55 SEMINCI: Primera jornada (III). Crítica de ‘También la lluvia’

Las críticas de David P. “Davicine”: También la lluvia

Si cogemos una buena base de Paul Laverty, la introducimos en un molde de Icíar Bollaín, y añadimos como ingrediente principal a Luis Tosar, todo ello horneado en Bolivia, nos encontramos con También la lluvia, una película con un guión bastante consistente, interpretaciones muy sólidas y creíbles y un acabado espectacular, en la línea de las grandes producciones internacionales.
También la lluvia es la película más ambiciosa de Bollaín hasta el momento, en la que, a través de una historia sobre el rodaje de una película realiza un grito contra el  trato racista al que se somete a los indígenas en éste, y muchos otros paises, donde lo importante es ahorrar en gastos y sacar adelante tus objetivos, bien rodar una película, o bien sacar más rendimiento a tu empresa, aprovechando tanto los recursos humanos como naturales de los países menos favorecidos.

Dos historias en una. Por un lado nos presenta un equipo de rodaje, con director y productor al frente del mismo, interpretados magnificamente por los grandes Gael Gacría Bernal y Luis Tosar, respectivamente, que viajan a Bolivia para rodar la historia menos conocida de Cristobal Colón, mostrando una faceta que muchos desconocen del conquistador, obsesionado por el oro y tratando sin ningún tipo de piedad a los indígenas de la zona… como hacen los propios responsables de la película, con los cuales nos muestra la otra historia que se cuenta en la película: el trato inhumano que esos mismos indígenas sufren, pero muchos años después, ahora no para recolectar oro, sino para ser extras de una producción sin gran presupuesto. Pero ese no es el mayor problema de los habitantes del pequeño pueblo donde se ubica el set de rodaje, pues tienen, además, que preocuparse por la privatización del agua, con lo que nos muestra la desigualdad entre continentes, las diferencias económicas que repercuten en las diferentes prioridades de la vida.
El guión, como queda claro, debe mostrar dos historias muy diferentes pero muy cercanas, comparando en todo momento la conquista de Colón con la privatización y el sufrimiento de un país donde sus habitantes no logran ganar dinero suficiente ni siquiera para poder tener agua potable… y todo ello encaja a la perfección, como las piezas de un gran puzzle, algo que es lógico si tenemos en cuenta que detrás del mismo se encuentra Paul Laverty, guionista habitual de Ken Loach, siendo una película que bien podría haber sido firmada por éste.
Bollaín es capaz de manejar con soltura la gran producción a la que se ha enfrentado, algo a lo que ayuda las grandes interpretaciones y la experiencia de los actores implicados, no sólo destacando a las estrellas protagonistas, sino también a los indígenas de la misma, quienes saben expresar desde sus rostros hasta su sufrimiento físico, el maltrato al que han sido, y son, expuestos día a día. Lástima que muchas de las situaciones las veamos dentro del rodaje de otra película, y quizás no ayude a meterte aún más en el sufrimiento humano, sobre todo por ser una película sobre Colón con un lenguaje propio de las cartas escritas por el conquistador.
Echamos en falta una banda sonora más intensa, más profunda, que nos haga meternos en situación, pues simplemente acompaña la historia sin ayudarte a estar impaciente por dejar de ver sufrir y comprobar si las cosas se resuelven, por lo que no ayuda a generar situaciones de tensión.
Se trata, en conjunto, de una buena película, destacando el gran trabajo que hace siempre Tosar y con Bernal haciéndole sombra, en una historia apropiada para una época en la que nos cuesta las luchas que quedan lejos de nuestro propio país, y marcará a muchas personas, pero sin lograr que demasiados acudan a una ONG a inscribirse, aunque deja claro cómo, con un buen guión y una buena dirección, en España se pueden  hacer grandes producciones que nada tienen que envidiar a las películas sociales británicas.

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