55 SEMINCI. Cuarta Jornada (IV). Emilio Aragón comparte con el público su sueño cumplido en ‘Pájaros de papel’

Ahora todo es distinto, y a veces peor. Antes el horario infantil era más infantil, y el juvenil más juvenil, y muchos disfrutábamos con todas las versiones del VIP día, tarde y noche, y muchos otros programas que tenían a Emilio Aragón todo el día en antena, actividad que a él le provocó una verdadera crisis de cansancio.
Por eso el día de ayer fue tan singular, tras la introducción de la película Pájaros de papel por parte de este artista y de la actriz Carmen MachiAragón le dijo al director de Seminci, Javier Angulo, que se quedaba a ver la película, y se sentó entre el público. La frase para muchas personas de mi generación tiene un sentido especial decir “he estado viendo una película con Emilio Aragón“.
El duelo entre Carmen Machi y el propio director por ver quién daba el mejor halago no se hizo esperar. El proyecto ha tenido un largo proceso de gestación y muchos iban teniendo noticias de los avances. Así que cuando el director de casting Luis San Narciso propuso participar a Carmen Machi, ella le dio “un ok enorme. Esta película era un deseo vital y necesario para él (en referencia a Aragón). Lo que no sé cómo se le pasó por la cabeza que cantara”, explica la actriz, quien manifestó que su decisión, que a toro pasado consdiera satisfactoria, respondía al deseo de poder decir: “Yo estuve en Pájaros de papel”.

Premio del público en el Festival de Montreal y Tokyo Latin Beat a la mejor actriz, esto sumado al reconocimiento de los espectadores en otras citas internacionales, permite al promotor del proyecto  “disipar las dudas de si allende nuestras fronteras se iba a entender una película tan nuestra”.
La semilla de este proyecto comenzó hace muchos años cuando Emilio Aragón presenció una campaña televisiva estadounidense contra la droga en la que un padre hablaba sobra la pérdida de un hijo. “El tema es tan universal como el cómo es el ser humano capaz de gestionar la ausencia de otra persona”, pero también es “una película que intenta tender puentes y que habla sobre la capacidad de regeneración del ser humano, sea el drama que sea”.
En toda caso un homenaje a profesionales, “a esas generacones de vodevil, verdaderos héroes que no querían hacer otra cosa”. De las vivencias y anécdotas de estas personas se nutren algunos de los sucesos más cómicos de Pájaros de papel. Las almorranas de la cupletista (Carmen Machi) son el recuerdo de una bailarina con similar problema; un equilibrista en monociclo que sale a escena sin gafas y acaba sobre la orquesta es un suceso real. Tentado estuvo de incluir la experiencia de un violinista con eccema que paraba en plena actuación para rascarse, “porque es que nadie se lo iba a creer”.

En ese sentido, cabe destacara que Emilio Aragón es un verdader tramposo, no sólo juega con la ventaja de toda la experiencia propia, sino también la de su padre, (y quien no haya visto la película quizá n quiera leer este párrafo, avisados, avisado) que interviene en la película interpretando al pequeño Miguel años después, retornando del exilio. Un momento realmente emotivo en la que nos la juega el director. Exilio y tristeza. La primera pregunta del coloquio vino de la mano de una mejicana que apenas pudo terminar la respuesta a la hora de hablar de la pena de abandonar el propio país.
Finalmente, un alegato del director para que no nos volvamos insensibles y no nos dejemos ayudar por la cultura audiovisual y nos volvamos puras máquinas. “Nos estamos acostumbrando a vivir la información de tal manera que vemos el drama como algo absolutamente normal”. Una petición, también a que el hombre aprenda a mirar la botella medio llena. Hay que mirar la vida con una sonrisa”.
Sonrisas, pero también lágrimas ante una proyección que concitó a jóvenes y mayores en una sala logrando aplausos por igual. A mi izquierda, un joven lloraba ante lo que nos mostraba el final de la película. A mi derecha, en una escena clave una mujer mayor se retorcía y aguantaba la respiración ante la suerte injusta de un personaje para no llorar, y a duras penas lo logró. Por cierto, “he estado en el cine viendo una película con Emilio Aragón“.

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