Las críticas de Daniel Farriol:
Ciclo-Retrospectiva José Giovanni
Ho! / Ho! Criminal Face (¡Ho!) (1968)
Ho! / Ho! Criminal Face (¡Ho!) (1968) es un thriller de acción francoitaliano que está dirigido por Robert Enrico, quien también coescribe el guion junto a Lucienna Hamon y Pierre Pelegri, adaptando lo novela ‘Alias Ho’ de José Giovanni. François Holin, apodado Ho, es un antiguo piloto de automovilismo que está retirado desde la muerte de un compañero de carreras en un trágico accidente. Ahora lleva una vida arriesgada atracando bancos con un pequeño grupo de delincuentes.
Está protagonizada por Jean-Paul Belmondo, Joanna Shimkus, Raymond Bussières, Paul Crauchet y Stéphane Fey. La película ha podido verse en el Festival de San Sebastián 2026 dentro de la Retrospectiva Clásica que han dedicado al director, guionista y novelista francés José Giovanni.

Un personaje complejo
Ho! de Robert Enrico se puede considerar como un polar tardío, una película que se desmarca bastante del laconismo realista que tenía el cine negro francés de los 60 para abrazar sin complejos una acción más directa y elementos estéticos de la cultura pop (la banda sonora jazz-pop de François de Roubaix es completamente asincrónica). La historia nos presenta a François Holin (Jean-Paul Belmondo), un ex piloto de automovilismo y amante de las corbatas, al que sus compañeros de fechorías han apodado de manera despectiva como Ho. Abandonó las carreras tras un trágico accidente en el que murió otro piloto, un buen amigo suyo, y ahora se encarga de conducir coches para atracadores de bancos a cambio de un pequeña parte del botín.
Holin es un personaje complejo que bajo su actitud chulesca oculta bastantes inseguridades y complejos. No es el típico pistolero sin aristas, en realidad es un don nadie con ansias de grandeza. Durante la película asistiremos a su periplo en el mundo criminal, primero ninguneado y humillado por sus propios compañeros de banda y luego, en solitario, convirtiéndose en el enemigo número 1 de la policía tras escaparse de la cárcel. Es alguien que busca y necesita el reconocimiento de todos, incluidos sus antiguos compañeros de atracos, es un ególatra con baja autoestima, aunque parezca contradictorio. Un momento memorable que lo define a la perfección es cuando empapela una habitación entera con su propia fotografía sacada de los periódicos. Belmondo aporta toda su capacidad de seducción y carisma al personaje, convirtiéndose en el principal reclamo de la película.

Acción y espectáculo
Ho! está inspirada en una novela de José Giovanni, pero esta vez él no participó en la elaboración del guion. Eso permitió introducir bastantes cambios respecto al material original, en especial, en cuanto al tono y el estilo. El director Robert Enrico apostó por un tono aventurero y más comercial, con muchas secuencias de acción, tiroteos y persecuciones, dejando de lado el tono sombrío del thriller francés para darle un enfoque más lúdico sin caer en lo banal, los personajes están bien construidos y la trama contiene distintos planos de atención. En cierto modo, su película parece más influenciada por el cine policíaco norteamericano con películas como Bonnie y Clyde (Arthur Penn, 1967), donde los criminales adquieren una notoriedad inusitada en la prensa siendo tratados como estrellas de cine, algo que también alimenta a su ego y a su necesidad de seguir delinquiendo.
Ho! tiene escenas de acción espectaculares (las carreras de coches, los atracos, el tiroteo final…), pero también sabe integrar momentos más calmados e íntimos sin que se resienta el ritmo. Un ejemplo de eso es la tempestuosa relación que mantiene Holin con Bénédicte (Joanna Shimkus), una modelo fotográfica que sirve de refugio emocional para el malhechor, pero de la que también siente envidia cuando ve en grandes carteles publicitarios.
Porque, incluso en los momentos más trillados de la historia, el guion y la audacia de Enrico tras la cámara, consiguen darle la vuelta con ideas visuales que otorgan un subtexto que enriquece lo que nos cuentan. En ese sentido, no es casualidad que la película comience y termine con un coche incendiándose ante la mirada de Holin como consecuencia trágica de los errores que ha cometido. Su arrogancia es su perdición, y su condena, la soledad. Y es que bajo el sentido del espectáculo propio del cine del director hay margen para explorar un lirismo fatalista que sí encaja con el polar de toda la vida.

Holin: Lupin + Capone
También resulta interesante la relación de Holin con Georges Briand (Paul Crauchet), un periodista al que pasa información para que el relato mediático se ajuste mejor a su verdadera personalidad. Entre ambos surge algo parecido a la amistad. Y ahí la película también desliza una lectura crítica sobre el poder de manipulación de los medios de comunicación confrontando el sensacionalismo puro (los periodistas que entrevistan al compañero de celda al que Holin engaña para escaparse) con un periodismo que contrasta sus noticias, por eso el delincuente obliga a Briand a que se suba con él en un coche de carreras para que experimente en primera persona cómo aconteció el accidente que le llevó a su desdicha. Esa identificación del periodista con el criminal también se produce por parte del espectador.
Es cierto que la película tiene altibajos (la escena de la cárcel es estupenda, pero funciona casi por separado del resto), que la trama tiene algunas situaciones pilladas por los pelos en beneficio de la acción, o que, vista con los ojos de hoy en día, molestan ciertos comportamientos machistas, pero son detalles que no empañan el resultado final de un thriller solvente, muy entretenido, y con más sustancia de la que aparenta a simple vista. Sin duda, Ho! merece una revisión para sacarla del ostracismo al que la ha sometido el paso del tiempo, muchos se llevarán una sorpresa.

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