La cruda realidad de los cines en ‘Cinéclub’

Ahora que la crisis acapara los titulares relacionados con el cine, y las subvenciones desaparecen, la película Cinéclub nos ofrece una historia centrada en un cine que se cierra, unas películas sin audiencia (cuyo único público afectivamente implicado está formado por el protagonista de la película), y sobre una experiencia, la del consumo de cine en colectividad, que ha perdido su razón de ser. “¿Cuánto tiempo crees que va a durar esto?”, y “No lo sé. Pero no creo que sea mucho”, así se replican la taquillera y el proyeccionista de Cinéclub cuando se encuentran en la cabina de proyección.

Cinéclub es la historia del actual cierre de los cines de arte y ensayo. El cine va muriendo, y sus habitantes -proyeccionista, taquillera, espectador- van desapareciendo con él, tiñéndose de anacronismo.

El director Salomón Shang, que también es productor y exhibidor, conoce bien este proceso y nos sumerge en su atmósfera asfixiante. La decadencia del cine corre en paralelo al enamoramiento que siente uno de los pocos espectadores por la taquillera, a pesar de la persistente indiferencia de ésta.

La película, que se estrenará el 11 de diciembre, fue rodada en Barcelona, en una sala de cine que finalmente cerró este verano, y cuenta en el reparto con Anna Garcia, Matthieu Duret, Manuel Rudi, Àngels Torrent, Tony Corvillo y Núria Prims.

En palabras del propio director, “Cinéclub es un film que realicé en el año 2007-08 en pleno estado de depresión personal, en un momento en mi vida en que hacer cine resultaba el único consuelo ante una mirada negra, catastrófica y alcohólica de la vida. Tras salir de esa horrible etapa y haberla superado, gracias a mi esfuerzo y a la ayuda médica, decidí empezar a hacer las películas que me interesaban, como por ejemplo El Asesino a sueldo y La Leyenda del Innombrable, ambas finalizadas de rodar y en proceso de post-producción para ser estrenadas a principios del 2010. Pero para pasar página definitivamente, antes debo estrenar el último resquicio de la peor etapa de mi vida”.

“La invocación en Cinéclub es, sin duda, el pasado del cine, pero para jugar a la síntesis, para experimentar con la mezcla de ese legado por un lado y de su estilo mínimo y ritualizado por otro, no tanto para homenajear o llorar lo que se ha ido para siempre: el cine como experiencia y espacio no rima ya aquí con el sueño; a la cual podemos añadir, durante algunos segundos, a la joven taquillera cuando se abisma en él desde detrás de la pantalla. Y es que Cinéclub trata de la pérdida del visionado en colectividad del cine, y con él, de la muerte de una sala. De unas películas que ya son historia porque sólo siguen interesando a aquéllos individuos totalmente descontextualizados”.

Una película que nos aporta una visión realista de como está el panoráma del cine en España, que de una forma dura nos ofrece tantos puntos de vista como personas se implican en la proyección de películas a diario. Sería una lástima dejar vacía una sala de cine proyectando esta película, dando la razón al director sobre el presente, y mostrando lo difícil que es llenar una sala de cine que no ofrezca una película comercial.

Fuente: Producciones Kaplán

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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