‘Agallas’, las que han demostrado al hacer esta película

Las críticas de David P. “Davicine”: Agallas

España nos ofrece su particular versión de El Padrino bañada con un buen vino gallego donde se busca ofrecer cine negro pero queda más bien en un simple cine gris.

Agallas se centra en Sebastián, un delincuente de poca monta, más bien un ‘quinqui’, que tras un tiempo en la cárcel ve como sus antiguas ‘dotes’ ya están desfasadas en un mundillo en el que ser el tipo más duro es primordial, y tras recibir una buena paliza le meten en un autobús con destino a Galicia. Sin dinero y sin futuro se plantea vivir como un matón de un importante empresario, Regueira, que disfruta de todo tipo de lujos. Aquí es donde realmente comenzará a intentar demostrar que tiene agallas para adentrarse en la mafia y ver si es capaz de promocionar en el difícil mundo del hampa.

La película, cuya base parece atractiva para lo que nos tienen acostumbrados en el cine español, comienza realmente muy bien, dejando clara como es la personalidad del protagonista, y tras unos grandes créditos, en los que vemos en primera persona como nos llevan de Madrid a Galicia, nos adentran sutilmente en las mafias que perfectamente pueden funcionar así en la realidad española. Lástima que la trama deje muchos cabos sueltos a la hora de disfrutar de la evolución de una simple macarra a todo un ‘capo’, o al menos al intento de serlo, pero el personaje de Hugo Silva, bastante bien interpretado y dejando en principio su clásico rol de guaperas, evoluciona demasiado rápido como para ser creíble, y quizás le falte duración a la película para que realmente nos convenzan de dicho cambio, pero no será por culpa de la interpretación de Silva. Aunque acompañado de Carmelo Gómez está claro que todo actor puede aprender, y Carmelo, en el papel de cabecilla de una de las mafias, realmente demuestra porque es uno de los actores más apreciados y menos valorado en los últimos años, no estando tan presente en las carteleras actuales como debiera, pero demostrando que sus muchas horas en el teatro le hacen poder interpretar de forma creíble a cualquier personaje. Y es en la relación entre ambos donde se mantiene el peso de la película, elevando la película por encima de ciertos momentos absurdos o de actores que, a pesar de darlo todo, no logran estar a la altura de las dos estrellas, como Carlos Sante, que no logra convencernos de ser la mano derecha del jefe ni infunde respeto, que es lo que debería hacer un personaje como el que interpreta.

La fotografía era uno de los puntos favorables con los que partía esta película, pues realmente rodar en Galicia, al igual que rodar en Asturias, nos permite disfrutar de planos verdes, mar precioso, ambiente encantador… pero han fallado en el empleo de “fotomontajes” para no trasladar a sus protagonistas directamente a los escenarios “peligrosos”, y es que todos sabemos que conducir un coche a más de 100 km/h o acercarse al borde de un acantilado es mejor hacerlo por ordenador que con dobles (sarcasmo), fallando y desentonando sobre el resto de los planos de la película.

En general es una película atractiva, entretenida, quizás algo ingenua en su forma de presentar algunos personajes pero que nos ofrece una mirada valiente a otro tipo de cine rodado en nuestro país. Por ahora tomamos nota pues puede abrir la puerta a otras producciones de este tipo que solventen algunas carencias.

David Pérez "Davicine"

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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