‘The Spirit’ ya no es de Will Eisner

Las críticas de Davicine: The Spirit

Mucho ha sido el tiempo de espera para ver la película The Spirit, lo cual siempre supone muchas esperanzas puestas en una misma película, y por lo tanto, en la mayoría de los casos, un pequeño fiasco a la salida del cine. Este es un caso a medias.
Aún dudo en que categoría meter la película que acabo de ver, si bien en las que son obras maestras del cine pero que por algún motivo no entiendo, o bien si es posiblemente una de las peores películas que he visto en los últimos años, y me molesta por haber pagado.

Frank Miller es un genio de la novela gráfica y nadie lo pone en duda, grandes obras ha hecho, como Ronin o 300 que han supuesto un cambio en la estética de los cómics, y otras grandes obras que ha logrado conseguir que reinterpreten a un personaje, como ha pasado con Batman. Otro tema es el Frank Miller del cine, que como el mismo dice, ahora, en la era digital, se le da la oportunidad de plasmar imagenes y situaciones casi imposibles sobre papel… y quizás sea mejor así, que sean imposibles.

Olvidando sus primeros pinitos en el cine con Robocop 2 debemos remontarnos a la revolución que supuso su participación en Sin City, adaptación de su propia obra que, junto con Robert Rodriguez, codirector para la ocasión, supo combinar perfectamente la estética de su obra en papel y plasmarla en sincronía con el movimiento y el sonido… y hasta ahí todo fueron elogios, pues aportaba un frescor nada habitual en el cine de Hollywood, tan estancado en su forma de mostrar el cine, que solo cada cierto tiempo se renueva.
Poco mas adelante llegó otra adaptación suya, 300, esta vez dirigida por Zack Snyder pero con la supervisión gráfica del propio Miller, que de nuevo supuso una visión renovada de las películas de cine histórico, y tal fue su empuje que grandes películas como Troya pasaron por el filtro del color para volver a salir al mercado adaptandose un poco mas al nuevo gusto estético.

Ahora Miller anda ya solo y nos presenta una película que mama de todo lo que ha hecho hasta el momento. Intenta en el mismo día escribir un guión, producir y dirigir una película, labor que para muchos será increíble y un maestro y para otros, entre los que me encuentro, un pequeño gran desastre que le ha venido grande.
Por un lado ha pretendido dar una estética de Sin City a una obra original de Will Eisner que, en gran medida, ha sido su padre y guia en el mundo de la novela gráfica, pero que no necesitaba de esta estética para plasmarse en pantalla grande. Tan solo con los créditos y el inicio del film vemos los colores blanco y negro sobreexpuestos para generar ese efecto Sin City, destacando el color rojo, como ya hizo en la anterior película, sobre todo por la corbata del protagonista… pero ahí debería haberse quedado ese efecto. Nadie le pedía que hiciera de nuevo la misma película, y creemos que no lo ha intentado, pero se le ha notado la falta de creatividad para innovar y ha ofrecido los mismos recursos de hace unos años para una película abarrotada de estrellas y mujeres de grandes curvas que no necesitaba de ese filtro de imagen.

Si nos centramos en la historia, y sabiendo que ha intentado coger un poco de cada trama importante del cómic original, debemos admitir que preferíamos varias partes de la película a encontrarnos con una sucesión de personajes que no se profundiza en ellos, que tan solo los emplea para contratar a las estrellas mas atractivas del momento, véase Scarlett Johansson, Eva Mendes, Paz Vega, Jaime King, Sarah Paulson y Stana Katic… pero que en ningún momento destaca nadie por su actuación ni por su personaje. Ni siquiera Samuel L. Jackson, que interpreta a Octopus, personaje que en el original tan solo mostraba las manos, y que todo el vestuario y comportamiento es por tanto “made in Miller”… y se nota. Diseño de vestuario estrafalario, situaciones hilarantes y chascarrillos de humor en Jackson que, pudiendo ser un malo a tener en cuenta, y a pesar de tener al Joker como malo por excelencia del 2008, con otro guión podría haber destacado mas…

Nadie dirá que Miller no sabe aprovechar sus armas, y a las mujeres las presenta muy atractivas, muy ceñidas y dejando al espectador masculino con la boca abierta, al igual que a las mujeres, que les ofrece escenas con poca ropa de Gabriel Macht… pero ahí queda la cosa. Un personaje, que es todo un icono de un dibujante que ha dado su nombre a premios de renombre en el mundo de los cómics, lo ha dejado como un simple ligón con pocos recursos literarios. Es de todos conocido que los cómics de los años 50 tenían frases hechas, que muchas veces quedaban ridículas pero que, en el contexto y en la época, daban un toque de humor que atraía al mercado y al comprador de este tipo de productos… aunque en pleno siglo XXI nos quedamos con la boca abierta ante ciertas frases o situaciones inverosímiles que no te las esperas pero ahí están… y sino (Spoiler) como se considera ver a un héroes de la talla de The Spirit con los pantalones por los tobillos por quitarse el cinturón para salvar su vida o recibiendo golpes en la cabeza con urinarios a los que solo les falta el logotipo de ACME…

Podría estar mucho tiempo criticando las situaciones en las que Miller envuelve al héroe, pero no es cuestión de destripar el film, por lo que nos quedaremos con la carencia de un guión serio, con la falta de complejidad en el mismo y con la falta de presentación de personajes.

En cuanto al aspecto técnico y ampliando lo dicho al respecto de la estética de Sin City, hemos de comentar la falta de gravedad que sufren los personajes cuando corren entre los tejados de la ciudad o saltan de balcón en balcón como si de un videojuego de los años 80 se tratara. No se ha sabido aportar de forma creíble la estética de cómic con su complejidad técnica adaptada al cine. No pedíamos grandes efectos que quizás contrastaran en exceso con la dinámica de la película, pero si al menos que cuando el héroe hace acrobacias no pensemos en lo mal hecho que está, pues muchas veces lo mejor es que no nos hagan pensar.
Y que decir del fondo verde/azul empleado para añadir los escenarios… si en Sin City fue creíble, en 300 impresionante… aquí es decepcionante. Nos añaden fondos como si del Photoshop se tratara, mostrando una bandera de guerra de Japón o al propio Hitler cuando realmente no viene a cuento, notandose sobremanera su posterior añadido digital… y digitalmente también añadidos todos los vehículos y armas de la película. Comprendemos y aceptamos que se basa en la era en la que el héroe fue creado, de ahí parte de los decorados e indumentarias o vehiculos que aparecen, mas cerca de los 50 que de nuestro año… pero aunque Miller quisiera intentar fusionar la estética con el armamento actual, desde nuestro punto de vista, nos parece excesivo aceptar el patrocinio de Nokia, por lo que la policía emplea modelos de la marca, como el reciente E90 y por otro lado aparecen teléfonos de los que aún se ven en casas de nuestras abuelas… al igual que el armamento, pues nos mezclan vehículos de cuatro ruedas y avionetas de los 50 con los últimos furgones policiales o helicópteros Apache a la disposición de la justicia… cosa que nos genera cierto desconcierto temporal a la hora de ver el film… y lo que es peor, nos vuelve a generar una pregunta:

¿es una película compleja y bien elaborada… o se han reído de nosotros?
Os dejamos la respuesta a cada uno de vosotros…

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Un comentario sobre “‘The Spirit’ ya no es de Will Eisner

  • el 28 diciembre, 2008 a las 11:36 am
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    Bravo, una crítica sublime, no como la película para nuestra desgracia.

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