‘Valor de ley’: Jeff Bridges es un buen John Wayne

Las críticas de Carlos Cuesta: Valor de Ley

Cuando voy a ver una película de los hermanos Coen espero encontrar humor negro, paradojas y personajes diferentes. Por eso juntar a ambos directores con la temática del Western más clásico era una combinación atractiva porque el buen cine del Oeste siempre tiene algo de las tres cosas. Valor de Ley cumple con esa triple expectativa y sin embargo no creo que llegue a ser más que una emulación de ese género. Entre el resto de clásicos de cine de “vaqueros” siempre parecerá una oveja de distinto color.
Mattie Ross (Haliee Stenfield) es una niña de carácter que con 14 años está acostumbrada a cargar con los asuntos de la familia y en esta ocasión pretenderá hacer justicia por el asesinato de su padre a manos de un cuatrero de poca monta. Para ello tratará de hacerse con los servicios de un alguacil para dar caza al responsable, Tom Chaney (Josh Brolin). Para ello tendrá que financiar esa misión, y pronto veremos cómo se las ingenia como buena negociadora para conseguirlo, recuperando parte del valor de los bienes de su padre.

En su camino se cruzará un ranger de Texas (Matt Damon), quien ante la negativa inicial de ayudarla por parte del alguacil Cogburn (Jeff Bridges), pretenderá ofrecerle sus servicios, puesto que el ranger lleva ya meses detrás del mismo sujeto. Finalmente Cogburn aceptará el encargo a regañadientes y los tres compondrán una extraña partida en la que las desavenencias entre ellos y la agudeza de los comentarios para expresarla, unida a la acción que se le presupone al salvaje Oeste, serán el pegamento que mantenga unida la historia.
Fantástica actuación una vez más de Jeff Bridges junto a los Coen (juntos crearon la inolvidable El gran Lebowski), que sostiene sobre sus hombros el peso de una película malograda en su versión doblada en castellano por el lamentable doblaje de la niña protagonista. Matt Damon aporta cierto carisma a un personaje secundario pero imprescindible, a pesar de que uno no puede evitar estar viendo a Matt Damon disfrazado en vez de a un ranger de Texas.
Buena ambientación sonora, estupendos escenarios y fotografía y contundentes (pero escasas) escenas de acción son algunos de los ingredientes de un periplo un tanto soporífero, a ratos entrañable, otras veces ingenioso, que tiene su principal obstáculo hacia el éxito en la irremediable comparación con los clásicos del género, incluso con la película original del mismo nombre (interpretada por John Wayne) de la que proviene esta historia. Por este motivo, y parece una contradicción decirlo, quizá el problema de Valor de ley, supongo que opinará lo mismo algún que otro nostálgico, sea que está demasiado bien hecha técnicamente.
Un final precipitado y la escasa entidad del antagonista principal (que cumple más como sombra a la que persiguen que como personaje de carne y hueso cuando aparece) restan interés a una película que se vale de la popularidad de casi todos sus intérpretes y de sus hábiles y talentosos realizadores para captar un público que busca ver una película que ya está hecha, que ya han visto y que reconocerán en algunos momentos de esta nueva Valor de ley.

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