek. De tal forma que los adultos que acudan al cine a verla saldrán bastante satisfechos por las bromas especialmente incluidas en la película para ellos (como las apariciones estelares de David Hasselhoff, del propio Elton John o a las compras a través de internet), claramente inducidas por el director Kelly Ashbury, el director de Shrek 2, que tiene una amplia carrera como diseñador de arte o creador de storyboards para Kung fu Panda o Madagascar 2 entre otras.
Algunas canciones del cantante inglés están mejor integradas en la trama que otras y esta película no está exenta de la típica escena musical donde los protagonistas cantan “promocionando” directamente la canción y el disco que llega a las tiendas semanas antes del estreno, dejando de lado el argumento durante los minutos musicales. En esta ocasión Elton John se ha “aliado” con Nelly Furtado para canturrear durante el metraje.
Aunque en principio pueda parecer una forma de que los niños se interesen por la música de Elton John y por la obra de William Shakespeare, la película no deja de ser un pretexto para fomentar el consumismo infantil en forma de muñecos, juegos, discos, DVD’s y Blu-Rays que, indudablemente, estarán disponibles en tiendas (en ediciones sencillas y especiales) para las próximas navidades.

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