Kurosawa muestra su talento en ‘La más bella’

Con motivo del ciclo de cine japonés que se está realizando en Valladolid, dentro del cual se están pudiendo ver películas como Historia de un vecindario, La más bella o La tumba de las luciérnagas, vamos a aprovechar a comentar una de las primeras películas de Akira Kurosawa, La más bella.

Ichiban utsukushiku, traducida como La más bella, es la segunda película del director japonés, que surge tras varios intentos fallidos de superar la barrera de la censura que se encontraba en los años 40 en Japón, donde era muy difícil para él, como director, lograr que le aceptaran los guiones, pues eran “demasiado occidentales”. Con esta película logró el visto bueno para su realización, suponemos que por la cantidad de propaganda nacionalista que introduce en la misma, y que formaba parte de la tónica general de las películas de la época, pues fue producida durante la Segunda Guerra Mundial.

La película, vista en la época actual, puede mostrar a muchos un aspecto demasiado nacionalista y de auto sacrificio por el país, que si logra supera dicha barrera, se encontrará con una gran película, muy interesante en su historia, pues nos refleja eventos acaecidos durante aquellos años,y que nos muestra, como es habitual en el cine de Kurosawa, un interés humanitario que siempre está palpable.

La película narra las historias de varias mujeres que trabajan en una empresa durante la Segunda Guerra Mundial. Bajo el control paternalista del director de la fábrica, trabajan para conseguir sobrevivir en difíciles condiciones. A pesar de las enfermedades y los problemas con los que se enfrentan las mujeres son perseverantes en sus labores y dedicadas a su trabajo. Todas ellas, mantenidas y “apadrinadas” por la profesora, que será a la vez su tutora, su madre y su maestra, pues han sido trasladadas desde sus hogares para poder servir al país, y solo encontraran el cariño entre ellas y la profesora.

Queda patente ya en una película de este año lo que la industria japonesa iba a marcar de diferencia con respecto al resto de nacionalidades, que tardaron mas años en adaptarse, como por ejemplo, las pruebas de calidad, y las revisiones médicas que realizan a los trabajadores en la empresa para asegurarse su puesto de trabajo. También nos muestra como las mujeres en aquella época no querían ser discriminadas y se ofrecían a incrementar la producción, mas de lo que la propia empresa les pedía, no solo por intentar igualarse a los hombres, sino por el orgullo que han manifestado, desde hace años, los japoneses a la hora de demostrar ser los mejores en sus oficios.

En la película vemos claramente las influencias, aún sin definir, del cine de Kurosawa, donde a través de un guión propio de un documental propagandistico de la época, ha sabido adaptar perfectamente las técnicas de montaje y dirección soviéticas que tanto se han empleado en los documentales y dramas de los años 40. Primeros planos de rostros es lo que marca la dirección de la película, a través de la meticulosidad en mostrarnos los objetos y los personajes, para que podamos entrar dentro de la propia escena, donde las máquinas hacen sus funciones automatizadas, y las mujeres deben seguir su ritmo si quieren lograr sus objetivos, ritmo que nos marca a ritmo de música, interpretada por las propias protagonistas cuando salen de la empresa y dedican su tiempo a una banda de música, cantando practicamente todo el tiempo, temas nacionales.

A través del personaje de Watanabe nos muestra el esfuerzo que debe hacer una mujer para lograr sacar adelante los objetivos que se marca, no por ella ni por su familia, sino por la nación, por Japón, que es quien el pide que se supere a si misma, que de de sí todo lo que pueda para que ante la Guerra puedan marcar la diferencia. Ni el cansancio, ni la enfermedad, ni siquiera los sentimientos de impotencia y debilidad que en ocasiones nos muestra con gran maestría Kurosawa a través de planos cortos donde nos deja la imagen estática de la mujer, para que podamos sentir sus sentimientos antes de un arrebato de furia, pena o incluso vergüenza. Vergüenza es la palabra clave de la película, vergüenza que manifiestan nuestras protagonistas cuando discuten, cuando se arrepienten, cuando no logran cumplir sus objetivos… que da claro a través de este termino como Kurosawa critíca, en cierto modo, lo que está pasando en la sociedad, que intenta parecer fuerte ante el enemigo, pero tiene demasiadas debilidades que le harán caer desde dentro.

En definitiva, La más bella es una de la películas de Kurosawa con las que pretende contribuir al sentimiento patriótico de su país, que ante la censura decide mostrar lo que el Gobierno le pide, y lo hace a través de un film que nos deja patente el talento que con el tiempo llegará a definir y pulir hasta llegar a sus obras mas emblemáticas, como Rashomon, con la que logró el éxito mundial, el primer Oscar y la apertura de puertas para el cine japonés, aún desconocido para muchos en aquellos años. A pesar de las escenas emotivas y de unión humana que quedan patentes en el film, no nos queda esa sensación tras ver la película, pues nos quedará mas la sensación de una película que intenta poner de manifiesto el funcionamiento de las empresas niponas y la propaganda que necesitaba el país en aquellos momentos, donde veían que perdían poco a poco ante el ejercito rival. Película esencial para conocer de primera mano la base del cine de Kurosawa que defraudará al que espere encontrarse al director de Ran o Los siete samurais, pero conseguirá hacerse un hueco entre los fieles al cine oriental con mínimo presupuesto pero gran creatividad.

Para los que deseéis pasaros por el ciclo, aún quedan dos días de proyecciones, que se realizan en el Aula Mergelina de la Facultad de Derecho, a las 19:30h, donde podéis ver:

26 de noviembre. 19.30 horas: Oyu-sama. Kenji Mizoguchi, 1951. Japón. 94′
27 de noviembre. 19.30 horas. Clausura del ciclo a cargo de Laura Montero Plata. Universidad Autónoma de Madrid. A continuación proyección de la película: La tumba de las luciérnagas. Isao Takahata, 1988. Japón, 93′

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David Pérez

Informático de profesión, cinéfilo de afición. Bloguero, tuitero y todo lo que me permita comunicarme. En mis ratos libres escribo en esta web, y me dejo ver en RTVCyL. Twitter e IG: @davicine79.

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