54 SEMINCI: Sexta jornada (VI). Toda una clase maestra de guión con David Planell

Tras la proyección de la película La vergüenza en la sección Spanish Cinema de Seminci, tanto el director como la actriz Natalia Mateo compartieron un momento de charla y coloquio con los espectadores, quienes se mostraron encantados con la interpretación y la dirección y preguntaron toda clase de cuestiones sobre la trama, los personajes, el guión y el rodaje. Una oportunidad sin duda única sólo posible en un festival de estas características e imposible durante las proyecciones habituales de cine.

Planell y Mateo nos desvelaron como, de forma paralela a la preparación y rodaje de la película, tuvieron que afrontar sus personales vergüenzas. Por parte del director, una de las situaciones más complicadas de su carrera. Su apuesta decidida por el actor principal tuvo que rectificarse ante la falta de confianza de los productores en el intérprete, cuando ya había contrato de por medio. Planell tuvo que llamar por teléfono a esa persona para cortar su ilusión de raíz. Tras esto llegaría Alberto San Juan, quien se reveló idóneo para el papel a pesar del escaso tiempo de preparación con el equipo.

Como consecuencia de este cambio, Natalia Mateo tuvo que vivir su propia experiencia. “Admiradora y enamorada de Alberto San Juan, no podía aguantarme, me salía la fan. El día que tuve que hacer la prueba con él pasé un mal día con problemas de salud y de nervios”. Superados los temores, cumplen como pareja interpretativa, creando una creíble pareja de personajes que deben superar las propias vergüenzas que la trama les depara.

Porque La vergüenza, como subraya Planell, es una película de actores y de guión. Se hacía esencial que el personaje masculino tuviera algo de negativo, de huraño, de egoísta, pero debía ser entrañable por otra parte, y eso se lo proporcionó de sobra el aspecto y el carisma de San Juan, quien con su característica locución nos hace llegar a la perfección la exasperación que le provocan las exigencias de según quién.

Por ello, una parte de la charla giró en torno a ciertas estrategias para dosificar la emoción y los secretos de la trama, truquillos para desviar la atención del espectador y conseguir que ciertos artificios no se conviertan en obvios. También se habló sobre las localizaciones, la construcción de las escenas claves (como son la conversación con una crispante asistente social sustituta o el enfrentamiento con la asistenta cuando Pepe cree que aquélla la robo, y acaba quedando como un cretino).


Un guión el de La vergüenza, retocado en innumerables versiones hasta llegar a una versión definitiva que apenas ofrece cambios en el rodaje, en parte por los miedos confesos a emplear más tiempo del conveniente en el rodaje de su primer largometraje, salvo aquellas modificaciones fruto del ensayo.

En definitivo, un impagable momento compartido con David Planell y Natalia Mateo, fichados por No es cine todo lo que reluce, como ya tenemos acostumbrados a actores y directores. David Planell, culpable de un guión estupendo, de la valentía a la hora de afrontar su primer largometraje y de no darse por vencido. Natalia Mateo, culpable de ser capaz de imponer su profesionalidad a su espíritu de fan y, de crear una pareja genial de personajes interpretando a Lucía junto a Alberto San Juan.

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