Las críticas de Óscar M.:
Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta
En esta nueva película, Jack Ryan se ve arrastrado de nuevo —muy a su pesar— al mundo del espionaje cuando una misión secreta internacional desentraña una conspiración letal que le empuja a enfrentarse a una unidad de operaciones encubiertas fuera de control mientras el tiempo corre en su contra. Su experiencia es la única ventaja que tienen frente a un enemigo que conoce cada uno de sus movimientos.
John Krasinski, Wendell Pierce y Michael Kelly vuelven a interpretar a los personajes de la serie. Sienna Miller se une al reparto junto a Max Beesley, JJ Feild, Douglas Hodge y Betty Gabriel. Dirigida por Andrew Bernstein con guión de Aaron Rabin y John Krasinski, Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta se estrena el 20 de mayo de 2026 en exclusiva en Prime Video.

Enfocada a los seguidores de la serie
La última vez que vimos a Jack Ryan en una película fue hace doce larguísimos años, en Operación sombra. Un afortunado reinicio de la saga cinematográfica que tuvo una recaudación mundial que dobló su presupuesto, pero que no fue suficiente para obtener una continuidad. En contra de todo lo esperado, el personaje con la cara de John Krasinski protagonizó en Prime Video su propia serie, la cual ha tenido unas exitosas cuatro temporadas y que ahora pretende cerrar el ciclo con Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta, unA película más enfocada (evidentemente) al público fiel de la serie que a un espectador que pretenda acercarse al personaje por primera vez.
Aunque el argumento de Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta tiene cierta autonomía independiente de la serie, para un espectador nuevo se nota en exceso la dependencia general de las cuatro temporadas previas. La presentación de los personajes es bastante apresurada, poco explicativa y con un ritmo demasiado acelerado para la trama que tratan de desarrollar. Desde su mismo inicio, su nivel de planteamiento es excesivamente rápido y se detiene en dar pocas explicaciones, la trama se va estancando y desacelerando hasta llegar a la justificación de la participación del personaje protagonista en la historia y esto provoca una pérdida gradual del interés del público.
Tratándose de una película como cierre de una serie, no parece que la historia previa tenga mucha repercusión en esta historia, quedando en su conjunto como una aventura más autoconclusiva y autocomplaciente para sus fieles seguidores que para un público nuevo, dejando al argumento (la motivación principal de toda la operación queda bastante difuso y confuso, convirtiéndose en algo casi anecdótico y poco peligroso) sin una base sólida estable y ofreciendo más un cierre de ciclo y un final satisfactorio para la historia del personaje de Ryan.

Sienna Miller sostiene la película sin pasar por la peluquería
John Krasinski se nota cómodo como protagonista, es muy evidente para un espectador novel que lleva tiempo dando vida al personaje y no tiene demasiado que demostrar al público fiel de la serie. Esta confianza y tranquilidad ayuda mucho a que el espectador sienta un especial aprecio por su trabajo y aporte una naturalidad a la interpretación convirtiendo la película de espías en algo más habitual y menos cinematográfico.
El despeinado casual de Sienna Miller llama la atención por su intento forzado de hacer desagradable su personaje al espectador con ese desarreglado moño militar (excepto en la escena en la que vuelven a Dubái, que aparece perfectamente peinada), pero si no fuera por su constantemente presencia la película sería menos atractiva. Miller quien consigue ganarse al público prácticamente en la primera escena en la que aparece y sin ella la película podría haber sido aún más decepcionante.
Exceptuando a estos dos protagonistas, el resto de actores y actrices parecen estar de paso, teniendo demasiado asumido que son secundarios y que su presencia no es tan importante para el espectador ni la trama. La película está plagada de constantes referencias a nombres o lugares (se supone que enlazan con anteriores aventuras de Jack Ryan en las temporadas previas) que hacen al espectador estar un poco más perdido que si el argumento estuviera lleno de datos.

Acción desenfrenada dentro de un publirreportaje
Siguiendo el estilo y la forma de introducir al espectador en la aventura que suelen hacer en la saga de Mission: Impossible (y, por extensión, la mayoría de películas y series de espías hechas a partir de los años noventa), el ritmo vertiginoso de persecuciones, revelaciones supuestamente sorprendentes y el cambio de localizaciones son la marca de la película. El autoimpuesto ritmo y la acción no deben decaer en ningún momento, aunque eso suponga volver en varias ocasiones a la misma ubicación, como es este caso.
Y de la misma forma que la saga A todo gas (también conocida como Fast & furious) puso de moda convertir a las películas en un publirreportaje a vista de dron sobre el país donde se desarrolla la trama, Dubái (más concretamente, la constructora del edificio que aparece constantemente en la película), parece haber financiado la adaptación, puesto que no dejan de utilizar constantemente planos genéricos de la ciudad y llegan a convertir a la película en un extenso anuncio publicitario.
Jack Ryan, de Tom Clancy: Guerra encubierta cumple todos los requisitos de las películas de espías sin mayor complicación y ofrece el producto que los seguidores de la serie previa estaban esperando. Una aventura poco innovadora, fiel a sus personajes y que funciona como cierre de ciclo a su personaje protagonista, Krasinski puede estar orgulloso de cómo ha hecho suyo al personaje y la manera en la que pone fin a este capítulo.
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