Ciclo de BSO: La música en el cine de la Segunda Guerra Mundial (Tercera parte)

La música en el cine de la Segunda Guerra Mundial.
Tercera parte: Años 60: El resto de Europa se suma al desembarco.

Hasta ahora, las composiciones de películas americanas e inglesas habían centrado nuestra atención pero a principios de esta década podemos encontrar varias producciones italianas que presentan composiciones musicales escasas en longitud pero llenas de sentimiento. Escape by Night (Fugitivos en la Noche) de Renzo Rossellini, Long Night in 1943 (Larga Noche del 43) de Carlo Rustichelli y Two Women de Armano Trovajolli nos presentan motivos melodiosos, orquestación basada en figuras de cuerda y un sonido donde se adivinan claves características de orquestaciones de época italianas.

También a principios de los 60 los scores de Los Cañones de Navarone del ruso Dimitri Tiolkin y Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis del alemán André Previn nos deleitan con composiciones de gran fuerza evocadora. Como curiosidad hay que decir que ambos compositores adquirieron nacionalidad americana.

En 1963, La Gran Evasión supone otro momento histórico en la música de cine. El gran acierto descriptivo del maestro Elmer Bernstein se deja notar a todas y cada una de las piezas que acompañan a las historias y situaciones en uno de los campos de concentración más famosos de la historia del cine. Un año después nos encontramos con el score de The Thin Red Line, aquí traducida como El Ataque Duro Siete Días. Un viejo conocido, Malcolm Arnold, firma momentos de intensidad dramática, como también lo logra en 1965 Benjamin Frankel en Battle of the Bulge (La Batalla de Las Ardenas).

En esta época comenzamos a encontrar coproducciones aliadas cuya calidad aumenta de manera lenta pero constante como también lo hace la calidad de su música. Películas como la francoitaloamericana The Train y la francoinglesa The Night of the Generals presentan scores a cargo Maurice Jarre (en la primera foto), padre del conocido artista Jean-Michel Jarre. En ellas nos muestra una técnica compositiva a medio camino entre el clasicismo imperante y ciertas concesiones a la experimentación, que servirán en parte de inspiración a su hijo Jean-Michel décadas después.

Acercándonos al el final de la década encontramos otro score a la altura de la mítica película que ilustra: Dirty Dozen (Doce del Patíbulo). Si bien encontramos la música en momentos puntuales, su compositor Frank de Vol, sabe aprovechar las oportunidades de desarrollo sonoro para presentarnos momentos memorables en la orquestación de corte militar.

También debemos mencionar Patton y Tora! Tora! Tora! por ser los primeros trabajos de auténtica calidad del gran Jerry Goldsmith en el ámbito bélico. En ambos casos podemos apreciar las claves artísticas de un estilo compositivo muy personal y que le granjeará reconocimiento mundial en décadas posteriores.

Nos acercamos a momentos históricos que marcarán de manera profunda a la sociedad,y el cine bélico en general se hará eco de ellos de muchas maneras.
Pero eso, amigos, es otra historia.

¡Hasta pronto!

Leer segunda parte: Años 50: El cine inglés entra en escena.

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