SEMINCI 54: Tercera jornada (I). ‘Castillos de cartón’. Sensual, atrevida, valiente pero desacertada

Las críticas de Carlos Cuesta en Seminci: Castillos de Cartón

Arriesgada apuesta del director Salvador García Ruiz con la adaptación de la novela homónima Castillos de Cartón (de Almudena Grandes) en base al guión de Enrique Urbizu. El drama erótico presentado en la sección oficial no deja indiferente gracias a las cuidadas y explícitas escenas de sexo a tres entre los protagonistas Jaime (Biel Durán), Marcos (Nilo Mur) y María José (Adriana Ugarte), pero plantea esa relación, los miedos, dudas, temores y ambiciones personales y artísticas de todos ellos de una forma tan separada que no logró atraer la atención (al menos la mía) hasta que fue demasiado tarde.

El comienzo de esta relación sexual arranca con una escena larga y tensa que, entiendo, pretende emular la propia torpeza real que cualquiera en la situación del protagonista podría llegar a mostrar, mimetizando de alguna forma el propio pudor que los intérpretes y el director tuvieron que romper a la hora de preparar esta comprometidas escenas.
Sin duda las escenas de cama cumplen su papel, son realistas, pasionales, divertidas en ocasiones y certeramente sensuales, pero no son suficientes para sostener una película en la que Nilo Mur destaca como rival más débil en lo que actuación se refiere; en la que la ambientación musical asfixia más que acompaña y en la que explicitación de la transformación vital y psicológica de los protagonistas llega demasiado tarde. Con el mismo equipo e historia podría haberse hecho un trabajo mucho mejor gracias a la alta sensibilidad del director, la sensualidad inocente de Adriana Ugarte y el descaro y toque humorístico que Biel Durán aportan a esta producción. Durán sin duda sobresale entre los tres protagonistas.
La expresión de los sentimientos de todos ellos llegan tarde, en ocasiones sus miradas no parecen decir lo que deberían y los personajes parecen ausentes más que pensativos, hablando a la nada. Sus cuerpos de verdad nos hablan y la expresión sexual del film consigue ubicarnos en la difícil relación de tres personas de las que dos presentan problemas sexuales de diversa índole que Jaime trata de enmendar con paciencia y un buen humor que consiguió arrancar las carcajadas del público en varias escenas.
Me duele esta crítica debido a la sensibilidad, esfuerzo e inteligencia de un cineasta como Salvador García Ruiz, pero me queda la sensación de que si las preocupaciones artísticas, personales y sentimentales de los personajes hubieran estado más integradas con su relación sexual desde un primer momento, el resultado habría sido fantástico, y no ha sido así. Si los personajes fracasan en su relación por no saber sobreponerse a sus problemas profesionales y personales e integrarlos pacíficamente en su vida sexual, creo que la película falla al no integrar la perspectiva artística, personal y sexual de una forma más fluida. No queda sino darle las gracias a todos ellos por su esfuerzo y por sobreponerse a su propio temor a afrontar una propuesta tan complicada y provocadora, en la que el sexo se presenta de una forma tan elegante como pocas veces en el cine español.

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