‘Shutter Island’ nos mete de lleno en un manicomio

Las críticas de David P. “Davicine”: Shutter Island
Sutther Island es la adaptación cinematográfica de una novela que va mucho más allá que la original, y que, a diferencia de otras adaptaciones que dejan que desear, nos transmite muchas más ganas por conocer detalles que pudieran haber quedado perdidos al trasladarse a la pantalla grande. Realmente la película nos permite tener nuestro particular punto de vista de lo que vemos en pantalla, dejando el director las pautas a seguir para que descubramos nuestras propias ideas.
Martin Scorsese es ese director que nos permite ver una película distinta a cada espectador, que nos ofrece una gran película abierta a nuestro propio entendimiento, pero no por ello deja de ser conclusiva. Con un suspense al más puro estilo de Alfred Hitchcock, pero adornado con una atmósfera penetrante y gótica, logra que DiCaprio sea ese personaje psicótico e incomprensible  (e incomprendido) que permite a un actor encumbrarse en lo más alto. Scorsese no se conforma con ofrecer una película de corte fantástico sino que va mas allá y logra mezclar los mejores ingredientes de la serie B, del suspense, de la tensión psicológica y del terror en una gran producción de Hollywood con un reparto de excepción, encabezado por el ya citado Leonardo DiCaprio, que gracias a Scorsese se ha hecho todo un hombre (y un nombre) en Hollywood, más allá de Titanic, y que nos deleita con un gran trabajo de interpretación en el que ni su aspecto aniñado nos oculta a un policía duro y con mucho sufrimiento a sus espadas, siendo un veterano de la Segunda Guerra Mundial,  carcomido por los remordimientos por todo el dolor que causó y vio. Pero como coprotagonista tenemos a Mark Ruffalo, que si bien se ve tapado por el trabajo de DiCaprio, y su personaje no permite demostrar mucho más de lo que nos enseña, cumple perfectamente en el papel de hombre bueno que no oculta nada… o eso es lo que nos quieren hacer pensar. Ahora bien, los secundarios destacan por su profesionalidad, por su nombre y por su pasado en el cine, como es el caso de Ben Kingsley y Max von Sydow, que a pesar de estar encasillados en el papel de vilanos nos deslumbran con la personalidad tan fuerte que transmite cada uno de ellos, aunque sean actuaciones que ya conocemos de otros proyectos. Mención especial merece la impresionante y breve presencia de Jackie Earle Haley que da vida a un personaje seguramente menos relevante si no hubiera sido por la elección del actor para interpretarlo.
Pero de nada servirían unas grandes interpretaciones si la película no estuviera dirigida y montada con maestría, donde notamos como ha sido rodada con colores azulados, pero en los recuerdos y paranoias se transforman en imágenes cálidas, brillantes, aderezadas con pétalos, fuego o nieve que caen sobre la escena, generando unos momentos oníricos y profundos que nos introducen de lleno en la mente del protagonista, todo ello impregnado con la claustrofobia que cubre  a DiCaprio, pensado para que nos involucremos al 100% en la locura de los protagonistas.
Shutter Island es un thriller apasionante, que arranca como película policíaca pero poco a poco, y jugando con el despiste, nos introduce en una película psicológica, con una atmósfera angustiosa repleta de giros y flashbacks que, sin llevar a ninguna parte, nos facilitan la comprensión de los problemas del protagonista, interpretado por uno de los mejores actores de su generación que  se ha convertido en uno de los mejores actores del momento. Bien planteada y bien ejecutada, no necesita de sustos tan típicos en estas producciones como para sostener la tensión que sus imágenes nos transmiten, consiguiendo Scorsese que, en algunos momentos, nos sintamos recluidos en esta siniestra isla.

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

Un comentario en «‘Shutter Island’ nos mete de lleno en un manicomio»

  • el 1 marzo, 2010 a las 17:03
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    Este comentario lo pongo tanto en mi crítica como en la suya. David habla de cambios de tonos fríos a tonos cálidos en consonancia con la acción. Es un recurso muy correcto y muy bien utilizado. ¿Pero de veras no has visto los cambios, de pronto, en medio de la escena, sin flashback ni nada, a una imagen superverdosa? En la sala donde yo la vi, las personas con las que fui se quedaron flipadas con esto.

    Coincido con el tema de las intepretaciones y la creación de una atmósfera opresiva totalmente creíble.

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